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FESTIVAL INTERCELTICO DE QUIMPER (BRETAÑA) Cornamusas bretonas en el magno desfile de clausura, y, al fondo, las agujas góticas de la catedral de an Corentin. dos; orquestas, coros y grupos de danzas de Bretaña y los países británicos; solistas de canto, bailadores de los Tfigtilands. tañedores de violin, acordeón, cornamusa, gaita zanfonia. bombarda... Y de arpa. ¡Delicia de Nessa Ni Thuama y Enfys Jenkins, irlandesa y galesa, cantando con los labios, con los dedos y, sobre todo, con el alma i Y el Ballet Gallego de La Coruña, gran triunfador del Festival en el teatro abierto en la Place de la Resistence, lleno de un público intuitivo del grado de exquisitez a que puede llegar uno da los folklores de esta España nuestra tan genialmente diversa. Ovaciones de clamor después ds cada d a n z a todas y cada una, sublimaciones de originalidad, de plasticidad, de ritmo, de ingravidez, de colorido, de arte, de gracia, de sentimiento... Por último, la magna jornada final. Por la mañana, en la catedral, rebosante de fieles, presentes todos los Circuios musicales y folklóricos de Bretaña con sus trajes, sus instrumentos y sus banderas, la solemne misa en bretón, oficiada por el obispo de Quimper y cantada devotamente por el pueblo fiel. Luego, el impresionante desfile de un centenar de grupos que, formado cerca de la Place de la Resistence, pasó por el escenario del Festival y recorrió las principales vías de la ciudad durante más de dos horas. En cabeza, los jinetes quimpereses, las banderas de los siete países y las representaciones de Escocia, Gales, Irlanda, los Cornualles y Galicia, y después, los bagadou y los Círculos de Bretaña, todos vestidos a la usanza tradicional: mujeres, hombres y niños; todos tañendo sus instrumentos: todos con La or juesta sinfónica y coros del festival, en su grandiosa interpretación de la Cantata del fin del mundo en la catedral de San Corentin. En el podisp el maestro Jean Qolgevit. sus banderas- -la de Concaven lleva tres vieiras jacobeas- todos ensayando un paso de baile sobre el tablado... Lujo y variedad en el vestuario y, sobre todo, en la forma y en la filigrana de las cofias femeninas; profusión de niñas y niños con gaitas, bombardas, tambores y zanfonias; un bagad con uniformes antiguos de la Marina: un locutor- -precisamente M. Helias- -informando de todos los detalles, voceando la prohibición de bailar en las calles para no entorpecer la marcha del desfile, censurando públicamente a determinado grupo por haber alterado este año la ortodoxia de su vestuario... Por la tarde, la Abadenn Veur la gran asamblea En la presidencia, con las autoridades episcopales, departamentales y locales, el ministro de Asuntos Culturales, M. Michetet. Alrededor del escenario, millares de espectadores soportando gustosamente el sol canicular. Primero, breve actuación de cada uno de los bagadou bretones y de los grupos de Irlanda, Gales, Cprnualles y Escocia. Inmediatamente, la proclamación y coronación anticipadas de la reina de las Fiestas de 1970. Oficia en la ceremonia el presidente del Comité de las Fiestas, M. Francois Begot, que lee el veredicto del jurado y recuerda las tres virtudes que, indispensablemente, debs reunir la soberana: ser bella, pertenecer a un Círculo de la región de Cornualle y hablar correctamente la lengua bretona. Luego M. Begot estampa tres besos en el rostro juvenil de la reina y, con los demás miembros del Comité- -todos trajeados a la bretona durante la semana- la acompañan, con sus damas de honor, hasta el trono. Al que también llegan el señor ministro de la República, el señor prefecto y el señor alcalde para besar a la reina... A continuación actúan brevemente sobre el tablado mas de treinta grupos bretones con el acompañamiento de sus instrumentos, y la gran fiesta concluye con el nuevo pero diferente desfile de la totalidad de las agrupaciones, esta vez sin soluciones de continuidad. Son 3.500 personas con la vestimenta del país; son mil danzarinas y danzarines; son mil sonneurs esto es, tañedores de los instrumentos ancestrales, marchando en apretados bloques. Bloques de gaitas, cornamusas, bombardas, tambores y zanfonias; un bloque de banderas locales enhiestas como lanzas; bloques de niños y niñas, bloques de mujeres con tocados de encaje que forman un leve oletN je de espumas... Y más y más bloques. Y un bagad sonoro y retumbante cerrando este pasmoso cortejo. ¿Impresión de impresiones? Una semana de total entrega de la ciudad de Quimper al Festival; escaparates decorados con atributos y motivos de tos pueblos celtas; banderas de los siete países; altavoces callejeros difundiendo músicas populares (alboradas, alalás y muñeiras en el aire de Quimper) una organización ejemplar en ordenaciones, puntualidades, cortesías y detalles. Siete países, siete días; siete países, un alma. Si: yo reencontré en Bretaña el alma de Galicia. Ahora, de vuelta en. Galicia, siento el alma de Bretaña... José Luis BÜGALLAt,