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VELOCIDAD Y CONSUMO L conjunto de aspiraciones que tiene con respecto a su vehículo el infortunado (hasta no ¡hace- mucho se le llamaría afortunado) poseedor de un coche coincide casi con la regla del buen comprar, la de las tres i bueno, benito y barato. Sobre cómo mantener en buen estado mecánico el automóvil ya hemos hablado aquí repetidas veces. Se sabe, ¡por otra parte, que sobre gustos no hay nada escrito y no vamos ahora a romper tan vetusta máxima ética ocupándonos de la bonitura de las cuatro ruedas con volante. Un capítulo sobre el que centra bastante interés el automovilista es, con razón, el del gasto de su vehículo. Que unos consumen más que otros lo saben hasta los más despistados. Lo que no saben o no recuerdan siempre es que un mismo vehículo, con la ¡misma carga y recorriendo idéntico trayecto puede gastar más o menos, según se manejen con él la brida y las espuelas. Existe, en efecto, una forma de conduoir en la que el gasto y el desgaste son mínimos para un mismo trabajo. Y esta técnica de la conducción económica ie interesa conocerla incluso a quien no necesite preocuparse por cuestión tan baladí como la del dinero: ahorrar un litro ¡de combustible puede, en alguna circunstancia hacer que lleguemos sobre el coche, y no empujándolo, hasta la más cercana gasolinera, por ejemplo: E SUAVIDAD CON EL FIE DERECHO La primera regla de conducción económica es la de la suavidad con el pie derecho: los pisotones, tanto al acelerador como al freno equivalen a un ¡chorro de combustible despilfarrado. Si ante un obstáculo ya conocido de antemano esperamos (hasta el último momento para, llegando hasta muy cerca de él embalados frenar, de un pisotón, derrochamos todo el combustible que hemos necesitado para alcanzar esa velocidad, perdida en un ¡momento. (Aparte, claro está, de que gastaremos mucho más, las cubiertas y otras ¡partes que se desgastan. Gastaremos mucho menos si en vez de frenar a última hora disminuimos la presión sobre el acelerador con la antelación suficiente para llegar frente ai obstáculo a la velocidad precisa. Toda la energía consumida por los frenos es gasolina perdida. Cuanto menos utilicemos el freno, tanto más económico nos saldrá el viaje. En el manejo del coche desde este punto de vista de la economía, los frenos son un elemento de seguridad, reservados a los casos de emergencia, no un elemento más de conducción, como el volante o la caja de cambios. HAY QUE LLEVAR SIEMPRE EL MOTOR DESAHOGADO Está claro que sería despilfarrador rodar en segunda velocidad cuando el coche puede hacerlo desahogadamente en cuarta. Pero no gastaremos menos, sino más, si nos empeñamos en subir u n a cuesta en directa con el motor ahogado. Tsndríames gue llevar el coche a todo gas, mientras que en una marcha más corta- -la suya- -iríamos a un tercio o menos, per ejemplo. Aparte de someterlo a un mayor desgaste y disponer de menor agilidad en su motor, llevar el coche ahogado- -aunque sólo sea levemente- -es siempre antieeonómico. El motor debe girar siempre alegremente, lo que indica que se le suministra toda la gasolina que puede quemar; la que ¡precisa, pero ni una gota más. Aparte del efecto en la economía de consuma de la suavidad en la utilización del pie derecho, hay otro factor de consumo que debe tenerse en cuenta: el régimen de giro. Cada motor tiene una determinada curva de consumo que depende de sus características. Esta curva es la representación gráfica de rendimiento, es decir, de la relación entre el gasto que produce y si trabajo que nos suministra. Este rendimiento varía con el régimen de giro. Existe un régimen de giro determinado para cada motor, en el cual 1 rendimiento es máximo. A partir de ese punto decrece el rendimiento, pero, no nos confundamos, no solamente a más revoluciones, sino también- ¡y en mayor cuantía- -a menos. Y esto obedece a causas propias del motor, independientemente de que, a pesar de ir a bajo régimen, no fuera ahogado. LA VELOCIDAD CUESTA CARA ir c NOTICIAS DECLARACIONES DE LORD 5 TOKE 5 Lord S- t o k e s, de Leyland, presidente de la British Leyland Motor Corporation Ltd. que pasa unos días de vacaciones en la Costa, del Sol, ha hecho unas declaraciones á la Prensa malagueña, refiriéndose a la necesidad de las integraciones de g r u p o s industriales en unidades mayores, tendencia muy n o r m a l hoy en diversas esferas de la economía occidental. También hizo alusión a las ventajas de los acuerdos de cooperación. Al a l u d i r a los camiones Pegaso l o r d Stokes dijo: La mayor parte de las unid a d e s que se producen en E. N. A. S. A. se fabrican con técnica exclusivamente españ o l a El acuerdo LeylandE. N. A. S. A. ha traído una eficaz colaboración técnica y un positivo intercambio de Informes en beneficio de ambas Sociedades. Con respecto a los cambios de marcha hay que salr inmediatamente al paso de un vicio en su utilización, basado en una creencia errónea muy extendida: que las marchas largas gastan de por sí menos que las cortas. Se gasta menos, sí, cuanto más larga es la velocidad que utilizamos, pero únicamente cuando el motor va completamente desahogado en esa marcha. Por otra parte, el mayor tanto ¡por ciento de la energía consumida por un coche se invierte en vencer todas las fuerzas de rece que se oponen a su movimiento, desde las de las cubiertas sobre el pavimento ¡cuánto comíbustible ahorran los buenos pisos! hasta ía presión aerodinámica del aire oponiéndose a ser ¡penetrado por un cuerpo. Y estas fuerzas no crecen proporcionalmente con la velocidad. Concretamente, la resistencia del aire- -despreciable a bajas velocidades- -crece euadrátieamente; a doble velocidad, cuádruple resistencia. ¡De ahí la gran importancia a altas velocidades del ¡perfil aerodinámico del coche: una superficie de penetración cuadrada genera una resistencia mucho mayor que un perfil de escualo. Por suerte- -aunque no por casualidad- el régimen ds giro de máximo rendimiento del metor está, generalmente, muy próximo a aquel que, en la marcha más directa de la caja de cambios, proporciona una velocidad en la que el rozamiento del aire es todavía escaso- En resumen: suavidad con el pie derecho (mínimos acelerones y frenazos) marcha desahogada del motor (buen oído o, mejor todavía, un cuentarevoluciones para la perfecta utilización de los cambios) y moderada velocidad son las recetas para un rodar económico. Quien quiera y pueda, que pise el acelerador a fondo. Pero no se olvide: llegar antes cuesta, por lo menos, dinero. Como dicen los ingleses, el tiempo es oro. Juan Pablo DEL CAMPO