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E D IT A l) 0 PO R P RENf- i A ESPAÑOLA, S (AD A ANÓNIMA R I D 11 D FUNDADO EM i906 PÚH OOM TORCUATO CUCA OE TENA STAMOS en estos días, lienos de d a t o s astronómicos y hasta de previsiones geopolíticas. Ya l a s Naciones Unidas se apresuraron a con- tura. Eso enceló al terrible Zeus, padre feccionar un convenio lunar por el que se de los dioses y máximo semental de las niega el dominio íntegro al primer ocu- diosas. Castigó a Endimión enviándole pante. Es una ley que se adivina es- un sueño interminable. Sin darse cuenta crita sobre el recelo tembloroso de que de que le regalaba el supremo don de la Humanidad II e g u e a la Luna con no llevarse disgustos. Desde entonces Enreincidentes ánimos de volver a em- dimión, desnudo y perfecto en su fórmupezar Por su parte, la bioquímica y la la somática, duerme en un bosque que patología contaron escrupulosamente los parece que está por el Oriente Medio. Su blanca enamorada, Selene, baja cada virus, bacterias y microbios que los asveinte días o poco más a besar a Entronautas llevaron en su organismo a dimión. Entonces el bosque todo se vuella ida, para poder discriminar, a la vuel- ve de plata, y los mortales dicen que ta, si trajeron alguno más que pueda ser hay luna llena Pero esa Uenez del una importación no deseada. Los perio- beso insatisfecho deja a la Luna herida distas tuvieren que celebrar su rueda de pena y se va quedando en los huede Prensa con máscaras anti- gas e in- sos hasta que, pasando por el intermeterrogando a los cosmonautas a través dio celoso en que adquiere figura de de una cámara de plástico en la que per- cuernos, se extingue hasta desaparecer; manecían aislados. Ni al mismo presiden- y renace, en seguida, con tenacidad de te Nixon se le autorizó a convidarlos a enamorada, a probar de nuevo su forcenar la víspera del vuelo, pues no se tuna. deseaba que llevasen a la Luna microbios Pero ya hemos vivido el tembloroso moni aun siendo presidenciales o productos mento de comunicación entre la Tierra de la ganadería de la Casa Blanca. y la Luna. Selene podría resolver su proPero todas estas previsiones analíticas blema si Endimión se embarca en alguse mantuvieren en el á r e a estricta de na cápsula astronáutica. Un poeta amigo lo biológico. Nadie ha recordado que la mío se decidió a buscar a Endimión. Lo pebre Luna, que es ahora analizada y encontró, al fin, en su bosqueciUo, dorexaminada dé ese modo implacable, tie- mido, sereno como la ignorancia y el ne también su pequeña vida privada, sus desinterés. Lo zamarreó hasta lograr desinternos enredos. La Luna es la diosa pertarlo. Le dijo lo que ocurría. QueSelene, cantada por uno de los himnos daron en que el poeta le avisaría cuando homéricos. Sobre su linaje y familia no el viaje selenítico estuviera expedito: hay acuerdo completo en los mitógrafos quedaba apuntado en plaza de espera condicional. Mientras llegaba el momento, y poetas. Bastantes son los que aseguran el poeta dejó a Endimión varios libros que se casó con Helios (el Sol) y dio para que fuera reparando su mórfica iga luz las Horas. No se sabe si sólo las norancia: un texto de mitología para que veinticuatro del día, que pasan y se reconociera bien su situación; otro de fípiten, o si las horas continuadas que, to- sica espacial; otro de historia. Y además madas de la mano como en una danza un texto para aprender inglés en una selustral, constituyen el desfile del Tiempo en cuyo caso Selene mereció el más descomunal carnet de familia numerosa. Pero la verdad es que ese supuesto- -casarse con el Sol y parir Horas- -es una leve y traslúcida alegoría física; una somera deificación del almanaque. Son más interesantes las aventuras irregulares de Selene. Sobre todo el caso de Endimión, que bien merece un recuerdo en estos días. Si la Luna es noticia, Endimión debe ser, por lo menos, recuerdo. Endimión era un mancebo, acaso un pastor, bello y armonioso. La Luna se enaMADRID. 2657302 BARCELONA. 2305838 VALENCIA. 272826 moró de él, contemplándolo desde su al- ABC REDACCIO Y y ADMINISTRACIÓN TALLERES: SERRANO, 61- MADRID E ENDIMIO N uucnw Fábrica. Santiago de Compostela mana. Pues era el idioma de todos e s o s libros. Endimión, que es listísimo como todos los semidioses, se informó de todo y empezó a poseer la cultura necesaria para entender cuanto pasaba a su alrededor. En una visita intermedia que el poeta le hizo para anunciarle y notificarle que los vuelos Apolos iban viento en popa hacia sus objetivos, Endimión le pidió que te mandara Prensa. El poeta le envió una buena hemeroteca con Frensa de estos últimos años y contrató cen unos beduinos que pasaban en caravana cada mes que le dejasen en un árbol cercano la Prensa más reciente. Así se enteró Endimión de los sucesos de Suez; de la guerra árabe- israelí; del Vietnam; del Congo; de la discriminación racial; del asesinato de Lutero King y de Bob Kennedy: en fin, una cultura realista y concreta. Los astronautas, allá en H o u s t o n, andaban probándose sus enormes trajes de nylon, con sus aletas, escafandras y mochilas. Buscaban ansiosamente! a asepsia y la pureza. Endimión se recargaba, mientras tanto, de impureza, de infección de Humanidad. Cuando el poeta se enteró de que estaban preparando el vuelo del último Apolo corrió al bosque. Encontró a Endimión leyendo un texto de quimioterapia. Detuvo con un gesto faraónico la comunicación exultante que le rebosaba por la boca al poeta y dijo, fatigosamente: -Poeta: ¿Cómo queda mi novia? -Hasta ahora no se la ven más que cráteres de volcanes apagados; y un mar de la Tranquilidad que no tiene mareas, ni probablemente agua. Esperamos que tenga tranquilidad. Endimión entornó los ojos y dijo: -Poeta: dame una tableta de fanodormo. Minutos jjiMBpiwe ndimión fr r a apaciblemente tendido en la yerba: bello como un desinterés desnudo... El poeta voló en seguida al centro espacial de Houston. Llamó aparte a Amstrong, que estaba ingiriendo calorías en un menú sintético, y le dijo: -Le agradeceré que le diga a la Luna que Endimión está perfectamente. Que sigue durmiendo... Y que esto parece le mejor. José María PEMAN De la Real Academia Española