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LOS BIJAGÓS y mariscos; de plátanos, que no faltan en la isla, y de aceite y vino extraído de las verdeantes palmeras. Entre los varios usos y costumbres de mayor significado- para los bijagós el relacionado con el casamiento merece referencia especial. Es la joven casadera quien escoge si marido, elección ésta hecha durante los batuques La joven eligs al más ágil y de mayor belleza de movimientos, pidiendo a una amiga que entregue al joven un regalo como testimonio de su amor. En seguida que el joven lo usa, quiere decir que acepta la novia; entonces ésta pide a sus padres que la den arroz y aesite de palma, que cocina en una cacerola nueva. Para esta refección es convidado el novio, padres y familiares de la novia, comiendo todos en la misma cacerola. El novio, a partir de este momento, entra en casa de la novia y puede mantener relaciones con ella hasta la época de la circuncisión, altura en que la joven se separa de él por espacio de seis años (dicen los hechiceros que si hablan durante este tiempo, morirán ambos) Cuando se trata de una mujer que ya no es doncella, en vez de enviar un regalo al elegido construye primero una casa qus amuebla y después cocina una porción de arroz y una gallina que envía al futuro marido con el convite para unirse a ella, pues tiene un hogar que la gustaría que fuesa gobernado por él Si el hombre acepta, convida parientes y amigos para acompañarlo a casa de la mujer y compartir con él la refección. Después de la comida, que transcurre siempre con gran animación, el hombre va a la calle y grita, para quien ls quiera oir, que casó con esa mujer y es el dueño de la casa. Si un día se llevan mal, -el marido tiene poderes para expulsar a la mujer de casa y entonces ella tendrá que construir nueva habitación. La inocencia de credulidad existen en exceso en este pueblo trabajador, pacífico y entregado a sus tradiciones seculares. Ya hablamos de cómo se hacen las bodas entre ellos; ahora, y en breves palabras, contaremos cómo son las fiestas de la Iniciación altura en que el hombre renace Dará la vida. En ciertas islas es de tal modo riguroso este ceremonial que algunos de los jóvenes iniciados mueren de golpes o víctimas de otros procesos de flagelación. En la isla Roxa, el ritual es más rígido, mas en otras es permitido- -caso raro entre los pueblos africanos- -que las mujeres toquen los tambores y dancen con máscaras. Las Fiestas de la Iniciación reúnen todos aquellos que se encuentran en la edad comprendida entre la pubertad y el estado adulto. El renacer los lleva al punto de abandonar mujer e hijos y mudar de identidad. Es otro hombre que actúa- -dicsn: el que era niño, murió -para buscar la esencia de la vida. Son ceremonias fascinantes y conmovedoras, conservadas durante siglos y que los hombres de hoy se preocupan por mantener inalterables, además de estudiarlas en todos sus significados sociales y religiosos. José REÍS IVEN como en un paraíso aparte. Persisten en huir al convivio con otras gentes que no sean de su raza; más cuando son procurados por europeos, saben ser hospitalarios. Llevan una- existencia tranquila en cualquiera de las veintidós islas que constituyen el archipiélago de Bijagós, en la Guinea Portuguesa. Islas separadas entre sí por canales estrechos, peligrosos por la poca profundidad y abundancia de bancos de arena. Protegidos por densa vegetación y por el silencio poético de la Naturaleza, los bijagós es un pueblo rico de tradiciones y ha sabido mantener, sin alteración aparente, una forma de vida muy especial, muy de ellos. Creen en la transmisión dé las almas y en la resurrección de los cuerpos; por eso, no temen la muerte. La escultura tradicional de aquella provincia portuguesa tiene en los bijagós unos cultivadores persistentes, preservándola de modernismos u otros desvíos ds su pureza original. Trabajan en la madera figuras de animales o motivos relacionados a su vida marítima, sirviéndose de la navaja con rara habilidad e ingenuidad. Toda expresión de arte encuentra amtoiejtt propicio entre los bijagós En ¿as xíarcflís exteriores de sus casas pintan escenas de su día a día y animales prehistóricos. Sus danzas típicas, al ritmo de tambores y de palmas, están llenas de simbolismo, movimiento y pantomima. alimentan especialmente de pescado V