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TOREROS DE AYER EL MAESTRO DE SAN BERNARDO, PEPE LUIS VÁZQUEZ, LA ESENCIA SEVILLANA LA GENTE SE CANSA DE VER MUCHO A U N TORERO No hay escuelas; sólo existe ana manera de torear: con sentimiento y corazón LOS QUITES HACÍAN LA FIESTA MAS AMENA Con los empresarios, el apoderado ha pasado a ser una especie de administratvo DATOS BIOGRÁFICOS. José Luis Vázquez Garcés nació en el barrio sevillano de San Bernardo, el 3 de enero de 1922. A Pepe Luis le nace la vocación en el matadero sevillano. Vistió por primera vez de luces en Algeciras, el 18 de julio de 1937. estoqueando, con Antonio Bienvenida, becerros de Gallardo. El 13 de julio de 1939 se presenta como novillero en Madrid, alternando con Mariano García y Félix Almagro. Este último resultaMa cogido y muerto. El 15 de agosto de 1940 toma la alternativa en Sevilla de manos de Pepe Bienvenida. íGitunillo de Triana actuó de padrino. Le confirmó la alternativa Marcial Lalanda, en Madrid, el 20 de octubre de aquel mismo año, y Rafael Ortega Gallito fue el espada que completó el cartel. El 25 de julio de 1943 resultó gravisimamente cogido por un toro de Escobar, en Santander. La cornada, en la cara, le tuvo inactivo durante una temporada. Se retira en el año 53. Esta retirada no fue definitiva, pues vuelve a vestirse de luces el primero de mayo de 1959 en Barcelona. En el año 60 ¡e retira definitivamente. i con ese garganteo con que se cita a los toros. Por los pasillos del hotel ha comenzado a desfilar una montantada de chicos. Al poco rato unen sus voces: es una escolanía que entona cantos clásicos. Nos trasladamos de sitio para encontrar silencio. -Esto del toro, Pepe Luis, ha cambiado... ¿no cree? ¿Se refiere al toro animal? -Sí. -Bueno... quizás antiguamente salía con más fiereza, más desigual, menos comercializado. En mi primera época habí P ARA este hombre, que giró muchos triunfos por el planeta de los toros, con decirle Pepe Luis, basta. A ciertos toreros les ocurre como a los planetas y los días de la semana, que no necesitan apellidos. Pepe Luis, aquél que en palabras de Manolete ¡Si éste quisiera! quintaesencia del arte de Cuchares, rayo artístico emotivo de una época, se ha dejado caer, casualmente, por Madrid. Tan apegado está a su terruño sevillano que apenas si sale de él. Hemos conversado un largo rato en un hotel muy taurino. Pepe Luis ha doblado ya el cabo de los cuarenta y seis años y su figura física, bajo de estatura, es fondona. Tiene la cara hinchada con aspecto oriental, unos ojos pequeños, azules, y la cicatriz de la cornada de Santander casi le entorna el ojo izquierdo. -Es lógico, le quedan añoranzas, ¿verdad? -Sin duda; me he llevado casi media vida toreando. Luego la profesión me ha gustado. Sí, siempre se añora. Me llegó el momento y tenía que marcharme. ¿Por qué lo hizo? -Ya estaba un poco saturado y la gente se cansa de ver mucho a un torero. -Pero usted, según dicen, no llegaba a cansar... -Bueno... quizá el móvil fue pensar en crear un hogar, y esto, en buena parte, es incompatible con la profesión. Habla un andaluz muy lento, pausado. Incluso, a veces, al hilvanar las palabras deja un puente con dejes de flamenco, o Así toreaba a ia verónica Pepe Luis.