Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
MIRADOR RELIGIOSIDAD HISPANA Y SOCIEDAD. BORBÓNICA Viene de la pág. 4 de Mirador. Pero hay algo más serio que esta explicable ilusión de convertir toda lucha en cruzada. En los sermonarios que maneja nuestro autor hay una constante y decidida identificación del clero con el Poder. Se está con José I bajo las águilas imperiales, con Felipe V bajo la flor de lis. con el doceañismo en Cádiz, con el absolutismo bajo Fernando VII, etc. Esto no es puro y simple oportunismo. Es, básicamente, temporalismo y politización. No soy yo partidario. Entiendo que una religión es un modo de relacionarse el hombre con Dios. Se trata de un vínculo íntimo y suprarracional. Por eso postulo la interiorización de las creencias. Cuando las iglesias, sea la católica, la protestante o cualquier otra, intervienen en lo temporal, es decir, en lo contingente y mudable, no tienen más remedio que variar, con lo cual pierden la dignidad de lo absoluto. Toda iglesia constantiniana tiene que incurrir en la contradicción; unas veces está de un lado y otras de otro. La historia del temEl autor se declara neutral, es decir, se poralismo de la Iglesia española que ahora inhibe. Pero ello no impide que en muchos nos ofrece Albiach es, desde nuestra perscasos quepa adivinar sus posiciones tácitas. pectiva, una sucesión de yerros: se equiPor ejemplo, su simpatía hacia los afran- vocaron en el mesianismo, en el teocratiscesados, su animadversión hacia los jesuí- mo, en el absolutismo, en el antiliberatas, su revisionismo positivo de Fernán lísmo, en el regalismo, etc. Pero, ¿quién nos do VII, la aceptación de las consecuen- asegura que la Iglesia no puede errar hoy cias económicamente renovadoras de la en su socialismo, o que no se equivocará desamortización, el critkrismo hacia la mañana en un futurismo cualquiera? Curia romana, etc. Pero, faltan valoraciones Toda vinculación a lo contingente- -y pocas de conjunto e incluso juicios expresos so- entidades intelectuales hay más perecedebre los problemas más críticos y de mayor ras que una ideología- -puede ser un acierto relevancia histórica. El autor repite en situaclonal; pero sub specie aeternitatis siempre a rectificar. numerosos lugares de su libro, que deja las obligaráse encastillan en uno Si los metafísiecs universal y conclusiones y las sentencias al buen saber huyen del peligro de los ejemplos concrey entender de sus lectores. Y, puesto que tos ¿por qué los sacerdotes no han de estamos en pleno libre examen, apuntaré permanecer en la inatacable instancia de alguna impresión. los principios y del fuero interno? La deEl mesianismo de los hispanos creo que moledora requisitoria que los hechos ahotenía un apoyo real desde los días de Fer- ra aducidos contienen c o n t r a nuestros nando el Católico hasta finales del reina- eclesiásticos del próximo pasado es impordo de Felipe II. Paz entre cristianos, tante no por lo que tiene de anecdótico, guerra contra el infiel era la consigna sino porque para todo intérprete mínima; ernandina. Las campañas del Emperador mente perspicaz resulta una terrible deiajo el signo de la Contrarreforma no nuncia de cualquier forma de politización enían una explicación nacional. Hay tam- de la religiosidad. Incluso de la que ahora ién Trento, las leyes de Indias, etc. Sin nos pueda parecer más segura. imbargo, la extrapolación de aquella situación excepcional a las operaciones exteriores de la España borbónica Tesulta Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA La investigación de Albiach es de un extraordinario interés siempre que se apoya en la oratoria sagrada de la época. Cuando acude a otras fuentes, habitualmente tenidas en cuenta por los historiadores, la novedad del relato decae. Al final de la obra, el autor nos da el inventario da la bibliografía clerical que maneja, y que se elevan a 226 títulos, en su mayoría sermones. La puesta a contribución de este copiosísimo material es la gran aportación de Albiach. La cuestión critica que se plantea ÍS la de establecer hasta qué punto son reveladores de la actitud de la Iglesia española los textos ahora manejados. Si el examen se ha hecho, como es notorio, sobre una literatura tan vasta que cubre un dilatado período y una variedad de lugares y de protagonistas muy notables, es indiscutible que las fuentes tienen valor testimonial a causa de la amplitud del muestreo Ahora bien, ¿aduce Albiach únicamente las citas que están en la línea teocrática y regalista? Esto es algo que yo no puedo determinar ahora con seguridad, aunque la presunción tenga que ser a favor del autor. Resulta, sin embargo, inquietante, la escasez, y a vces la casi total ausencia de excepciones a la línea general. Además de esta valiosísima información procedente de los pulpitos, cuando el autor se detiene en el estudio del regalismo maneja un gran número de textos legales, lo que le permite reconstruir la trayectoria jurídica de la cuestión. Es una lástima que la mayor parte de los materiales sean únicamente recogidos en escueta nota a pie de página. Como arsenal de información sobre un aspecto prácticamente desconocido de la historia interna de la España moderna y contemporánea, Ja investigación de Albiach me parece, pues, tan útil como insoslayable. poco menos que ridicula. ¿Por qué cayeron nuestros eclesiásticos en esa tentación? Circunscrita la pregunta a España, cobra un inevitable aire acusatorio; pero si se amplía el campo, varían la perspectiva y el sentido. Hagamos la prueba. ¿Qué combatiente no ha pretendido contar con el apoyo de Bies? Desde los más remotos tiempos hasta el Gott mit uns del soldado germano, este fenómeno no ha cesado de repetirse y, naturalmente, la pretensión solía estar apoyada por los sacerdotes. En este punto nuestros clérigos no me parecen una excepción ominosa. Están alineados, en mi opinión lamentablemente, con los demás. El divinalismo de los hispanos es. pues, una culpa bastante común de todos los pueblos y de todas las religiones. Y más grave en el islamismo que en cristianismo, por ejemplo. Al- ANTONIO ALFÉREZ Acaba de aparecer el primer libro que se publica en nuestro país sobre el recienttsimo viaje espacial del Apolo XI Es su autor el periodista Antonio Alférez, compañero en las tareas de la Redacción de ABC. Los hombres alunizan título de la obra, es por su novedad y documentación un importante alegato técnico y humano de la más fascinante aventura llevada a cabo hasta ahora por el hombre. Especialista en temas del espacio, Antonio Alférez ha publicado numerosos trabajos sobre, la conquista de la Luna en A B C y otros periódicos y revistas. La edición de bolsillo, cuidadosamente presentada, ha sido realizada por Alameda en su colección Kiosko Se trata, sin duda, de una auténtica primicia literaria sobre ¿1 desembarco en la Luna y sus antecedentes en el programa espacial. JOSÉ MARÍA GIRONELLA Es, sin duda, el novelista españcl contemporáneo de mayor éxito multitudinario dentro de España y. probablemente el más conocido más allá de nuestra fronteras. Podrá o no gustar su narrativa, se estará o no de acuerdo con su línea ideológica, nos resultará simpático o antipático, pero, en cualquier caso, lo que en medo alguno puede admitirse es que se le teme como blanco de críticas negativas exclusivamente. Gironella es un verdadero fenómeno literario y como tal ha de contemplársele, sin omitir sus sombras, evidentemente, pero sin restarle luces, que de todo ha de tener su obra, pues luces y sombras se encuentran en las ebras de todos los autores. Gironella sigue estando y la prueba es que sus libros se reeditan ininterrumpidamente, y no sólo sus novelas de la guerra española, sino sus crónicas de víaje e, incluso, un libro tan íntimo como Los fantasmas de mi cerebro extraño recuento de experiencias patológicas y de estados de conciencia, que ahora nos ofrece Plaza y Janes en una de sus colecciones populares. Sin ninguna intención crítica, podría considerarse, sin embargo, a Gironslla como un escritor demasiado musculado y corpulento para aplicarle las medidas de ningún figurín. Luis González Santos tiene escritas tres novelas e infinidad de cuentos vertiginosos, llenos de humor y angustia al mismo tiempo (él los llama psícodélícos) y de ello es buena muestra el volumen que publica la Ed. Azur, bajo el título de Balance infinito en el que desfilan los extraños ingredientes de que se sirve el autor para hacernos llegar su mensaje.