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ABO. J U E V E S 4 DE SEPTIEMBRE DE 1869. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 44. VENTANA ASERTA iVo es ya una novedad para nadie que existen hace bastante tiempo varías clases de comunismo. Vgo Spirito, el filósofo italiano marxista de más aguda sensibilidad para estas cosas, distingue entre el comunismo ruso, que mucho tiene del espíritu tradicional comunitario de la Rusia de los zares; el comunismo occidental, de mentalidad burguesa y heredero del espíritu de la ilustración, y el comunismo chino, extraño a cualquier, religiosidad, que continúa más bien una herencia ética de tipo confuciano, que nos es inalcanzable y que nutre un desprecio radical por todo lo que es occidental, incluso por los marxismos europeos. Lo extraño es que el que más de moda está entre estos comunismos es precisamente el chino. Por su aspecto de novedad, por estar más cerca de las fuentes originarias de la revolución, por haber sufrido menos el desgaste ideológico del tiempo. Y, sin embargo, la ignorancia en torno a este fenómeno, que nos llega a través de las parábolas y los versos de Mao y de la imagen multitudinaria de la revolución cultural de los jóvenes del nuevo imperio celeste, es una ignorancia de enormes proporciones. Los observadores occidentales que han viajado por China, incluso escritores agudos, como Malraux y Malaparte, o políticos prácticos, como Edgard Faure, poco entienden de lo que pasa de verdad allí. Para ver de verdad lo que allí ocurre se nos antoja un camino más cierto y más inteligente seguir la traza de los estudiosos que se han acercado hacia las constantes permanentes de la cultura y de la vida china. Ejemplar nos resulta en este sentido un estudio como el de Balazs sobre la Burocracia celeste una serie de investigaciones sobre la economía y la sociedad de la China tradicional. Discípulo de Max Weker, este sinólogo húngaro realiza esta vez un esfuerzo notable para explorar un dominio inédito de una sociedad completamente autónoma en su evolución de la sociedad occidental. Si consideramos- -escribe- -la historia milenaria de la sociedad china, quedamos sorprendidos por la constancia, la estabilidad, la persistencia de un fenómeno que yo quisiera llamar funcionarismo y cuya expresión más visible es la continuidad ininterrumpida de una clase dirigente de funcionarios letrados. Una clase aristocrática de índole especial, unida por privilegios económicos, por una mentalidad coherente, por una educación común, y por el monopolio de la instrucción y la noción del honor. Esta burocracia encarna el Estado y por ende el poder durante milenios. En la recuperación esencial ds este tipo de burocracia estatal, el nuevo régimen chino restablece lazos profundos con una tradición da larga y probada experiencia, fortalecida por una no menos profunda impermeabilidad a airas mentalidades, del mundo. Sin prejuicios religiosos, herederos simplsmsiite de una tradición ética, los chirzos de hoy se hallan muy abiertos a un humanismo científico que aceptan sin trabas y sin prejuicios espirituales ds ningún género, ha burocracia celeste sigue siendo el gran signo definidor del poder- en China. Y también una de sus grand. es incógnitas, por su impermeabilidad al mundo de fuera, -Jorge USCATESGU. LA REVISTA PARA VÍViR Dieiéíka: Comida para diabéticos Flatos caprichosos Asia culinaria de Juan Calians: La caza Recela regional El sHlán Falchwísrk en la decoración Su llagar rejuvenece Muebles mn sesreto Consultarlo de desorasián Labores decorativas Belleza: Un etsler alano Vuestra Miera s los 17 ases El niña y sus ambientes tuto de Madrid- s i t e n do g j gmw- De venia en quiescos y librerías en La Editorial Dip taclárs, núm. 211 BARCELONA- 11 áAUNA- GiMNASIO- SALON DE PELUQUERÍA Q. RiL SANJURJO, 47, 2. -T. 233368 Í