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ABC. J U E V E S 2 DE O C T U B R E DE 1969. EBICION DE LA MAÑANA. PAG. 55 EL PORQUÉ DE LA EXPORTACIÓN (I) Los países exportadores dlsfra- tam, casi sin exeep- I Nuestro desequilibrio comercial exterior hace unción, de salarios más altos j prescindible una política exportadora El Gobierno ha manifestado públicamente su firme propósito de renovar ios esfuerzos a favor de la exportación. El Consejo Superior de Cámaras, la Cámara de Industria de Madrid, la Cámara de Comercio e Industria de Barcelona y los Servicios Técnico- Comerciales de Fabricantes, dependientes de la Organización Sindical, han insistido en ía necesidad, por un lado, de proseguir a toda costa el fomento a la exportación y en su temor, por otro, de que el actual confusionismo, derivado del caso Matesa, provoque dificultades en la concesión de unas facilidades financieras que se consideran imprescindibles. El ministro de Hacienda, como primera concreción de una ratificaba política de Gobierno, ha concedido a la Banca privada la facilidad de computar el importe de los créditos a la exportación dentro del porcentaje de suscripción obligatoria de cédulas de inversión. Mientras tanto, el hombre de la calle, ese ciudadano medio, con su gran dosis de sentido común y de recelo, advierte que ante él se desarrollan unos acontecimientos y unas campañas informativas en las que se debate algo que hasta hace muy poco no estaba en juego: la importancia de la exportación. Que nuestro país venda a los demás no parece malo, y eso lo entienden todos. Más aún, parece necesario venáer; pero donde quizá se haya introducidlo la duda es en el grado de esfuerzo que compensa aplicar para poder vender, sobre todo si ese esfuerzo puede perjudicar otros intereses nacionales. Y cuando, se habla de intereses nacionales, el hombre fie la calle sabe- -también por experiencia- -que son suyos y muy concretos. Por ello no parece inútil ocupación, pese a todas Jas informaciones y declaraciones aludidas, el intento de aclarar unos conceptos que tal vez se desdibujen o no están del todo nítidamente perfilados ante la opinión pública. ¿Hay que exportar? ¿Es necesaria la exportación? ¿Hasta qué punto es prudente estirar nuestros esfuerzos? ¿Es acertada nuestra política de estímulos a la exportación? ¿Hay que introducir cambios en ella? Estas son, más o menos, las preguntas que puede hacerse presumiblemente el español medio, y he aquí, por tanto, la tarea pendiente. divisas y crear medios de pago utilizables en ios mercados ajenos. Dejando a un lado el factor permanencia o seguridad en la obtención de las necesarias divisas, acentuado- -aun con todas las matizaciones que se quiera- -en la exportación, la presencia competitiva de un producto en el mercado internacional exige una ventaja comparativa de eficacia en la producción dei mismo que induce una demanda, más o menos individualizada y continua, y se concreta en la corriente exportadora. La exportación es reflejo de una productivMatl al tiempo que ejercicio y reto permanente para su mejora, que se inyecta no sólo a favor de los compradores extranjeros, sino de todo el mercado nacional. Por ello va tan íntimamente unida a todo proceso de desarrollo, en una simbiosis evidente, que ha tenido su clara manifestación en la evolución de todos los países subdesarrollados. El mercado exterior representa un complemento o sustitutivo coyuntural del mercado interior que permite una mejor utilización de las capacidades productivas, una posibilidad de disminución de los costes unitarios y un acicate o piedra de contraste que estimula la productividad de todo el sistema económico. Carece de sentido tanto afirmar que el desarrollo es el huevo y la exportación la gallina, como la viceversa. Ambos son fruto simultáneo de una capitalización y un esfuerzo colectivo. El desarrollo produce exportación, pero la exportación crea desarrollo. Atacar a la exportación es atacar al progreso y a la elevación del nivel de vida, pues ya es conocido que los grandes países exportadores son, casi sin apenas excepciones, los que disfruían de un nivel más alto de salarios, al que han podido llegar por la vía de la especialización y la mejora de la productividad. Un buen mercado interno consumidor no debe ser- -como aún ocurre en España- -un obstáculo a la exportación, sino un trampolín para mayores series productivas y concurrencia exterior más eficaz. He aquí el verdadero camino, del que no debemos alejarnos, pese a sus muchas dificultades y al largo trecho que nos queda por recorrer. NECESIDAD IMPRESCINDIBLE España importó ya el pasado año poí valor de unos 3.500 millones de fiólares y exportó por una suma del orden de los 1.600. La diferencia de cerca de 2.0 C 0 millones se cubre per el turismo, las remesas fie emigrantes y las entradas de capital. Este año, si la importación crece un 10 por 100, ritmo muy previsible en épocas de normalidad, habrá que financiar 350 millones de dólares adicionales. Pretender nacerlo con el turismo raya en el límite de lo imposible, pues su crecimiento anual, cada vea sobre bases mayores, no paede superar racionalmente determinados porcentajes de aumento. Forzar la emigración y las consiguientes remesas es un crimen económico y social. Las inversiones extranjeras, finalmente, tienen un límite de tolerancia para no hipotecar nuestro futuro. En estas condiciones, ¿podemos prescindir de la exportación? No es un capricho del Plan de Desarrollo al establecer como señal de alerta la tasa de cobertura de las exportaciones sobre las importaciones. Las cuentas de nuestra planificación económica penden de la percha del comercio exterior, y un aumento anual acumulativo de la exportación del 11 por 100 hasta 1971 es casi una DEL COMERCIO. EXTERIOR DE ESP A i A (En miles de dólares) AÑOS 1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 1961 1962 1963 1964 1965 Importaciones españolas 427.131,9 572.560,6 600.433,5 614.866,1 617.305,5 766.720,0 862.233,3 872.429,3 794.840,1 721.440,0 1.092.284,7 1.569.496,8 1.954.533,3 2.258.809,4 3.018 J 90.9 Exportaciones españolas 498.028,4 458.169,5 483.145,0 464.428,3 446.248,6 442.104,9 475.827,8 485.787,3 500.623,5 726.071,5 709.580,0 736.027,6 735.263,3 954.430,2 966.488,0 Saldo +70.896,5- -114.391,1- -117.288,5 150.437,8- -171.056,9- 324.615,1- -386.405,5- -386.642,0- -294.216,6+ 4.631,5- -382.704,7- -833.469,2- -1.219,270,0- -1.304.379,2- -2.052.308,9 ALGO MAS QUE DIVISAS Xa importancia de la exportación para un país es algo que nadie discute. Ni los grandes espacios económicos, como los Estados Unidos de América o la U. B. S. S. ieseenocen está realidad. Todos se interesan por promover las ventas exteriores para financiar así sus importaciones, con independencia de otros ingresos en divisas que puedan percibir. Lá exportación produce divisas e igual las genera el turismo, las rentas de inversiones en el extranjero o, como en nuestro caso, las remesas de emigrantes; pero la actividad exportadora tiene otras- conseeoeneias y efectos, aparte de los estrictamente cuantitativos de producir 1966 1967 1968 1969 (enero- agosto) 3.590.726,3 3.483.648,9 3.522.094,3 2.676.139,9 1.253.541,8 1.384.121,3 1.589.200,0 1.208.925. -2. -337.184,5- -2.099.527,1- -1.932.894,3- -1.467.214.3