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N OTROS P A Í S E S V. 7 i v j iversas misiones de aspecto similar a nuestra Guardia Civil, incluso en los aspectos ural y de tráfico, y de costas y fronteras. Extensión 8 SJ 00O Kms. Habitantes... m SMMM 6 Agentes 21.000 239 agentes por cada L O Kms. índice muy inferior al de los O anteriores países. CANADÁ. -Su mundialmente famosa y muy seleccionada Real Policá Montada, guerreras rojas magníficamente equipada, con 1 J 600 coches, 16 aviones y 72 emarcaciones. Extensión 10.000400 Kms. Habitantes... Agentes... DINAMARCA 18 JOOO. OO0 5. S 0 i v Extensión Habitantes. Guardia Nacional F 5 ERU Extensión Habitantes Guardia Civil 43 D 00 Kins. 4 J 5 CG. OOO 48.000 1.249.019 K m s 11.0OO.OO 22.000 Incluida u n a sección naval de 2.000 hombres. El adiestpa. miento de la Guardia Civil es tan arriesgado como espectacular, pues debe cubrir toda la gama de pruebas necesarias para cumplir los diversos servidos encomendados a su cuidado: auxilio en carretera, cumplimiento de leyes de armas y explosivos, caza y pesca, escoltas de trenes, etcétera. w por la calle Esperanza Macarena, cuando les infundieron s o s p e c h a unos sujetos. Mandó a su acompañante que cubriera la huida y se fue hacia ellos en línea recta. ¡Alto a la Guardia Civil! Inmediatamente se oyeron dos disparos e instantes después, el sargento moría. En el equipo quirúrgico se le apreciaron dos heridas: una en el hígado y otra en el brazo derecho. El 7 de octubre del mismo año fue detenido por fuerzas del Cuerpo el quinqui Jesús García Romero. En una barriada salmantina, trabajaba como albañil. Inmovilizado, sin darle tiempo para ofrecer resistencia, fue esposado y conducido a la Comandancia, donde se confesó autor material de la muerte del sargento Barriga. En fin, aquel 14 de abril de 1936, quinto aniversario de la nefasta Segunda República española, en día de lluvia a veces torrencial, en el paseo de la Castellana se celebró una parada militar. Entre ovaciones y silbidos, desfilaron ante la tribuna presidencial las fuerzas de la Guardia Civil. Por la espalda, cobardemente, cuando presenciaba el desfile de sus compañeros, fue muerto a balazos el alférez Anastasio de los Reyes López. Antes de morir, infructuosamente, logró sacar su pistola y disparar. En el Congreso, don José Calvo Sotelo habló asi: -En la mañana de hoy, en un periódico, el ABC, ha aparecido la esquela mortuoria de un oficial de la Guardia Civil asesinado anteayer. Por primera vez en los fastos de la censura aparece la incrustación del censor en una esquela mortuoria, profanada y deshonrada de esta manera. Fue enviada no por la familia del finado, sino por el general inspector y la oficialidad, y las clases, y los guardias del Instituto benemérito. ¿Y qué es lo que ha suprimido en esta esquela el censor? Pues, tres cosas: Primera, que don Anastasio de los Reyes era oficial de la Guardia Civil; segunda, que el Excmo. Sr. inspector general, y jefes, y oficiales, y suboficiales, y guardias, eran de la Guardia Civil- -porque no aparecen e s t a s dos palabras- -y, tercera, la hora en que habría de celebrarse el sepelio. El Gobierno que ocupa ese b a n c o y que necesita de los servicios meritísimos y patrióticos de estos hombres, no sólo lo ha consentido, sino que ha dado las órdenes para el escarnio. No quiero hacer más comentarios. Vosotros tendréis el concepto que queráis de este Instituto. Yo, con Monarquía y con Rspública, antes y después de la revolución de octubre, sigo pensando en su gloriosa tradición, en su ejemplar conducta, en considerarlo lo único, lo mejor de las instituciones que tiene España... Con su característica actividad, pese a las trabas que tuvieron que vencer, el teniente coronel don Florentino González Valles, con otros compañeros, tomaron el acuerdo de rescatar el cadáver. En el depósito judicial se desarrolló el siguiente diálogo con el médico forense: -En nombre del Ejército y de la Guardia Civil, venimos a hacernos cargo del cadáver del alférez que ustedes tienen. Pues, como ustedes saben, él cadáver de este oficial está a disposición de la Dirección General de Seguridad y yo, sin orden expresa... -Usted, doctor, no me ha entendido bien o no quiere entenderme, he dicho que venimos por el cadáver del señor Reyes... u n a vez más, la Guardia Civil rindió tributo al compañero muerto en misión de servicio. Los señores Reyes y Calvo Sotelo, con su inmolación a la Patria, fueron causa de que España se pusiera en pie de guerra para iniciar su liberación. Juan HERNÁNDEZ PETTT 33