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y poesía, cada día Mejicano, nacido en 1871 y fallecido en 1952. fue catedrático y político activo, desempeñando la Embajada de su país en Madrid. Su poesía está transida de un sentimiento intimista que logra una expresión depurada y exigente. En su manera de entender la poesía se ha señalado la firme y enérgica reacción que en los países americanos de lengua española se produce contra el modernismo. Enrique González ha ejercido gran influencia y ha buscado un lenguaje más directo que el que en su época estaba en boga. ENRIQUE GONZÁLEZ PÉNDULO FIEL El antiguo reloj cuelga del muro; oculta mano rige el movimiento; ochenta años ha oído mi aposente su timbre claro, su tictac seguro. Eu el rodar del mecanismo oscuro trabajan corazón y pensamiento; en su vaivén tenaz repaso y cuento mi loco ayer, y atisbo mi futuro. Con una precisión aterradora, la negra aguja señaló la hora de la mortal y doble despedida; mas la flecha también dejó marcada la hora que me dio, con tu llegada, una nueva razón, de amar la vida. 1 Ü LA PERSECUCIÓN Cómplice mía, nos persiguen; (arroja tu espejo, y se formará un mar, Si lo cruzan, echa tu peine de oro y sobre la arena crecerá un breñal... Si el breñal trasponen, suspira tres feces y una niebla los cegará... Si a pesar de la niebla siguen y sus pasos se oyen detrás, juntemos nuestras manos trémulas y sentémonos a esperar... LA MUCHACHA QUE HO HA VISTO EL MAK Rosa, la pobre Rosa, no ha visto nunca el mar. Echa a volar su sueño en el campo vecino, a la alondra demanda el secreto del trino cuando lanza a los vientos su canción matinal; sabe de dónde nace la fuente rumorosa, distingue con su nombre a cada mariposa y oye correr el agua y se pone a soñar... Yo le pregunto: Rosa, ¿no ha visto nunca el mar? En infantil asombro menea dulcemente la cábecita rubia; sobre la blanca frente cruza por vez primera una sombra fugaz, y se sacian sus ojos en el breve horizonte que a dos pasos limitan la verdura del monte, el arroyo de plata y el tupido juncal. Oye hablar a la selva, cuya voz escondida guarda aún su misterio... ¡Es tan corta la vida para saberlo todo. Siente la inmensidad de lo breve y humilde en el ritmo diverso que palpita en el alma de su pobre universo, y ante lo ignoto siente un ansia de llorar Del instante que pasa, la virtud milagrosa le revela el espíritu que vive en cada cos s y su blanca inocencia pugna por alcanzar un recóndito enigma... Y yo pienso que Rosa no ha visto nunca el mar... IRAS SOBRE LA VIDA DE LAS. COSAS... Irás sobre la vida de las cosas con noble lentitud; qué todo llev a tu sensorio luz: blancor de nieve, azul de linfas o rubor de rosas. Que todo deje en ti como una huella misteriosa, grabada intensamente; lo mismo el soliloquio de la fuente que el flébil parpadeo de la estrella. Que asciendas a las cumbres solitarias y allí como arpa eólica te azoten los borrascosos vientos, y que broten de tus cuerdas rugidos y plegarias. Que esquives lo que ofusca y lo que asombra al humano redil que abajo queda, y que logres oír tu propio verso escuchar el silencio y ver la sombra. Que te ames en ti mismo, de tal- modo compendiando tu ser cielo y abismo, que sin desviar los ojos de ti mismo puedan tus ojos contemplarlo todo. Y que llegues, por fin, a la escondida playa con tu minúsculo universo, y que logres oir tu propio verso en que palpita el alma de la vida.