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forme vayan pasando los años y el mundo avance, y, si no, qué más da! Hoy, entre los jóvenes con reminiscencias románticas, asimilados de algún modo a los movimientos beatnlks o hippies a la teoria de la indiferencia vital o a la de la rosa, símbolo de despreocupación y naturalidad, Lolita es un nombre que sirve para designar a la compañera joven o menuda, como Lolito por oposición, es todo joven que acompaña a una mujer mayor que ¿1. Hoy, las calles de Londres, Paris o Roma están llenas de Lolitas de inmaduras y despreocupadas jovencitas de airosa minifalda, de ojos sorprendidos por el sombreado, de melena lacia y expresión decidida, que estudian bachillerato o aspiran a un puesto de secretaria, dependienta, aiafata o maniquí. La juventud, hoy. quiere ser un largo periodo de medio siglo en la vida de las gentes. LINDA HAYDEN. LA NUEVA IMAGEN El productor inglés Michael Klinger, conocedor de la realidad exlstencial de las Lolitas pensó, a seis años vista del éxito de la película dé Kubrick, en intentar una nueva versión cinematográfica. A Lolita en el transcurso defúltimo lustro, se había añadido otro personaje literario- -fílmico también, desde hace un año- el de Candy aemiingenua, propicia a toda perversión, enloquecedora de hombres y eminentemente joven, objeto de deseos de una media docena de entes masculinos entre los que se contaban parientes, médicos, falsos santones y jardineros. Y de la fusión de ambas figuras femeninas de ficción nació el guión que el realizador Henrl Safran debía traducir en imágenes. Sólo quedaba una incógnita, ¿quién seria la nueva Lolita Después de una multitud de pruebas a las diversas aspirantes al pa peí, Klinger se decidió por la alumna- -quince años- -de ün Instituto de Middlesex. Linda Hayden, típica Lolita requirió y obtuvo la autorización de sus padres, y encarnó a la heroina de Baby Love La película estrenada con cierto éxito de público, en Londres, no obtuvo plácemes, precisamente, de la crítica. Sus escenas, en opinión de alguno, se sumergían peligrosamente en el proceloso mar de la pornografía, disfrazada bajo la excusa de la ingenuidad y el encanto adolescente de la protagonista. Linda Hayden, más juvenil que infantil, menos inmadura que Sue Lyon, la primera Lolita -que ahora cuenta veintitrés años y se lamenta de llevar colgado el sambenito del lolltismo ha comenzado una carrera cinematográfica que, seguramente, no la llevará muy lejos, basándose en su particular encanto y belleza. La sociedad, que busca lamentablemente un erotismo Insuflado por pulmones de jóvenes que se esfuerza por hallar un ideal amoroso en la mujer antes de que el propio contacto social lo contamine, ya no piensa en la Julieta trágicamente amorosa, de la tragedla shakespeariana- -que solo contaba catorce años- sino en su despreocupada descendiente, cliente contumaz de cafeterías y salas de juventud, asaltante inveterada de tiendas pop mascadora de chicle y feroz entusiasta de Bngelbert Humperdinck, Barry Ryan, Serrat o RaPedro CRESPO i J