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SIETE PAÍSES Y UN ALMA EN EL X W Mociñas y mozos del ballet gallego de La Coruña bailan, a ritmo de gaita y tambor, la vieja danza de patetas e pandeiras típica de la Costa de la Muerte L Festival Interceltique de las Mestas de Cornouaille- -no el CornuaUes del Lanas End, Pinisterre británico, sino el del Finisterre francés, en la Bretaña sur- -tiene una divisa oficial: Siete países, siete días Porque cada día de la semana está consagrado a un pueblo de raíz celta: Irlanda. Escocia. Gales. Isla de Man, ambos Cornualles, Galicia y Bretaña. El lema, sin duda expresivo, es más cronológico que emocional, y por eso yo prefiero la máxima creada por ese sensible y erudito bretón que es Pierre Jakez Helias: Siete países, un alma Alma que M. Helias concreta en un personal neologismo francés que a mi, celta de Galicia, me ha cautivado y ya no olvidaré: Celtitude Celtitud que es la herencia común 8 e un solo espíritu. Celtitud- -acusa M. Helias- -que todavía inspira a los gobiernos un sentimiento de culpabilidad cuando ante ellos se recuerda el irritante proceso de los genocidios culturales. Todo fue celtitud en Quimper, la capital del departamento de Finistére ¿por qué sustraerle a esa tierra bretona una erre? los siete días del Festival Ihtercéltico. Empezando por la jornada inaugural, dedicada a la Isla de Man y coronada, de noche, con un memorable concierto de música celta en la catedral de San Corenün. Orquesta Sinfónica de las Fiestas de Cornualle bajo la dirección del joven maestro Jean Golgevit. Primera parte estrictamente sinfónica: Suite en Briére pastoral bretona del compositor nantés Paul Ladmirault; Mise Eire i Yo soy Irlanda de Sean CRiada, exaltación musical de 7 a liberación de su patria, y Petite Sym- E phonie en Mi bemol majeur del bretón Guy Ropartz. discípulo de César Franck. obra optimista, lírica y risueña de melodía, compuesta por el autor a sus ochenta años. Y en la segunda parte, Kanadenn Penn- ar- bed Cantata del fin del mundo poema de Pierre Jakez Helias, música de Jef Le Penven, para recitador, solistas (soprano, tenor, barítono, gaita y bombarda) coros y orquesta, en una soberbia conjunción de 180 ejecutantes. Canto de andadura, de dolor, de esperanza y de gloria del viejo pueblo celta camino de Occidente, hasta su llegada y arraigo en Bretaña, extremo y fin de la Tierra, para ellos. Poema épico, conmovedor y grandiosamente orquestal y coral, con una intervención desusada: la del recitador. El recitador André Maurice, que con estremecida y sobrecogedora voz ossiánica de bardo, anticipaba la significación de c a d a tiempo, luego cantado en la lengua armoricana. Y después del himno triunfal, último movimiento, el largo, interminable estallido de los aplausos retumbando en la gran nave, con dedicaciones especiales al maestro director, al recitador, a los solistas, al autor de la lstra y- -delicado homenaje- -a la viuda del compositor. ¿No habría manera de que este magnífico conjunto actuase en futuros Festivales de España, en Galicia, o que la Orquesta y Coros de R. T. V. E. asumiesen la interpretación de la Cantata Después, las sucesivas jornadas, c a d a país la suya, y en cada una, sesión cinematográfica documental; conferencia en la Cámara de Comercio pronunciada en francés por un disertante del país respec- tivo- -al autor de estas líneas le cupo el honor de ser el portavoz de Galicia- reunión de comisiones de países y de ciudades gemelas hermanadas con poblaciones bretonas, para tratar de asuntos y problemas de interés común, asi industriales y mercantiles como culturales y artísticos, i En una reunión del Comité Bretaña- Galicia, con asistencia de otros representantes celtas, se acordó, entre varias cosas, el establecimiento de un enlace naval, con ferry entre Brest y La Coruña, y la rotación de los Festivales Intercélticos, a fin de que cada país pueda tener el suyo de siete en siete años, señalándose, en principio, a La Coruña como ciudad organizadora del correspondiente a Galicia, que sería en 1971, Año Santo Compostelano. Y todos los días, las veladas de arte musical y folklore en dos ámbitos de opuesta configuración: el jardín del Obispado, íntimo, apacible y delicioso rincón a espaldas del ábside catedralicio, lo que daba ocasión a que algunas manifestaciones tuviesen como fondo las altas vidrieras ojivales y polícromas, iluminadas desde la giróla, y- -el otro escenario- -el gran tablado rodeado de sillería y graderío (aforo: diez mil) que ocupaba la vasta explanada de la Place de la Resistence, al pie del MontFrugy, con respaldo de bosque alto y espeso. Sin contar con la multitudinaria Fest Noz fiesta popular típicamente bretona, en la plaza de Locmaria. Participantes celtas: Kpe- bands y Bagadous -bandas de gaitas, cornamusas y tambores- -de Escocia, Irlanda y Bretaña, con la melodiosa estridencia de sus instrumentos y la vistosidad de sus atuen-