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A LAS 5 DE LA TARDE Aunque la Fiesta sett español ha calado en entes de allá de nuestra fronteros. Y no me relien a les americanos, tan estrechamente vinculados por sangre a nosotros, sino a ciudadanos de otros países europeos. Saint- Panlien, en su reciente libro Histoire de la corrida nos da noticia puntual de algunos matadores franceses, cono los Ponly XI y Pooty m proveníales, que actuaron entere 1883 y 1931 y adquirieron cierto prestigio. Veamos lo que dice, concretamente, de el segundo de estos diestros. Pierre Pouly m inició en 1914 una prometedora cañera de novillero que interrumpió la primera guerra mundial. Tuvo la suerte de sobrevivir a esta gran corrida, ciertamente mas cruel que las de toros, y tomó la alternativa en lia plaza de Arles en 1320, confirmándola en Madrid el 28 de mayo de 1922 con un tero de seto hierbas, MadrUH de Pírea de la. Concha. Sus éxitos en todas las platas europeas sk) fueron numerosos. Los aficionados de Madrid, Barcelona, Valencia, Pamplona, San Sebastián, Burgos y Santander supieron apreciar sus cualidades con el capote y su habilidad como banderillero verdaderamente notable. En Arles, en junio y septiembre de 1922, alternó con ronicado Marcial laten y Vfflalta, con toros de Santa Coloma y Miara. En Venezuela obtuvo también grandes triunfos y, concretamente, en Carocas, después de haber estoquea! seis toros, salió a hombros de sus admiradores. Sin embargo, aunque se den algunos casos, lo cierto es que la vocación no sacie (despertarse en hombres de otra estirpe racial que la española. TOREAR Y BAILAR Gregorio Corrochanc nos presta un nuevo texto, tan sagaz y agudo como todos los suyos. El toreo es el garbo de una raza ágil y flexible. Es un quiebro de cintura que en el iiombre. es toreo, y cuando lo da la mujer es baile. Se torea y se baila con la cintura. A veces, por una confusión de aptitudes y de actitudes, algunas mujeres torean y algunos toreros bailan. Cuando la mujer que baila torea, el público se le estima, reacciona como en una plaza de toros y enriquece su admiración con vocablos del toreo. Cuando cree que el torero en vez de torear baila, lo rechaza y apostrofa de bailarina. De donde se infiere que para este publico- -que aplaude a la bailarina que torea y apostrofa al torero que baila- -el toreo es superior al baile. Este aplauso y desdén han marcado una preferencia, que es casi una definición, por el toreo poco movido, poco bailado; por el toreo de pie aplomado y brazo suelto que rima con el toro, donde tiene su origen el temple. Temple es un vocablo preciso que pone de acuerdo sonidos, instintos y movimientos. Se templan las cuerdas de una guitarra para buscar la armonía; se templa el toreo, esto es, se busca la armonía del movimiento del toro que acomete y del movimiento del torero que torea; se templa el instinto con el instinto; para torear hace falta temple. Temple en capote y muleta que se llevan al toro; temple en el hombre que torea con el brazo; para torear hace falta ser muy templado. Acaso el temple no esté bien definido y pueda confundirse con la lentitud. Esto equivaldría a confundir el agua templada con el agua caliente; ni caliente, ni fría; a su temperatura, a su temple. La hondura del toreo es mayor que la del baile. Y, sin embargo, son muchos los que, en el ruedo, engen el camino del movimiento, del baüe. Y es porque, como dice Corrochano, no se riman armónicamente los movimientos del toro y torero, no hay acoplamiento, no se templa la embestida. Y entonces viene el baile. LA SABIDURÍA DE UN CHIQUILLO El mosuelo es el futan Joseüto. Tiene diez años sólo y acompaña a su hermano Rafael a una tienta en la finca de don Eduardo Miara. La anécdota la cuenta asi Claude Popelín. La primera vaca es una colorada de tees años, con buenos pitones, l l e n e una embestida corta, es bronca y se defiende peligrosamente con la cabeza. El gran Bombita designado por su antigüedad para salir el primero, la coge con la muleta en la mano derecha, ya que asi la espalda ensancha el engaño y permite taparse mejor. Tal precaución no le dice nada. Al sexto pase es cogido y volteado. Se levanta furioso y, dirigiéndose al ganadero, dice: -íDon Eduardo, esta vaca está toreada! -No, Ricardo. Esta es una ganadería que se respeta. Ningún animal ha sido toreado antes; lo sabes muy bien. Pero puesto que lo dudas, vamos a cambiarla. Antes que se abra la puerta para dejar sáltala vaca, JoseUto suplica que le dejen dar algunos pases. r. r... -Espera a o t r a muchacho- -dice Miara Ésta es muy difícil; has visto cómo acaba de coger al amigo Bombita Es tal la insistencia del niño, que Safad interviene, en su favor. -Déjele usted probar, don Eduardo, ya one tiene tanto empeño... Sabe muchas cosas, se lo asesoro. -Bien; si tú k quieres, de acuerdo. Con el corazón en un puño los presentes ven al muchacho dirigirse hada la vaca con la muleta en la mano izquierda, llamarla y darla tres naturales excelentes. Todos, llenos de admiración, proclaman el flagro, y mientras don Eduardo se apresara a hacer retirar la res, le piden una explicación. -Es muy sencillo- -contesta Josettto- Indiscutiblemente esta vaca estaba toreada. Como sé que en casa de don Eduardo eso no se tolera, no podía ser sino que la hubiera toreado algún maletilla. De ser asi, como los principiantes son generalmente inexpertos y miedosos, teman que ¡haberla toreado con la mano derecha oara taparse mejor. Babia, pues, machas probabiKdajdes de que la vaca pasara normalmente por la izquierda. Y asi ha sido. Cansa asombro y admiración el conocimiento que demuestra tener el chibado de diez años. El mocito sabía ver, y ver bien, los toros. Por eso luego, en su carrera taurina, supo dominarlos siempre. Ahora, en el ruedo, bien sea por torpeza e ignorancia, no es infrecuente ver los intentos de un torero por torear a un bicho por donde no se debe ni se puede, por. estar avisado. Y se ensaya ana y otra vez la suerte, eon singular tenacidad y escasa fortuna.