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y poesía cada día Antonio de Zubiaurre, nacido en 1916. riojano. de estirpe vizcaíno- aragonesa, es un poeta recatado y fiel. Sólo ha publicado dos libros: Poemas del mar solo y Los caballos vero tiene más de una docena en el telar, Lector de español en la Universidad de Hamburgo. dictó varios cursos de literatura española en Heidelberg. Su labor como traductor es muy interesante, habiendo dado a conocer aran parte de la poesía moderna alemana. En Colombia trabajó durante varios años, siendo en los circuios literarios portavoz de las nuevas letras españolas, CENTAUBO Volando y sin volar el tiempo fluye, volando, azul volando, el viento pasa, y en el viento, en el tiempo, se acompasa tm alma, un son que galopando huye. Pero en la tarde blanca se instituye tu voz, Amor. Como una lenta brasa tu voz se llega a mi, tu voz me abrasa, tu voz, ay fugitivo, me destruye. Buseadme, no en el gozo, en el hostigo, volando y sin volar, huyendo apenas, a solas con los ielos y conmigo. Me hallaréis derribado en las arenaa este que soy: la carne por castigo y el caballo caliente de mis venas. KIMA DE LA- MEMORIA Se ve flotar a veces por la orilla del mar asid alguna negra tabla; de una barca que fue, de un viejo tronco, de una muerta fogata... Y allí en las olas va, que la remecen, que la cubren, agitan, la levantan; allí, carbón de vida, entre la espuma, allí en la espuma, negra brasa; allí en el mar, que es la memoria; allí en el mar, que la descansa algún punto en la arena, y la recoge y la vuelve a posar y la arrebata de nuevo hacia su azul, a la memoria, a la memoria que es el mar, a la ancha memoria que me trae todas las tardes el nombre aquel, como una negra tabla; a la memoria, que es el mar y duele por las quietas riberas de mi alma. ATARDECER EM LA MONCLOA Mi corazón... Y esa sierra, mis sueños... Y aquellos pinos. Y este dolor de caminos encadenando la tierra. Ya todo cabe y se encierra donde cabe la mirada. Ay fría sierra incendiada, mis sueños, mi corazón ya son como tú, ya son de nieve entre luz dorada. EL BALCÓN DE LOS MIRLOS Venían sólo a mi balcón, sólo en mí revolaban; otros no los veían, sólo eran mirlos en mi alma. Negra caterva silbadora, llenaban de borrones la mañana, cubrían, ¿cuervos niños? la blanca balaustrada o, ¿urracas aprendizas? buscaban, rebuscaban. Con la nieve eran de tinta china y eran muchos, muchísimos, al tendían una nube en el balcón y eran la noche y la alargaban. Hoy otros mirlos como aquellos vuelan para mis hijos, otras alas baten, otros borrones saltarines quiebran la luz, y otras barandas los acogen, ¡oh mirlos de estas, de todas las n añanas! OLAS Dejadme con mi sueño. jas nieblas a la espuma y Dios me dará sus olas, las olas que al beso de su luz Cuando arriben a las cosas, piadosas reviven. Olas viven el mar, olas lo escriben, olas lo van diciendo: lumbre, rosa nube, rosa otra vez, y mariposa... y en un volante círculo lo inscriben. T e d i o unánime ya; la vida entera en su rondel hermoso cantaría el canto niño de la primavera. Ay, si la mar, si la canción, si el día, si el sueño, si la luz, si el día fuera... Ay mar, ay mar, si fueras la alegría...