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ABC. JUEVES 7 PE A G O S T O DE 1909. EDICIÓN DE LA MAÑANA. FAQ, ti. Y CRISTIANOS En Laredo se juega este año a esa especie de ruleta de la pintura abstracta. Es un juego pseudoartístico traído de Alemania y que se ha puesto de moda en varios sitios. Con unos cuantos cubiletes centrifugadores muy parecidos a esos con los que en las verbenas se hace el algodón de azúcar, botes de pintura plástica de varios colores y cartulinas, uno puede conseguir por cincuenta pesetas hacer su obra maestra. Se coloca la cartulina blanca sobre las cspcis de la centrifugadora y se la llena de chorretones de pintura a discreción. Luego basta con accionar un interruptor para que aquello gire vertiginosamente el tiempo que le dé la gana. Y al final, ía sorpresa: un cuadro abstracto que sugiere mil interpretaciones. Vno se marcha tan contento después de haberlo firmado con un punzón sobre la pintura aún fresca, y se lo lleva enmarcado en un passeparlout Como la ruleta de los. números, también es un vicio la ruleta de los colores. La tentación de las mil combinaciones nos ata ante ella como participantes y como mirones, pero aquí la ganancia es puramente estéticc. ¡Cosas! Enfrente de Laredo, por el mar y a muchas vueltas por carretera, está Santoña. Del vera neo cosmopolita y bullicioso se pasa en unos minutos al veraneo tranquilo y familiari donde hay poco más que playa por la mañana y paseo vespertino por los parques, donde se come bonito asado al aire libre, donde todo es descanso... Cerca están Noja y las playas de Isla y de Ris, al abrigo de Cabo Quejo. La carretera pasa junto a los altos, tristes, pétreos muros del penal del Dueso. Aquí las playas ya no tienen paseos marítimos, permaneciendo en un estado más natural, con matojos que crecen entre las espesas arenas. Los turistas extranjeros, que adivinan con extraña intuición los sitios donde se está mejor, llenan los hoteles y entran en los viveros de langostas para elegir la que han de sacrificar en su honor a la hora de la cena. En los tocadiscos de a duro suena a grito pelado eso de Quizá no supe hablar, cuando le vi... Los veraneantes de Santander han podido disfrutar ampliamente del baño y de los deportes marítimos, porque el tiempo se ha portodo bien. El otro día me decían en San Vicente de la Barquera que hay más ambiente este año que el pasado. San Vicente tiene mucho movimiento veraniego y son muchas las familias de toda la provincia, y de Asturias y Patencia, que pasan allí sus vacaciones. Es uno de los puntos pesqueros más importantes y eso se refleja en la afluencia de clientes en sus bares y en la abundancia de gaviotas sobre su puerto. La parte antigua de San Vicente de la Barquera trepa cerro arriba y culmina, dominándolo todo, con la iglesia fe Nuestra Señora de los Angeles, del siglo XIII, románica y gótica, según los estilos imperantes en su largo período de construcción. A nueve kilómetros de San Vicente está Comillas. El señorío, la grandeza, la solera han tomado posesión de esta villa arzobispal que esconde palacios de cuento de hadas, como el de los marqueses de Comillas, diseñado por Gaudí, que apenas muestra al curioso algo más que la agujas de sus torres, tan espeso baja en silencio, desmintiendo el significado de su nombre- -la Vila Joiosa, la ciudaÜ alegre- como reservando fuerzas para la última semana de julio. Y al llegar, con ésta, las fiestas patronales, rompe su mutismo estruendosamente, se engalana con cintas y bombillas, corre la pólvora y florecen, en las ¡manos de propios y extraños, los nardos una bebida a base de absenta que se toma muy fría y es capaz de tumbar al bebedor más pintado con sólo un ramillete. Es el tiempo de inoros y cristianos. Recuerdo de los azarosos e inquietos tiempos de la Reconquista, las fiestas de moros y cristianos constituyen parte fundamental del folklore alicantino. Catorce pueblos, comenzando por Alcoy y terminando en Villena, las celebran salpicando los meses del calendario. Pero sólo en Villajoyosa los festejos se complementan con unas lucidas escenas de desembarco. Allí los moros no surgen como por ensalmo. En la noche que antecede al primero de los tres días señalados, embarcan sigilosamente y, ya de madrugada, retornan a la playa j saltan a tierra haciendo sonar sus trabucos y dando grandes voces. En ese primer día los cristianos tienen el castillo en litigio- -fortín de cartón- piedra y madera que este año se situó en el arrabal de la Vila el barrio de pescadores, en lugar de en la plaza, amplio es el bosque que le rodea. Casi enfrencolmo se Tema haciendo desde antate, y en un alto, se alza la solidez dé. la Unifio- pero antes de aposentarse en él versidad Pontificia, y al otro extremo, el magdesfilan ambos ejércitos haciendo alarnífico Casal del Castro, un palacio convertido de de armas, atuendos y... de barbas. Quien la tiene- se la deja pacientemenen hotel que no ha perdido por ello nada de te desde seis o siete meses atrás, pressu sabor histórico. Rodeado por una muralla tando así mayor verismo a la fiesta, y edificado sobre un montículo, de cuya falda para regocijo de los siempre numerosos ha hecho jardines, tiene para el visitante que espectadores. Al segundo día los crissepa abandonar a tiempo su automóvil y entianos, después de negarse a capitular trar por una pequeña puerta de la parte baja, ante las huestes sarracenas y combaen vez de continuar por el camino de coches te bravamente, pierden la fortaleza. T en el tercero, los defensores de Ja que lleva hasta la entrada principal del edifiCruz, a quienes se han unido los concio, la sorpresa de escaleras retorcidas entre trabandistas de la zona, haciendo alarhiedra, de enredaderas que cubren los tronde de tímpanos de acero, tras disparar cos de árboles gigantescos, de los mil aromas cientos de arcabuzazos, quién sabe si del bosque y la piedra antigua, y, en un patío, miles, recobran su castillo, acabando un recinto destinado a bolos montañeses, me on los invasores, cuyos cadáveres acaban por cubrir los alrededores. sas de ping- pong, pistas de tenis y un pequeño bar. Has de tres millones de pesetas de gasto, más de mil quinientos particiCuando se recorren estas tierras de contraspantes, agrupados en dieciséis compartes gustaría tener el don de la ubicuidad, y no pasar por la tristeza de marcharse. -Miguel sas; más de cincuenta mil espectadores; la vistosidad de las fiestas vüeras TORRES. salpicadas de desfiles, bailes y verbenas, sin casi un minuto de tregua, es algo vivo 7 comunal, casi sin parangón en la provincia. El municipio y los ciudadanos, en masa, echan la casa por la ventana, gastan en un momento sus largas horas de labor y silencio, y retornan después a éstas con el afán de que, al año que viene, la casa sea mayor y más los que vengan a participar de su generosa exhibición. Los moros y sus aliados beduinos; los cristianos y. los contrabandistas se retiran ante la mirada comprensiva del doctor Esquerdo, hijo ilustro de la villa, inmortalizado en piedra frente al mar, para guardar sus atavíos. En la mañana del cuarto día Villajoyosa parece profundamente dormida, roncando por el fuelle hondo del cauce del río Sella, peDora muebles, rennemente seco. fesía, che! -Pedio- ¡Que es molta CRESPO. marcos, sillas. Villaje y o s a es, entre todos los pueblos de la Costa BJanca de antigua t r a d i c ion, el que menos ha e x perimentado los sa b r o s o s estragos del turismo. Q u i z á la cercanía dé Benidorm, la ciudad elegida, la p l a y a del mundo, haya influido en el hecho. Villajoyosa, industrial y marinera, fabricante de chocolates y de redes, continúa siendo el poblado que se empina desde la playa, atravesando la carretera, alrededor de su ifflesia- fortín, desbordadas las antiguas murallas. Y las fachadas de sus casas continúan poniendo tina n o t a de estrépito cromático- -añiles, rosados, ocres, violetas- -en el paisaje de desierto africano casi vencido, sediento al lado del mar, para sorprender al viajero que llega desde San Juan o Benidorm, habituado a las construcciones gigantes de rostros alargados y funcionales. Durante todo el año Villajoyosa tra- Teléfono 2313103