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EDITADO POR PRENSA ESPAÑOLA, SOCIEDAD ANÓNIMA M D R I D FUNDADO EN 1906 POR DON TORCUATO LUCA OE TENA ABC REDACCIÓN? ADMINISTRACIÓN Y TÁLLERES: SERRANO, 61- MADRID N O andan faltos de r a z ó n los que a f i r m a n que el concepto de Hispanidad se deteriora en la medida en que va diluyendo sus perfiles concretos para situarse entre las abstracciones políticas. En lo que ya no atinan tanto es en la idea que esos catones se luyen de un proceso que es ley universal y es medida común de todo hecho histórico y, por modo eminente, de los monumentales y complejos. Las creaciones del hombre conllevan, como gaje insorteable de su condición, una secreta tendencia a acabarse y perecer. Se embota el buril trabajando la piedra y los días, como se gastan las fuerzas o las manos encallecen: es ley de vida. HISPANIDAD PARA MAÑANA Es preciso, de todos modos, perfilar los hechos. Hablar de Hispanidad es echarse a la cara un concepto múltiple, diverso, cambiante, que no suena igual en el Plata que en el Potomac, pero, sobre todo, que no sugiere lo mismo en un medio hispánico que por esos mundos. La inmensa mayoría de los ataques comentados proceden de ambientes metropolitanos es decir, de un medio dociológico y mental que supone cierta hostilidad discriminatoria, cierto hábito colonizante como el de aquellas minorías insulares de las que Hipling dijo, con estupendo humor, que pensaban con el turbante puesto Por lo demás, nosotros hicimos la Hispanidad más como instrumento de conservación del patrimonio espiritual que como un arma de penetración. Quiero decir que cuando los españoles empezamos a usar de la idea, la Hispanidad como realidad histórica era ya un hecho desde hacía siglos. En eso nos parecemos poco a cualquiera que sostenga en su mente ideas de dominación, viejas monsergas coloniales o sueños de imperio. La Hispanidad respondía a una abstracción, es cierto- -la de toda idea posterior a su contenido- pero no lo es menos que esa abstracción lo era tan sólo en la medida en que las cosas hispánicas desbordaban el lenguaje e incluso la imaginación. Es preciso admitir, sin embargo, oue el concepto se va deteriorando, que va haciendo agua por la ancha vía que le abren el tiempo y el mal uso, el abandono y la inquina. Lo he visto con mis propios ojos comparando la caliente rea- un quiebro parecido. Ni la contextura de América h i s p a n a con su enormidad y lidad que s la América española vivida su potencia latente, ni la vida moderna, sobre el terreno y entre sus gentes con permiten perpetuar un concepto que ha las palabras heladas, con las exaltaciones dejado de ser eficaz para convertirse verde ritual, con el olvido- -digámoslo con daderamente en abstracción. El mañana americano tiene que ser principalísimo insolencia- -y hasta, a veces, con la estupidez. Urge tanto reinventar la pasión y, nos atrevemos a decir, hegemónico. Y España tiene que encontrar la manera d i americana como resucitar el talento comunitario, la vocación de estirpe. Pero incardinarse en esa importancia a la que urge y quema, arrebata, sobre cualquier es acreedora, al tiempo que tiene que otra cosa, la tarea de rehacer desde los hallar el modo de constituir su propia cimientos la manera española de sentir importancia en la vida de aquellos puela comunidad supranacional. La Hispani- blos. Me caben pocas dudas de que ni el dad, después de todo, afirma a España ideal heroico ni a. ambición indiana tanto como la niega. Negada, por supues- iban a servir de mucho en sta brega. to, en su strechez, en su exclusivismo, Hay que acuñar una moneda de curso acen su apocamiento; afirmada en lo que tual que se vea aceptada en la mentalidad tiene de más esencial y vivo: en su mi- hispánica como divisa propia. Para qué sión. nos vamos a callar que la solución está En realidad, lo que ha acontecido con un poco en arrancar la Hispanidad verel hispanismo es, ni más ni menos, que dadera- -la de los hombres y las mujeres ha sobrevivido en su molde desfasado. No hispanos- -de manos de bachilleres y barhay más que mirar la Historia por encima beros, de trajinantes y descreídos, de zapara ver cómo ha evolucionado el primi- fios, y restituirla, simple y llanamente, a tivo heroísmo colonizador hasta la la pasión. indecible odisea del americanismo indiaQuiero insistir en que nuestra tarea- no Se pasó, cuando fue tiempo, de la exige la renovación de un doble sentido. gloria a la fortuna, dé la misión a la ilu- Hacia atrás, porque es preciso rehacer la sión, del ímpetu y la fe al esfuerzo y al imagen de una creación secular, bastartesón, sin que el cambio deba significar deada hasta el mito por razones de vario otra cosa que la razonable puesta al día tipo; hacia adelante, porque hay que de una manera secular de realizarse. En arrancar la Hispanidad como principio fin de cuentas, con el paso enunciado no activo, como catalizador dinámico, como se estaba haciendo más que ajustar los fuerza de futuro, del marco mojigato y resortes de una máquina que ya no molía tercamente anticuado que es la abstracel trigo de los trojes conquistadores. ción. Es la gabela de un tiempo nuevo. Frente al romanticismo- -no se pierda de Pero es también- -y sobre todo- -una exivista esta proeza- -la Hispanidad supo vi- gencia biológica. Renovarse o morir. rar a tiempo. Acaso no debiera cerrar estas líneas sin Pienso que la única manera de reavi- echar yo mismo mi moneda sobre el tavar la Hispanidad habrá de consistir en pete. Yo creo que el futuro de la Hispanidad va a llamarse cooperación o no se va a llamar de ningún modo. Bien entendido que cooperación supone acercamiento pleno y no sólo intercambio, y que rechazo cualquier idea al respecto PARAGUAS! que no sitúe la relación en un plano ideológico y cordialmente nivelado. Es decir, que estoy hablando de una política americana definida en su fibra más ín- Delegaciones tima por la idea previa de una común Barcelona 15 Viladomat, 218 pertenencia al pasado y al presente. De Teléf. 2398638 ello va a depender también, sin duda, Madrid 5 Virgen del Puerto. 5 ei futuro. Teléis. 2657802- 2650707 Miguel GARCÍA DE SAEZ