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NOTICIA TRES ESCRITORES Camilo José Cela Este es un artículo de verano, ¡lector. Para que lo puedas leer como al descuido, evitando el tirón de la página entera; a trancas y barrancas, si quieres; entre la bebida refrescante con el hielo vencido, y a mfnifalda l que pasa, con la piel agresiva. Un artículo para que lo puedas ileer de arriba abajo, o de abajo arriba; como el que mina una carta de poker, viendo el palo, y ya está... Un artículo de verano, lector. Porque ocurre que uno, en el trance de escribir por estos días, piensa que no debe ni puede ponerse demasiado trascendente; que- no debe abrirse de capa con excesos ¡líricos; que no está el ¡horno de la tierra para bollos, y que e! punto de la retórica es quizá difícil bajo este so! y es mejor dejarlo para septiembre y colaboradores. Y se ha puesto a escribauna novela. Una novela larga, sobre unos días largos, de un largo e histórico verano. Va a aparecer una novela de nuestra guerra, escrita por uno de nuestros escritores más guerrilleros, que escribe de lo que quiere como quiere, y no precisamente a la medida y exigencia de los demás. Esperemos a octubre para saber cómo le han ido las cosas... Ahora, lector, si no lo has hecho antes, puedes distraer tu mirada, y no digamos con Quevedo. y vete que harto debes a tus ojos porque todavía no debemos más que una ventana de curiosidad apetecible al autor de La f a m i l i a de Pascual Duarte M E ha llamado Camilo José Cela desde Palma. Acaba de terminar tina novela, una novela larga, una novela de verdad. Y ha querido darme las primicias del acontecimiento. La novela, cuando andaba todavía por la trama del telar, se iba a llamar La octava de San Camilo Ahora parece que tiene como título definitivo San Camilo, 1936 Resulta que el 18 de julio se celebra la festividad de San Camilo. Y Camilo José Cela, cuyo padre se llamaba Camilo, y cuya madre se llama Camila, y cuyo hijo se llama Camilo, y cuyos ahijados- -todos, queramos o no los padres embarcados en su padrinaz- go- -se llaman Camilo también, ha querido tener una novela con su nombre. Legítima apetencia esta vez, ya que la criatura pertenece terminantemente a su real gana creadora. C. J. C. ha estado aislado como un ermitaño; más aislado todavía que este habitual C. J. C. contemporáneo, convertido desde hace algún tiempo en un obrero de la pluma, de jornada de trabajo casi ofensiva. Ahora no ha hablado con nadie; no ha pulsado timbres para dar la lata a los demás; ha evitado esos ataques de actividad ajena que tienen en vilo a la sufrida célula de sus allegados La segunda noticia se refiere a José María Sánchez- Silva, que va a publicar a h o r a su no- sé- qué- ésima edición de Marcelino, pan y vino en muchos miles de ejemplares para que en muchos miles de manos y bajo muchos miles de ojos se extienda, una vez más el milagro de una fábula que casi no lo parece, de puro justa y necesaria. Y ocurre que, como yo he dé intervenir de alguna manera en el libro, le he pedido a su autor que me refrescara un poco su tan bien conocida biografía. Y el escritor me envía unas líneas que son- ¡cómo no!