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y poesía cada día Junto a la obra monumental que significa la novela de Pío Baroja. sus versos tardíos, ingenuos y tiernos, parecen como una sentimental debilidad suya. Cancionero del suburbio fue el título Que recogió la melancolía rimada de nuestro gran novelista. Hay ironía, desaliño, emocionante torpeza V ternura en esta tentativa de canciones y poemas que fueron saludadas con una mezcla de respeto y condescendencia cuando aparecieron editadas. No vencerá el poeta al novelista. Pero queríamos que también, como poeta, tuviera don Pío una página para sus versos. PROLOGO UN POCO FANTÁSTICO Locura, humor, fantasía, ideas crepusculares, versos tristes y vulgares, eterna melancolía, angustias de hipocondría, soledad de la vejez, alardes de insensatez, arlequinada, zozobra, rapsodias en donde sobra y falta mucho a la vez. Viviendo en tiempo brutal, sin gracia y sin esplendor, no supe darles mejor contextura espiritual. Es un pobre Carnaval de traza un tanto harapienta, que se alegra o se impacienta con murmurar y gruñir f con el llorar o el reír, de su musa turbulenta. Y como no hay más recurso que escuchar a esta barroca furia, que siga su curso y que lance en su discurso la amargura de su boca. Somos productos natos de selección, que marchan por la vida con distinción. DESPEDIDA Adiós, amiga mía, 150 nos veremos más; el sino nos arrastra a cambiar sin cesar. No hay quien pueda oponerse al destino fatal, y es más cnerdo entregarse a la casualidad. Yo tengo que ausentarme. Usted se casará. La suerte y la distancia nos van a separar, impidiendo que siga nuestra dulce amistad. Es posible, sin duda, que algiín fortuito azar nuevamente nos junte en un punto crucial. Usted, si está casada y con hijos, tendrá otras preocupaciones y otra mentalidad. Yo estaré ya tan viejo y tan poco locuaz, con tan pobre memoria y tan poco jovial, que usted me oirá con pena o no me escuchará. CANCIÓN DE LOS ARTRÍTICOS Somos la flor y la nata de los artríticos, somos la quintaesencia de los nefríticos; tenemos casi siempre hipertensión y una vaga hipertrofia del corazón. Nuestra elegancia es cosa bien manifiesta, nuestra presencia nunca es muy molesta. Somos unos Petronios de alta tensión, más fervientes del plato que de Platón. No pueden compararse con los artríticos los gafos ulcerosos o sifilíticos.