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Haoe unos meses Los domingos de A B C 8- XII- 1968) publicamos un artículo firmado por Tennessee Williams titulado Yo En él, el aran dramaturgo americano hacía una tremenda confesión de su propia y atormentada personalidad. En la interesante entrevista que en exclusiva nacional ofrecemos a continuación, el autor de Un tranvía llamado deseo hace descarnadas revelaciones personales que reflejan el drama interno de su lucha por la gloria y el triunfo literario y artístico. fTlENNESSEE Williams es una extraña I personalidad. Cuando está hablando de su trabajo o pensando en él se convierte en un gran soñador. Cuando ríe, lo hace como un niño. Pero, ocultas a su alrededor, están siempre sus inquietudes. Y cuando vuelve a su apartamento, esas inquietudes le persiguen toda la noche. Como todos los que viven bajo un misterioso temor, Tennessee Wigiams encuentra una momentánea liberación en el alcohol. Eso no quiere decir que sea un gran bebedor. -Nunca íui arrestado por haber bebido o haber conducido en estado de embriaguez- -afirma con una tímida sonrisa. Z -íí. v SIEMPRE CERCA DE LA BEBIDA Tennessee Williams ha de tener siempre la botella cerca, día y noche. No puedo- -dice- -pensar ni dormir en una habitación sin tener una botella a mi alcance puede ocurrir que me despierte durante la noche y quiera un traigo Es sincero al admitir que su afición por la bebida está provocada por la ansiedad, y que el beber solamente ejerce una acción tranquilizadora momentánea. Este asunto nos lleva a hablar de los tratamientos psicoanalíticos que ha sufrido. No me gusta hablar de análisis. El público no ha comprendido aún el verdadero valor que esto tiene para ayudar a una persona y, en cambio, hay quien cree que está relacionado con la locura. Tennessee piensa que el análisis es una forma de terapia mental, tan necesaria para la salud como el ejercicio físico. Hace tiempo deseaba pasar una semana en Florida. Se dice que llamó a su analista de Nueva York pidiéndole que cancelara sus entrevistas durante algunos días. ¡No! ¡No! -gritó el analista- Si falta a una de las sesiones del tratamiento todo se habrá perdido. Sin embargo, engañó al doctor. Le dijo que estaba tan profundamente absorbido por su trabajo que necesitaba realmente un descanso. Me aburría de no trabajar- -confiesa Williams- -y empecé á hacer trampa. Me gustaría levantarme a las cuatro de la mañana y escribir durante unas horas. WUliams no desayuna. Bebe simplemente una- taza de café y se encuentra despejado hasta el mediodía. La radio le sirve de compañía. Después de comer hace ejercicio: natación, baños de sol y masajes. El almuerzo es ligero, la cena copiosa, y se retira a dormir a medianoche. ¿y 0 I