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ABC. V I E R N E S 3 DE OCTUBRE DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 85. KA MUERTO MANUE FEUDO EL TEATRO ESPAÑOL Tras larga y penosa enfermedad, soportada con ejemplar resignación, anteayer, a primera hora de la noche, falleció en el sanatorio Covesa don Manuel Feijoo Salas, cuyo entierro se efectuó ayer, ti las tres y media de la tarde, desde el citado sanatorio al cementerio de Nuestra Señora áe la Almudena. acto al que s o 1 a ni e nrbe asistieron sus familiares por expresa voluntad del f i n a d o Hoy, a las doce de la mañana, tendrá lugar en la iglesia parroquial de San Agustín (Joaquín Costa) una misa por el alma del difunto. Su esposa, doña Pilar Sánchez; h i j o s Manuel. Araceli. Francisca y P i l a r hermana, doña Elvira; h i j o s políticos, don Manuel Fernández Vega, don Javier Manuel Feijoo Fleta, don José y don M a n u e l Vizcaíno y demás familia están recibiendo incontables muestras de condolencia. Don Manuel Feijoo Salas, que contaba setenta y un años, puede decirse que naew en el circo y vivió y murió en el circo. Hijo de don Segismundo Feijoo, se hizo cargo muy joven del negocio ambulante, al mismo tiempo que se doctoraba en Ve- terinana. El señor Feijoo fundó, en unión de don Arturo Castilla, él famoso Circo Americano, agrupación artística española que desde hace años gira por Europa y asumieron hace ya algunos años la explotación del Price madrileño. Andrés Magdaleno, Carmen Carbonell, Carlos Lemos, Amparo Baró y Ramón Duran Teatro Español. Título: Los delfi- abierta por la transformación socio- técnines Autor; Jaime Salom. Dirección: ca en la sociedad contemporánea. Describe con rigor, con claridad, Jaime José María Loperena. Intérpretes: Salora la férrea resistencia de unas clases Carlos Lemos, Carmen Carbonell, dirigentes inmovilistas opuestas a toda muAna María Barbany, Ramón Duran, tación. Fernando Tuser es la generación Jorge Vico, Carla Martín, Paquita Fe- sacrificada entre la que prolonga su domirrándiz, Carlos Lucena, Amparo Baró nio y su ideario y la que viifae en actitud de impugnación y ruptura. No le valen a y Andrés Magdaleno. Decorados: Burman, Figurines: Emilio Burgos. Fernando Tuser los códigos de sus padres. Música: José María Mestrés Qua- No puede saltar bruscamente a las trincheras fie sus hijos. Es pues, Fernando Tuser, áreny. noel hombre concreto, domiciliado en una Ignoro si Jaime Salom, inteligente y calle aristocrática de Barcelona, sino el probo hombre de teatro, autor de probado prototipo del hombre de lo que podríamos talento, ha caMo alguna vez en la cuenta llamar ana época incierta La madre, la dé que al crear Los delfines ha reescrito, esposa, los hijos, son igualmente prototipos. Kaul, el hombre teenificado, es más que un ha daslo versión nueva a L aEea del senyor Esteve estrenada por Rusiñol en prototipo; es un símbolo. Significa la llegada de la técnica extranjera, la influen 1937. Salom ha transformado el saínete, la estampa costumbrista en drama genérico. cia negada, rechazada por el conservaduHa elevado, por decirlo con frase ya tópica rismo dirigente. En ese aspecto, Carolina, y de raigambre catalana e ilustre, la anéc- la madre tiránica de Fernando Tuser- -gran tipo dramático- es otro símbolo. dota a categoría. El probíesna del senyor Esteve al final de su vida es el mismo de Un irania compuesto con prototipos y Femando Tuser: una etapa creadora se ha símbolos es una alegoría. En consecuencia, cerraida y sus criterios morales, industria- si la familia Tuser representa a una cierles, no son válidos ya en ia nueva sociedad ta sociedad descompuesta por la oposición que surge. La rebeldía de Fere, el nieto del entre la generación dominante, absorbente, fundador de la dinastía Tuser en Los del- retardataria y las dos que le siguen, la fines es esencialmente la misma que la evolutiva y la revolucionaria, es posible de Ramaneito, el bisnieto del primer senyor trascender el sentido alegórico y descubrir Esteve en las aleluyas de Riisiñol. Ni la más remota intención fie acusar de plagio a Jaime Salom inspira esta aproximación de su obra a la del pintor- literato. Hay, sí, un riguroso paralelismo. Si Kasiñol contempla el nacimiento Se la Importante empresa necesita para su esburguesía intelectual y artística barcelotudio de arte dos fotógrafos para hacerse nesa como consecuencia del gran impulso cargo de los laboratorios de blanco y negro comercial de los años cincuenta al ochenta y color, respectivamente del siglo pasado, Salom asiste a la proSon necesarios competencia profesional y funda crisis de conciencia que la transforexperiencia demostrable en puesto similar. mación industrial produce a las clases dirigentes exactamente un siglo más tarde. Dedicación plena y responsabilidad Fero Jaime Salom es un escritor muy actual en su trabajo. y por eso, ante el panorama social y humano Retribución según aptitudes, buen ambienque examina, se levanta sobre la simple te artístico y trabajo en equipo. anécdota, supera la localización costumAbsoluta reserva colocados. brista y aplica el bisturí de su critica no a Barcelona o a Cataluña, sino a la socie- Enviar historial detallado al dad industrial completa. Convierte lo conApartado 14.329- Eef. Fotógrafos creto en genérico. Su dictamen versa sobre el hombre de hoy; se hundo en la ulcera (16.983) un significado no de carácter económicosocial, sino político. La sucesión, al realizar se del creador fuerte y autoritario al hombre sobrepasado por la coyuntura en que adviene, abre el camino a la situación revolucionaria ¿Como tal alegoría, pues, Los delfines resulta una pieza encajada en un sentido muy actual del teatro europeo y es un mérito de su autor traer el teatro hispano a ese estadio, a esa actitud. Si al crítico le es lícito como metodología de trabajo desarticular provisionalmente la forma del contenido; si cerno propugnan Wellek y Warren en su Teoría literaria publicada hace diez años en nuestro país, la separación momentánea del proceso creador y la obra creada, de la forma y el fondo, de la expresión y el estilo, son técnicas justificables en el proceso de reducción a términos racionales que constituye la crítica, esa arbitrariedad no le es permisible al director teatral. Si éste separa por cualquier procedimiento, expresión y estilo, forma y fondo, destruye en. su esencia misma la obra artística, en este caso dramática, ya aue ésta lógicamente aspira a llegar al espectador como una unidad. Esa unidad no existe en el montaje que José María Loperena ha dado a Los delfines El decorado, de grande y moderna belleza, de vaga simbología, diseñado por ese gran maestro de escenógrafos ue es Sigfrido Burman, a quien parees haberse inducido a desafortunadas imitaciones, crea una diversidad innecesaria de planos escénicos que son utilizados con grave confusión por Loperena. El juego de idas y venidas, subidas y bajadas, entradas y salidas, llega a ser exasperante. Impone a la acción dramática una lentitud hierática, solemne que, al unirse al tono también hiercíieo, monótono en la uniformidad de todos los actores, convierte casi en ana melopea narrativa lo que el autor ha concebido como un drama con todos los distanciamientos que se quieran. La expresión teatral queda sometida a un estilo escénico, sin que sea posible aunarlos, fundirlos. Cuando el estilo no es expresión, es ganga. Y esta ganga pesa sobre el mineral literario de Los delfines en el que hay mny buenas vetas. El estilo escenográfico es grandilocuente. El estilo dramático de la ufara es narrativo y conceptual. El primero aplas- a al segundó. Es un reparo total y fon- A FOS