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Por Mariano MÉNDEZ V 1 GO QUIENES SON... DIC- JOCKEYS Confieso, para empezar, que no me gusta la palabrita inglesa, pero también es cierto que no existe su equivalente exacto en castellano y que ya en más de medio mundo ha sido aceptada. Podríamos encontrar cierto parecido o sustiitutivo por presentador o comentarista de discos, pero en realidad, ninguno de los dos términos definen pintorescamente ni profesionalmente el verdadero sentido de la función, dentro de la radio, de lo que es un verdadero Disc- Jockey? Pero aceptemos, de momento, el término de comentarista de discos ¿Qué se precisa, qué cualidades son necesarias para ser buen comentarista? Yo diría que, antes que nada, es indispensable poseer profesionalidad y personalidad e intimidad. Profesionalidad, que supone un mínimo de conocimientos musicales, una seguridad indiscutible para distinguir, al margen de la popularidad, un disco bueno de uno malo, y capacidad, valentía y honestidad para dar a conocer su opinión propia en todos los casos. La personalidad es algo milagroso qué se tiene o no se tiene, sin que existan cánones y libros de texto para conseguirla. La personalidad llega por caminos tan lejanos a la timidez como al divisnio, y podemos decir que se ha conseguido cuando el público dice voy a escuchar a fulanito o menganito en vez de decir voy a escuchar tal ó cual programa Naturalmente que para conseguirla no es necesario- -como la mayoría cree- -tener una ampulosa voz, una dicción perfecta y una imposibilidad de equivocación, como los locutores de los diarios hablados por ejemplo. Son valores mucho más positivos, para el tipo de emisiones que comentamos, la originalidad, el estilo propio y la capacidad de improvisación. Siempre será más conveniente que digan de uno: que locutor más malo o que voz más extraña a que lo confundan, anónimamente, con la enorme y extraordinaria cantidad de buenos y perfectos lectores a disposición de cualquier emisora. Y, por último, vamos con lo de la intimidad. El comentarista, a través de sus opiniones, debe de tener sus amigos y sus enemigos- ¿por qué no? ¡pobre del que no tenga ninguno! Y si ha de entrar en casa de ellos- -a lomos del receptor- -debe hacerlo imprimiendo un aire de intimidad, de amistad, de respeto y confianza, para emitir sus juicios- -siempre constructivos- -y que uno por uno de sus oyentes tengan también la oportunidad de juzgarlo, de apreciar o despreciar la música que les ofrece y, en resumen, de convertirse en su seguidor y amigo invisible, per esperado. Estos son los Disc- Jockeys? los comentaristas o como queráis llamarlos. Una profesión a la que se liega por un camino muy duro y que, por padecer en la actualidad un exagerado período de inflación, debéis exigir cada día más preparación. Ya no basta con decir van ustedes a escuchar a Juanito en la cancián Pepita Tampoco hacer alardes biográficos comentando que a Frank Sinatra le salió una muela el año tal. Es necesario dar la cara. Tomar adecuadamente el pulso de cada disco, y de esta forma tendremos siempre ¡muy buena música, amigos! Jaime Morey ha imprimido un giro de 90 grados a su estilo, un poco rígido, para cantar con más flexibilidad, intención e intimidad, i Buena brazada, Jaime! Wilson Pickett ha suprimido su anunciado concierto en Inglaterra al verse obligado a dejar a sus propios músicos en América y trabajar con una orquesta británica.