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A B C. S Á B A D O 16 DE A G O S T O DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 21. LR ¡GLESm EN EL MUNDO DE HOU EN CUMPLIMIENTO DE LA BULA HISPANIARUM FIDELITAS EN SANTA MARÍA LA MAYOR SE CELEBRO UNA MISA POR ESPAÑA Roma 15. En cumplimiento de la bula Hispaniarum Fidelitas incorporada al Concordato vigente entre España y la Santa Sede, se celebró esta mañana, en la basílica de Santa María la Mayor, una de las tres misas anuales que, según dicha bula, han de oficiarse por España en la mencionada basílica. Concelebraron veinticuatro sacerdotes, canónigos y beneficiados de la basílica, presididos por el cardenal Cario Confalónieri, arcipreste de la misma, que pronunció una homilía. Asistieron numerosos fieles, especialmente extranjeros, entre los que figuraba una nutrida representación de la colectividad española de Roma. Ocuparon lugares preferentes el ministro consejero de la Embajada de España ante la Santa Sede, Antonio Elias Martinena; el secretario de la misma, Francisco Ruis Izquierdo; el rector de la iglesia española de Santiago y Monserrat, monseñor Justo Fernández, y representantes de los demás centros eclesiásticos españoles de Roma. -Efe. No cuando cada uno diga que debe darlos. AI dar criterios- -la Iglesia puede siempre hay que atender a las implicaciones y a las consecuencias que la. gente, tal como es, va a sacar de la exposición de esos criterios. Es legítimo, la Iglesia puede y quizá debería hacerlo, aunque muchas veces no sera prudente que lo haga por las consecuencias que pudieran producirse. LA AUTORIDAD LEGITIMA Y LA IGLESIA- -Se ha acusado a la Iglesia en España de rendir excesiva pleitesía a la situación política actual. -Según lo que se entienda por pleitesía. Porque al fin y al cabo el reconocimiento de la autoridad legítima es predicado por la Iglesia. La colaboración leal con el poder político ha sido predicado y es predicado por la Iglesia desde siempre. Por nuestro carácter extremoso llama más la atención en nuestro país esa colaboración. Eii Italia y en Alemania es corriente que una conferencia episcopal, al reunirse, ponga un telegrama al jefe del Estado. Y, sin embargo, aquí nos criticarían. Aquí pesa mucho la tradición, una tradición que no puede romperse en un momento. Pasa lo mismo que en la idea ecumenista de España. En España los protestantes no han sido enemigos de la Iglesia, sino de la Patria. Así se ha concebido desde Felipe II, que incluso creó algunas diócesis, como Solsona, para (jue no entrase el protestantismo r en España. Era una razón de orden político para él. Así nos hemos formado un ambiente, una psicología, que es muy difícil modificar. Algunas minorías pueden conseguirlo, pero no para todo el puetílo. Entonces, ante estas situaciones, que pesan mucho, el que tiene responsabilidad puede encontrarse sin saber lo que hacer. Sabe lo oae debe, debería hacerse, pero quizá haciéndolo sería peor el remedio. Es complicadísimo. Porque es muy fácil hablar desde fuera, pero cuando uno siente la responsabilidad y ve que más adelante nos pedirán cuentas, la actuación es muy complicada. -En este sentido usted tiene una preocupación por la juventud, manifestada en diversas ocasiones. ¿Está usted con la iuvsntud en sus más nobles aspiraciones? -Yo estoy plenamente con la juventud. Lo que lamento es que la Iglesia y los curas, incluso los jóvenes, no nos hemos obsesionado por la juventud y no hemos encontrado el camino para comnreriderJos y para guiarlos. Es lo tie nos está pasando ahora. En nuestro país, lo político y lo religioso -afirma monseñor Enrique y Tarancón- -han tenido una intercomunicación muy intensa y la iglesia 1 íene una fuerza moral extraordinaria LO QUE LAMENTO ES QUE NO NOS HEMOS OBSESIONADO POR LOS JÓVENES Y NO HEMOS ENCONTRADO EL CAMINO PARA COMPRENDERLOS Y PARA GUIARLOS Salamanca 15. En la tarde de ayer monseñor nr ue y Xarancón, primado de Espaaa, clausuró, en el instituto voeacinnai Maestro de Avila, el H eureo para formación de sacerdotes ue se ha venido ce- lebrando en Salamanca atirante las úiti- mas semanas, con asistencia de educadores de Portugal, Méjico, Holanda y España. El cardenal primado contestó, a las preguntas de un redactor de Pyresa en estos. términos, que reproducimos íntegramente: -En el Congreso de Coira planteó usted el tema de la problemática sacerdotal. ¿Cuál sería, en síntesis, el problema base del clero en España? -Yo diría que el desconcierto. Ahora, después del Concilio, cuando la Iglesia empieza una nueva etapa, la etapa de renovación, no tenemos unos- criterios hechos. Tenemos unos hábitos y unas costumbres de vida y fie pastoral distintos y nos encontramos IHI poco desconcertados. Además, la nueva civilización, que es secular, totalmente secular, no deja lugar para el sacerdote tal como antes se concebía. Es frecuente que éste se encuentre con que no sabe qué hacer ni cómo hacerlo. Este es, quizá, el fondo de todos los problemas sacerdotales que se plantean. Incluso de algunas deserciones. Todos quieren buscar el lugar y la postura que les corresponde en estos momentos y circunstancias. Quieren improvisar cosas que lian de pensarse muy bien, y no encuentran el camino adecuado. Creo que éste es el fundamento de los problemas del clero, y no sólo del clero español. Me he convencido en el simposio de Suiza de que el fondo de la problemática del clero es idéntico en todo el mundo. Con matizaciones distintas, con otras implicaciones de tipo político, social, etcétera, en unas partes y en otras, pero siempre el mismo. Encuentran primeramente que sus conocimientos teológicos no se adaptan ni a los documentos conciliares ni a las necesidades de hoy. Que su vida de antes no puede continuar, que su trabajo de antes no tiene aceptación en el pueblo. De ahí ese desconcierto, ese no saber qué hacer ni cómo hacerlo. LOS ESQUEMAS DEL MODO DE VIVIR- -A sú juicio, ¿cuál es el problema fundamental de la Iglesia española? -La Iglesia española ha vivido la fe de una forma muy intensa y de una manera especial. Una fe que tuvo en la vida social y pública una influencia importante. En el momento en que vienen las nuevas orientaciones, de raen iraniano y de orden religioso, cuando ya las c! os partes Iglesia y Estado ge van separando cada día más, vemos que los esquemas que teníamos del modo de vivir y ele influir de la religión y la Iglesia no nos acaban de servir. Pero por otra parte (como parece sme nos iba bien aquel modo- de ser y de comportarnos) hay mucha gente ahora que está desconcertada por la misma renovación 5 e impulsó el Concilio. Hemos, de renovarnos y hemos de tener en cuenta la pedagogía de la fe para no producir el escándalo. Tenemos prácticas que han perdido quizá su valor externó, itero Que lian hecho an bien grandísimo en- toda la Historia. En el momento difícil de I Iglesia española se trata de que no se pierda nada de lo baeno que tañemos, -pero poniéndolo completamente al día. Es muy costoso; no se puede- correr conio en otras partes, porque la pedagogía de la fe nos lo pr híbe. -Los niveles culturales de nuestro vais, más bajos que en otros, ¿influyen en la remora de algunos sectores? -Quizá sea una concausa. Yo diría que! a principal. Incluso el mismo desarrollo influye notablemente. Sin embargo, lo auténticamente importante es la fe, sincera siempre, que se vivía, por ejemplo, por aquellos lKe rezaban sinceramente el rosario, aunque se abarrieran. Eso es lo maravilloso. Hay que adaptar esa fe a la nueva civilización y iay que llenarla de contenido. INFLUJO ENTRE LO RELIGIOSO Y LO POLÍTICO- ¿Y el contexto político social? -Yo creo que no es por sí mismo definitivo, porque al fin y al cabo en cualquier pueblo un hecho político, un hecho religioso, no está aislado nunca. Es el clima, la educación, la tradición, factores que influyen en que la economía y la política y la religión tengan un carácter especial. No se puede negar, en nuestro caso, que con la indudable profundidad de nuestra fe nos habíamos quedado en unas prácticas externas, un poco retrasados respecto a este movimiento renovador que ya se veía en todas partes. Pero lo mismo en lo religioso que en los demás órdenes. En nuestro país lo político y lo religioso han estado muy implicados, han influido mutuamente, han tenido una intercomunicación muy intensa, y la Iglesia, aunque no se quiera, tiene una fuerza moral extraordinaria en España. Esto no debe escandalizar, siempre que este apoyo que puede prestar la Iglesia a la política no sea ni enfeudarse en un régimen o en una determinada orientación política ni sacar provecho de ello, lo que no sería lícito ni sería evangelio. Ahora que la Iglesia se encarne y procure que sus hijos se encarnen en la política, eso es totalmente legítimo. ¿Y hasta qué punto las autoridades eclesiásticas pueden y deben dar criterio en cuestiones sociales? -Pueden y deben darlos por obligación.