Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
X i Entro la arllsta Inotpisnte do voledas rnusloates y la o s l r e l l a ocjnoclda on al mundo anlero modlan uno años de ostudlo, un buen número de poNoulas í. en roaumldaa cuentaB, una lai ga, con tanto y ojcmplar entrega al arte. Bcxy y la airripalía suíicifntcs pn ¿que e ídolo de 1 5 quince a ñeras norteamt ricanas quedase poco menos que eclipsado i is atractivo principales se reducían a una generosa exhibición anatómica por parle de Ann Margreí y a la íama del entonces galán huido de Romy Scbneider. El dramatismo que Nebon había ¡nIpntado insuílar a ia película se perdía, pese a suí esfuerzos, a etc pción de unas pocas secuencias, en el escaeo interés del propio guiónEn El rey del íuEgo The Ciocinalti Kid Ann Margret volvía a encarnar a una muchacha de vida disipada, amoral y sin prejuicios, que provocad constantemente, haciendo uso de sus abundantes encantos, aí d u r o Steve Mac Que en. En la película de Norman Jewison. de excelente lactura dramática, su intervención venía 3 significar un mero adorno plástico, sin entidad propia, oscurecida por la buerla labsr del propio Mac Queen, de Karl Malden y Edward G. Robinson Ann Margret difumínaba asi BUS éxitos anteriores, convertida en otfo c u e r p o más de los que Hollywood utiliza como reclamo, Hacia los grandes horiíontes de Gordon DougUs, realizada coma la amerior en í 955, tin rcniAlte de la histórica obra de Joh 4 Interludio dramático IncGperadamentf Aun cambía la oncntacLÓn de su carreTB cinematográfica. Süs éxitos en loi tlubs noít u m o s en el t e a u o como miérpretc de comedias musicales, quedan aparte Los produciores, basándose en am innegables aiTacli Ot fifi rn tu poderaaa jienaualldad buscan o t r o i caminof En Kiilen with a hiü Braio de terciopelo junto a Míchael Parkfl, Ann mterpret: a Lin ¿muchacha de vida alegren que se constituye en itt to problema para un soldado que regresa a casa y ve su moral a punto de TOtura. Después, a las órdenes de KüLph Nclson, Ann Margret encarn i la eaposa de un gángster en San Francisco, E l último homicidio fue también la primera película norteamericana de Alain Dclon. Calificada por la prensa cftpe en San Sebastián, como película taquillera. ií)