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muy pocos los norteamericanos requeridos por la comisión conjunta o por las necesidades de los Estados Unidos que quedaran allí para dirigir la operación. Podríamos también descubrir que habíamos formado algunos dirigentes sudvietnamitas para la labor que seguiría a la guerra: un gran desarrollo en todo el Sudeste de Asia, incluido Vietnam del Norte, siempre que personas más razonables se encargaran allí de la dirección. Portémonos de modo que encontremos un modo más eficaz para impedir las guerras de liberación nacional comunistas come la? ran tragedia de Vietnam, y que convirtamos la desamericanización de esta lucha en una bendición para el hombre corriente vietnamista, el nguoi thuang. El futuro del hombre común vietnamita ss lo que más importa en la guerra de Vietnam. El honor o deshonor de lo que hagamos a continuación vendrá determinado en gran manera por el modo en que nuestras acciones le afecten a él. ¿Puede llevarse a cabo la desamericanización sin cue se derrumbe la estructura gubernamental y social del Vietnam del Sur? EL VIETNAMITA CORRIENTE NO ES UNA FIGURA TRISTE, SEMEJANTE A UNA HORMIGA. ES UN SER HUMANO MUY REAL Sin embargo, pese a la dureza de los acontecimientos que le suceden, el vietnamita ccri- ients está muy lejos de ser una figura triste, semejante a una hormiga. El sol ha influido en su carácter. Esto ss ve claro en su amor a las canciones y la poesía, en su lenguaje grosero, en lo bufonesco de su humor. Es un amigo inmensamente simpático. Su deseo real es poseer algo propio: una granja, un pequeño negocio, y que le dejen en libertad para hacer lo que quiera. El éxito de la desamericanización del esfuerzo en Vietnam dependerá de esta habilidad de los vietnamitas para dirigir sus propios asuntos. Han pasado por un verdadero infierno estos últimos años. Necesitan verse libres de los salvajes ataques que han destruido tanto de lo que ellos habían intentado construir por sí mismos. El enemigo ha cometido enormes errores con los caprichosos ataques a las comunidades civiles. Ha engendrado una profunda ira que ha demostrado ser costosa para los fines políticos de Hanoi, convirtiéndose en algo tan duro y amargo que perdurará durante generaciones. Los asesinatos en masa de funcionarios civiles durante la breve conquista de Hué por el enemigo, en los ataques Tet de 1968, estuvieron directamente relacionados con la muerte de casi todos los dirigentes nacionalistas que contaban con el apoyo del pueblo en 1 E 4 S. La verdad es que más de 20.000 civiles han sido asesinados y más de. 52.000 raptados y arrancados de sus hogares por el Vietcong durante la última década. La lucha es así de cruel. Por eso, hemos de ser realistas al decidir cómo podemos marcharnos de Vietnam de un modo que permita a los vietnamitas defenderse por si mismos. Debemes considerar tanto su seguridad física cerno su capacidad para gobernarse. SE LOGRO LA ESTABILIDAD POLÍTICA AL MISMO TIEMPO QUE LA GUERRA ASOLABA EL PAÍS años anteriores los gobiernos habían sido derribados y sustituidos repetidamente. La confusión se había extendido por todas partes. Los funcionarios locales eran cambiados con la misma rapidez que se producían cambios en la cuna. El clima psicológico era desastroso. Los elementos politices estaban divididos; los grupos religiosos se mostraban con frecuencia violentos unos con otros. Había, sin embargo, un rayo de luz: en la primavera de 1965 el pueblo eligió consejos para cada provincia y cada ciudad. Su finalidad era tan sólo consultiva, pero un cierto número de los consejeros elegidos dieron significado político a sus deberes, celebrando reuniones públicas para examinar problemas locales, examinando con espíritu critico el trabajo de los funcionarios provinciales y expresando opiniones claramente en la Prensa nacional. Muchos de los consejos de las provincias principales intercambiaron puntos de vista por correo, de un modo que evocaba el recuerdo de los Comités de Correspondencia, al iniciarse la Revolución norteamericana. Poco después, representantes de las fuerzas armadas vietnamitas crearon el Comité Nacional Directivo. Ejercicio del poder político por los militares, esto llevó a un mismo tiempo a la estabilidad en las autoridades primeras y a la evolución de una nueva íorma de gobierno por procedimientos democráticos... al mismo tiempo que continuaba una lucha salvaje. Por este triunfo los vietnamitas merecen un homenaje y no el escarnio. En 1966 fueron elegidos delegados a una Asamblea Constituyente Nacional que se puso a trabajar en una nueva constitución. En 1967, con la adopción de la nueva constitución, se celebraron elecciones nacionales y 4,8 millones de personas votaren en ellas. Los dirigentes militares actuaron para establecer una amplia medida de autogobierno en las aldeas. Millones de vecinos eligieron concejos en 1.037 de las 2.500 aldeas de Vietnam. Estos consejos de las aldeas tienen auténtico poder ejecutivo, a. diferencia de los primeros consejos consultivos. Asi, pues, estamos llegando ahora a unos momentos en iue los vietnamitas podrán sostenerse sobre sus propios pies y podrán hacer más cosas por sí mismos. Hay por lo menos tres tareas importantes que los vietnamitas tendrán que realizar: 1) hacer de su nueva constitución algo enteramente vivo; 2) crear una mayor unidad política entre sus nacionalistas, y 3) hacer que la primera misión de sus fuerzas armadas y de su policía sea verdaderamente la protección del pueblo. LAS FUERZAS ARMADAS VIETNAMITAS D E B E N PROTEGER REALMENTE AL PUEBLO sencillamente, no pueden permitir la exi; tencia de 47 partidos políticos no comu nistas registrados y 80 no registrados qut con frecuencia no sirven más que para satisfacer la vanidad de un puñado dr personas. Las fuerzas armadas han de proteger realmente al pueblo como su primer deber. La eficacia de las unidadss para salvaguardar al pueblo puede convertirse en la mejor unidad de medida para ascensos y recompensas, en lugar de la antigüedad, la educación o el número de enemigos muertos. Los políticos y periodistas norteamericanos podrían ser catalizadores constructivos y unir a los nacionalistas vietnamitas. proporcionando foros improvisados en los cuales aquéllos podrían descubrir las metas semejantes que comparten. Cuando los El pueblo de Vietnam- -heroico, noble, asombroso pueblo indochino- -sufre desde hace más de veinticinco años los horrores de la guerra por intereses de la alta política internacional, que le son ajenos. Las grandes potencias tienen la obligación moral, como ha d i cho el Papa, de proporcionarle ia paz. Cuando las tropas norteamericanas 11 sur- r a Vietnam en gran número, en i feiiPi- ra comunista de liberación i v l s l había logrado la despobla -L. -cuchas aldeas. Durante los dos lia Asamblea Nacional ha creado ahora casi todas las instituciones ideadas por quienes escribieron la constitución, incluidas las jurídicas más vitales. El impulso de este arranque debe continuar para convertir las palabras de la constitución en hechos. Los miembros de la Asamblea son quienes más pueden contribuir a edificar un gobierno representativo fuerte visitando a sus electores, prestando atención a sus deseos y exponiéndolos honestamente en el foro nacional. Conforme se exprese la voluntad del pueblo, la Asamblea podrá enfrentarse a los problemas más destacados como el de la reforma agraria. Para lograr la unidad entre los nacionalistas vietnamitas hay que proseguir el movimiento para unir a diversos grupos con metas comunes. Hay que impedir que la pequeña minoría del Partido Revolucionario del Pueblo, los comunistas, gobierne la mayoría. Los vietnamitas libres, hoy día, nacionalistas vietnamitas practiquen entre ellos un auténtico trabajo de equipo, descubrirán que pueden mostrarse muy generosos para perdonar a aquellos que han tomado las armas en el Vietcong contra el gobierno constitucional. Cuando ambos bandos reconozcan esto, la guerra habrá empezado a acercarse a su fin. Todos los hombres libres hemos de aprender a detener la tiranía da un modo mucho más eficaz de lo que lo hemos hecho en Vietnam. Debemos exportar las grandes ideas de la libertad del hombre y contribuir a que esta libertad sea lo bastante fuerte en la familia de naciones para que resulte invulnerable a ataques orno el que sufre el Vietnam. Esto puede lograrse si nosotros, que somos el pueblo, lo hacemos. Edward G. LANSDALE 23