Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
L A verdadera libertad individual puede conseguirse únicamente a través del sistema democrático, r e c t a mente entendido, que permite i la gente normal controlar ealmente la sociedad en que vive. Pero c i e r t a s personas rían adulterado la palabra democracia Denominan democracia por ejemplo, a la dictadura del proletariado. La verdad es que, allí donde se e n c u e n t r e n las llamadas dictaduras del proletariado, están realmente controladas por una pequeña élite a la cual la preocupación por los derechos del hombre de la c a 1 e no parece quitarle el 1 sueño. La democracia no consiste únicamente en una serie de actividades: p o r encima de todo es una filosofía de la vida, nada fácil de adquirir por un individuo ó una nación. El verdadero gobierno democrático es. sin duda, el tipo de gobierno más intrincado y difícil de conseguir, pero también es el mejor que el h o m b r e ha descubierto. Por lo t a n t o creo que. mientras nosotros los persas avanzamos por el camino que lleva hacia este gobierno, debemos de mantener siempre en nuestro pensamiento y en nuestro corazón la convicción de que la meta que nos pro ponemos bien vale todas la fatigas que son necesarias para poder alcanzarla. Memos avanzado ya lo suficiente en este camino para que casi todos podamos darnos cuenta claramente de lo que la democracia puede significar para nosotros, C o m o nación, debemos exigir un progreso c o n s t a n t e pero debemos comprender también q u e la consecución de la democracia política, económica y social, necesariamente lleva su tiempo. Requieren educación y desarrollo psicológico, la reconciliación de las demandas individuales con la responsabilidad social, el replanteamiento de tos valores humanos y de las lealtades individuales y sociales, asi como el aprender a trabajar de una manera cooperativa m á s de lo que nunca antes se habí, ¡hecho. Existe un limite a la rapidez con la cual tanto el hombre c o m o las naciones pueden desarrollarse libremente, Si intentamos apresurar demasiado el proceso, o si nos volvemos impacientes o cínicos, haremos fracasar nuestras propias buenas intenciones. Pero si combinautos la paciencia con una intensa presión en favor de re formas y avances, nuestros esfuerzos se v e r á n reeom pensados. Estamos caminan do en la dirección apropiada y estoy seguro de que alcanzaremos nuestra meta si nos esforzamos. UNA OCCIDENTALIZAC 1O N SELECCIONADA V JUICIOSA PUEDE AYUDAR HACIA IV META DE LA DEMOCRACIA Y I. A PROSPERIDAD Los visitantes de ultramar pueden a veces apreciar, mejor que nosotros lo que está sucediendo, debido a que nos ven más objetivamente de lo que nos vemos, nosotros. Los observadores con experiencia, a menudo me señalan que en pocos países del mundo puede Uno encontrar un ritmo ma. -i asombroso de transformaciones materiales y culturales. C u a n d o regresan a Persia después de una ausencia de, p o r ejemplo, cinco años, e incluso de sólo dos años, q u e d a n maravillados por las diferencias. Sus exclamaciones no son meramente adulatorias; gracias a mis viajes al extranjero puedo confirmar lo que dicen. Especial m e n t e en un país con tan venerables tradiciones como el n u e s t r o las transfo r m a c i o n e s rápidas t r a e n consecuentemente su secuela de tensiones y tiranteces. E s t a s constituyen ell precio que debemos p a g a r! por la occidentalízación y tal modernización. Pero no es I toy proponiendo que a bando- nemos nuestra gran herencia. Por el contrario, tengo plena confianza en que podemos! enriquecerla. La religión y la I filosofía, el arte y la literatura, la ciencia y la artesanía, todas ellas pueden avanzar todavía más, según desarrollamos nuestra economia, pa-