Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. JUEYES 1 DE A G O S T O DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 17. A B C EN WASHINGTON UNA ENCUESTA JUDICIAL ACCIDENTE DE EDWARD Iníeníará aclarar las preguntes que la Prensa y iodo el país se hacen después de las explicaciones incomplejas del senador NIXON PROPONE UNA IMPORTANTE REFORMA SOCIAL Se ayudará a los cabezas de familia que no ganen lo suficiente Washington 6. Por primera vez en la historia social de los Estados Unidos un cabeza de familia oue trabaja, pero cuya renta no le permite mantenerla, recibirá una cantidad del Gobierno. Hasta ahora el programa de ayuda federal abarcaba sólo a las familias cuyo cabeza hubiera muerto, la hubiera abandonado o estuviera ciego. El presidente Nixon se reunió esta mañana, en su residencia de Camro David, con su Gabinete para ultimar los detalles de varios proyectos de ley domésticos míe hará públicos a la nación el próximo viernes, y enviará al Congreso en la semana entrante. Nixon trata, con estas medidas, de garantizar, a quienes califica de clase trabajadora pobre un mínimo de renta que le permita cubrir las necesidades familiares. Se desconoce la cantidad Que propondrá Nixon. pero es la primera vez que el Gobierno de Washington ayuda a los Gobiernos locales en proporcionar ayuda a Tos necesitados. -Efe. EL SEMADOR HA CANCELADO UNAS VACACIONES QUE TENIA PROYECTADAS EN EUROPA Washington 6. (Crónica de nuestro corresponsal, por telex El joven senador Edward Kennedy volvió a su escaño el otro día, dos semanas después del trágico y misterioso accidente del puentecillo de madera de la isleta de Chappaquiddick, la noche del 18 de julio, que costó la vida a una pasajera de su coche, tratando, evidentemente, de reanudar con un decíamos ayer su vida, política ordinaria, y anoche pronunció un enérgico discurso contra el despliegue del sistema Salvaguardia de proyectiles antíbalísticos que pide la Administración y que en la noche de hoy va a votarse en la Alta Cámara. Sin embarg- o, el país sigue preguntándose en alta voz qué sucedió aquella noche y por qué el senador, el último de los Kennedy, ha dejado, a despecho de su emotiva declaración ante la televisión, tantas y tan serias preguntas incontestadas sobre la secuencia de los acontecimientos y su actitud personal en aquella crisis. Ello es una tragedia para el último de la dinastía de los Kennedy de Massachusetts, pero es también, hay que decirlo, la confirmación de la independencia de una Prensa y un estado de opinión ante los cuales, en semejante situación, que envuelve nada menos que a la leyenda Kennedy en el escenario nacional, hay que quitarse el sombrero. El día en que regresó al Senado, acosado por los periodistas, Kennedy dijo que no pensaba añadir una palabra más a su declaración televisada de la otra semana. Se le veía desmoralizado pero firme. Ni una palabra más. La afirmación, como en todo ese extraño asunto, fue un error que habrá que rectificar. Al día siguiente salía el Washington Post -kennedista- -diciendo en un editorial que hay tantas preguntas incontestadas que los enemigos de Kennedy hablarán- -ya lo están haciendo- -de una conspiración a sangre fría para encubrir los hechos que llevaron a la muerte de la señorita Mary Jo Kopechne dentro del coche del senador, caído ruedas arriba en las aguas. Semejante sospecha- -escribía el diario- -puede ser solamente desmentida, si ello es todavía posible, si los protagonistas de la tragedia, el senador, sus íntimos, su primo Joseph Cargan y el abogado Paul Markham, que lo acompañaron, y los otros- -las personas que asistieron a la fiesta que se estuvo celebrando aquella noche en un cottage de la Isleta, hombres y mujeres- -se someten de una manera u otra a un Interrogatorio abierto. Este es el único camino capaz de borrar la impresión, válida o no, de que hay ahí algo que el senador, por alguna razón, trata de escamotear. El senador Kennedy puede haber dicha toda la verdad y nada más ue la verdad en este asunto y esperamos que lo haya hecho para su bien y el del pueblo norteamericano- -escribía el mismo d í a el New York Times pero hay tantos vacíos en el relato... Hay una atmosfera tan inconfundible de evaluación calculada para el efecto público, que no podemos considerar el asunto como satisfactoriamente concluido en ingún sentido. La renovada insistencia del jefe de Policía de la población de Edgartown- -escribe esta misma tarde el prestigioso Star de esta capital- -de que el coche del senador saltó del puente más de una hora más tarde de la declarada, añade un persuasivo argumento a la necesidad de una encuesta judicial de ese trágico affaire Si la opinión del jefe de Policía tiene algún fundamento, la versión del accidente dada por Kennedy se hunde por su base... y tiene que ser revisada radicalmente. Este es el tono de la Prensa nortéame GRAN SERVICIO A LA CARTA RESERVE SU MESA PARA LA CENA Teléfonos 273 56 86 273 10 74 CAFETERÍA PE LUJO CÉNTRICA NECESITA DEPENDIENTES Y AYUDANTES, 247 12 00. C 12.795. PARSONAL PROFESIONAL ricana- -en los tres casos que cito nada sensacionalista- -después de la declaración del senador en la televisión, confesando que su actitud aquella noche- -dejando el coche en el agua con una pasajera dentro, sin pedir auxilio ni avisar a nadie hasta después de diez horas del accidente- -fue indefendible en palabras suyas, y V su actitud irracional, en aquellos primeros minutos cruciales, cuando podía haberse pedido ayuda desde cualquier teléfono próximo, y los había en varias casas iluminadas del camino que tuvo que recorrer, y acaso salvado la vida a una joven y bella secretaria de su difunto hermano Bobert. A l e g a r pánico miedo confusión shock no parecen realmente explicaciones convincentes en un Kennedy, aspirante a la presidencia de esta República, por mucha buena volutad que se le ponga. Como fuere, el caso Kennedy no ha terminado. Esta tarde, el fiscal del distrito con jurisdicción en el condado donde ocurrió la tragedia del 18 de julio. Edmund Dinis, ha anunciado que, de acuerdo con las leyes del Estado de Massachusetts, se dispone a abrir una encuesta judicial sobre el caso Kennedy, llamando a comparecencia a todos los testigos relacionado con el suceso de aquella noche, los hombres y mujeres que asistieron a la fiesta, el sheriff Look, que afirma haber visto. en la carretera al Oldsmobile negro de Kennedy a las doce y inedia- -setenta y cinco minutos más tarde de la hora declarada por el senador- con varias personas a bordo; el propietario del hotel donde se hospedaba Kennedy, que vio al senador, perfectamente vestido, cuando bajó de su habitación a quejarse del ruido de una fiesta nocturna en la vecindad, que no le dejaba dormir. ¿Fue aquella aparición del senador en la madrugada un intento de coartada? se preguntan hoy varios periodistas en la Prensa. Las dudas y las preguntas no desaparecen. Persisten. Inexorables. El senador tenía proyectadas unas vacaciones en Europa y acaba á aanoetoirlas. Las autoridades