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A B C MARTES 2 DE SEPTIEMBRE DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 35. La definición para Salinas de un Benidorm en la Costa Verde como alusión un tanto facilona a su rápido crecimiento, ya no es suficiente ni adecuada. Benidorm es una más entre las antiguas villas de pescadores en la ribera mediterránea que convirtieron sus playas con sol permanente y calientes arenas en máxima atracción para turistas hiperbóreos. En Asturias, donde la promoción de lugares atractivos para el turismo veraniego avanza con inexplicable lentitud, Salinas supone un avance inusitado, único. Durante los primeros sesenta años del siglo, esta parcela de ribera marítima del Cantábrico, con tres magníficas playas: Salinas en el centro, San Juan de Nieva a la derecha y Santa Maña del Mar a la izquierda (más de cinco kilómetros de arena fina, blanca espuma, cinturón verde y forestal) fue colonia veraniega de un grupo de familias asturianas y leonesas que habían edificado sus chalets entre los altos pinos próximos al mar. En los últimos diez años Salinas se ha convertido en una nueva y original villa marítima (auténtica villajardín) con urbanización y edificación renovada. Ha sido cambiado todo, incluso aquel tradicional Club Náutico, al que los veraneantes trasladaban el casino de su villa provinciana. Una villa moderna, que no ha salido, como la Venus mítica, de las espumas salobres, sino de esa media circunferencia de mar azul, arena dorada, paisaje verde y cantiles escultóricos, como el de La Peñona sobre la que se ha instalado un magnífico mirador y se proyecta un parador de turismo. l, as características geofísicas de Salinas ofrecen una agradable y permanente sorpresa. El Cantábrico, tan bronco y agresivo en toda la costa, cuando entra en las playas de Salinas abandona la milenaria porfía geológica tierramar. Se amansa, se vuelve tierno, acariciante, amoroso con la ribera. No acomete con torpe furia primaria. La tierra y el mar se contemplan y se besan en interminable caricia, sobre un fondo de pinos y castañares con música de rumores oceánicos. Porque el Cantábrico es un mar que canta. Ahora Salinas, villa veraniega del concejo de Castrillón, a treinta kilómetros de Oviedo y diez del aeropuerto asturiano de Ranón, sobre la propia costa, está en pleno desarrollo, con sus planes, planos, proyectos y presupuestos. Todo ello es el fruto de años de esfuerzo de un alcalde promotor con visión de futuro, don Luis Treillard Fernández, que pensó en crear a la vera del Aviles congestionado y ahumado, a pocos kilómetros del casi monstruoso emporio industrial de Ensidesa, una compensación apacible, sana, silenciosa, casi edénica. Ahora Salinas tiene otro alcalde, don José Ramón Aparicio, que dedica su impulso juvenil a continuar la obra de Treillard y, yo diría, a institucionalizar lo que fue audaz, casi revolucionaria improvisación. La tradicional colonia veraniega cuenta ya con abundantes y modernas edificaciones residenciales, incluso pequeños rascacielos, en los que se pueden comprar o alquilar departamentos. Ha cambiado la urbanización en lodo el amplio En cuestión de pocos años- -cosa de d o s lustros m a s o m e n o s- la mentalidad turística del canario ha suíliido una autén tica revolución, tanto con vistas al turismo foráneo como al vernáculo. Coa respecto al primero, las Islas Canarias- -unas con más fortuna que otras- -lian voleado sobre sus visitantes la serie infinita de atractivos na tárales que, conJBgacios con impecables instalaciosies turísticas, degustan ávidamente, año tras año, ios turistas europeos; principalmente cuando en España no es verano; precisamente cuando en la España peninsular es invierno y toda Europa tirita de frío... Sin embargo, hasta no hace muchos años, el turista isleño- -personaje que ha surgido paralelamente a la invasión del turista extranjero, estereotipando incluso sus usos y costumbres personales- mal que bien, explotaba el sol como fuente de placer; esto es, como objetivo de sus fines de semana o como entretenimiento de sus vacaciones. En Gran Canaria, por ejemplo, salvo las dos grandes playas existentes en la misma capital de la isla, ninguna mas era frecuentada masivamente por los canarios. Irse a bañar a una playa del sur de la isla, teniendo a dos pasos, y con poca gente, las playas de Las Canteras o la de Las Alcaravaneras, era poco menos que un disparate, o, por decirlo de otra forma, una aventura. Por supuesto, nos referimos a las pequeñas playas de fina arena, rubia o ceniza, que envuelven a la isla por sus cuatro puntos cardinalas, especialmente por el Sur y por el Este. La playa de Maspalomas, dados sus inmensos atractivos, ha sido siempre una excepción, no obstante lo dicho. Así las cosas, en nuestros días el cambiazo ha sido extraordinario. Un domingo cualquiera, marchar a una playa del sur grancanario- -expresión que en- globa a las situadas en el este y oeste de la isla, determinadas por la carretera que conduce a las mismas- -constituye uno de les hábitos usuales tel isleño; máxime ahora, cuando son minorías los turistas extranjeros. No obstante, las incomodidades están a la orden del día. De ahí que muchos isleños decidan aprovechar sus vacaciones veraniegas marchando a las islas aún inesplotadas turísticamente, al menos con la pujanza que se observa en Tenerife, Gran Canaria y Langarote. La isla de Fuerteventura, p r ejemplo, para quienes no sélo gustan áe las playas y el frescor de sus aguas, sino de la soledad maravillosa de las mismas, viene recibiendo un buen eonttagente de canarias, turistas en su propia tierra, en sus propias islas. Por otra parte, muchos san también los canarios que optan por el campo en esta época de vacaciones. (Téngase en cuenta que la impronta turística del verano no viene impuesta por cuestiones climáticas, sino por otras circunstancias, entre ellas algunas de carácter tradicional, aparte las profesionales. La ruta campestre preferida por los habitantes de Gran Canaria es la que lleva al centro de la isla, poblado que está de bellas zonas residenciales y casas veraniegas, repleta de múltiples encantos. Muchos de los pueblos de estos lugares conservan intactos su abolengo turístico, impreso desde el siglo pasado por los canarios que veranean en sus contornos. Asimismo, existen en la zona central de la isla casas solariegas famosas en nuestra historia local; por ejemplo, la de don Benito Pérez Galdós, en el Monte Coeilo, donde, igualmente, está instalado el club de golf más antiguo de España. Zonas son de abolengo aristocrático- -Tafira, Monte Coeilo, Santa Brígida, Teror, Telde y Agüimes, en el sur; Arucas, Guía, Galdar y Moya, en el norte He la isla- donde parte del pueblo grancanario deja pasar el tiempo, en esta hora de las vacaciones veraniegas, cuando en España es verano- ¡ay, calores de Madrid y calores de Córdoba! -y en las islas canarienses sigue siendo primavera. En España no se pone la primavera. -Osear FALCON CEBALLOS. perímetro de la playa, rodeada hoy de paseos asfaltados y cuidados jardines. El actual Ayuntamiento cuenta con un plan general de ordenación urbana para Salinas, ya aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo, dividido en dos etapas o polígonos: el A y el B Suman entre ambos un presupuesto de más de 36 millones de pesetas, del que unos 32 se invertirán en mejoras de red viaria, y cuatro en ampliación y mejora de las zonas verdes. Esto demuestra que la Alcaldía de Castrillón, sin abandonar el resto del concejo, piensa 457 03 64 continuar el iniciado desarrollo de la zona marítima de Salinas. Con las mejoras proyectadas y con la futura urbanización Salinas- San Juan de Nieva, cuya maqueta ya tiene confeccionada el Ayuntamiento, ésta se convertirá en el primer centro urbano de atracción turístico- veraniega de Asturias. Hoy son muchas las personas conocidas que si no se encuentran en sus capitales respectivas hay que buscarlas en el paraíso de Salinas, arrullado por la música deV Cantábrico y refrigerado por la brisa del Nordeste. Allí saludó el cronista, entre otras personalidades, al alcalde de Madrid, don Carlos Arias Navarro, y esposa, asiduos veraneantes de Salinas. Don Carlos, asturiano por aclimatación y devoción, buen aficionado a la pesca, este año, además de muchos peces de verdad, pescó la primera Angula de oro trofeo que instituyó Salinas para premiar la destreza de sus pescadores deportivos. -Juan A n t o n i o CABEZAS.