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la Orquesta Municipal de Barcelona, que fundó y dirigió el inolvidable Toldrá... En el Palau celebra sus programas ahora la Orquesta Ciudad de Barcelona y allí se desarrollan los de la Cultural, del Patronato Pro Música, de Forum Musical y las docenas y docenas de sesiones de conjuntos, grupos de cámara, entidades corales y solistas que animan el curso de la capital catalana. El Palau con muy buena acústica y una estética incluso defendible para algunos que la consideran ya con sabor de época, tiene para los músicos de toda España una resonancia, foco de respetos y devociones. Interrumpida la vida lírica del Real madrileño en 1965, hubo de esperarse hasta 1966 para que se reanudase la actividad musical, pero ceñida a los conciertos. Su vuelta como sala a ellos dedicada constituyó, ni más ni menos, que un duro engaño para muchos, entre los que se cuenta el critico. Porque la festejamos, en la nueva fórmula que impedía el teatro, al pensar en el inmediato Nacional de la Opera, de la Fundación March, prometido hace un lustro con todo lujo de detalles. Sólo así podíamos aceptar que se invalidase el Real para misiones teatrales, en las que no resultaría perfecto, pero sí, siempre, mucho mas capaz que los restantes locales de Madrid, incluido el Teatro de la Zarzuela, que si para este género es perfecto, para el operístico hace las veces del mal menor. Hasta que el Real inició sus actividades contemporáneas, los conciertos en Madrid vivieron por completo en precario, sometidos a un alquiler de salas cinematográficas, las del Palacio de la Música y el Monumental Cinema, de las que todos guardamos recuerdo cordiaMsimo. Ahora puede afirmarse que se ha convertido en el centro de la filarmonía en la capital de España. Tres conciertos semanales de la Orquesta Nacional, con programa único, que moviliza los millares de aficionados suficientes para la triple edición; dos de la Orquesta de la Radio Televisión Española, también seguidos por senados multitudinarios; uno del Club de conciertos de Festivales de España en régimen de recital, redondean el bloque fijo de seis actuaciones semanales de principio a fin de curso. No faltan las sesiones de tipo extraordinario que complementan, ya en programas fuera de abone de los conjuntos, ya en actuaciones de grandes figuras en recital, visitas de conjuntos extranjeros- -inolvidable la de la (Filarmónica de Berlín- -y conciertos de órgano, de música actual. Con una acústica magnífica. una belleza de líneas, un confort evidentes, un estrado capaz para las mayores concentraciones y sólo el defecto de la deficiente visualidad en muchas de las plazas, el Real, es hoy, una de las mejores salas de conciertos de Europa, y Madrid ha venido a solucionar con ella un grave, antiguo y absurdo problema, sólo comparable al, todavía sin resolver, del Teatro de la Opera. SOCIEDADES FILARMÓNICAS Y CULTURALES Radicalmente: sin la existencia por la geografía nacional de esas agrupaciones admirables de aficionados que responden a la etiqueta de Sociedades Filarmónicas y Culturales, no podríamos hablar dé la vida musical en nuestras provincias. Se trata de los baluartes, los últimos bastiones de la melomanía defendida con Dios sabe cuántos sacrificios y dificultades. Hay en el presente para las provincias un prestación de interés grande, pero valor circunstancial que nada tiene que ver con la normalidad de su curso, en los Festivales. Se trata en este momento de reflejar lo que es la vida en las etapas invernales, en los plazos largos que más precisan del alimento. Y, a ese respecto, bueno será volver a plantear lo dicho antes de ahora: ¿por qué no intentar para la música algo equivalente a esas tan justamente celebradas campañas nacionales del teatro? Dentro de la parcela de las Sociedades que nos ocupan, hay presencias en las grandes capitales, incluso en las dos citadas, Madrid y Barcelona: una. Cultural, de brillante ejecutoria en Cataluña, se une a entidades admirables, en cabeza el Patronato Pío Música mecenazgo de excelentes aficionados que llevan, muchos veces a su costa, conciertos de verdadero lujo, que son gala de Barcelona. También Forum Musical 1 y las Tardes de Barcelona despliegan labor en la medida de sus fuerzas. En Madrid, Canter y Tañer con más inquietudes que miedlos, ha mostrado siempre un buen criterio musical Superunda, Mendizábal, en Bilbao; Lasso de la Vega, en Málaga, son puntales irreemplazables. Más reciente, muy feliz en sus ciclos defendidos por el conde de Peñaflorida, por Calparsoro en el presente, la Cultural de San Sebastián, con sede en el espléndido Victoria Eugenia; admirable conquista en una pequeña capital de provincia, ejemplo de bien hacer, con multitud de socios, programas de calidad y un buen teatro, el Principal, la Asociación de Cultura Musical de Vitoria, con Verástegui de impulsor decisivo. Los ejemplos podrían multiplicarse, de Vlgo a Valencia, de Zaragoza a Las Palmas, de Valladolid- -Agrupación Musical Universitaria- -a Pamplona y Coruña... Ni es preciso, ni cabría un mayor detalle. Importa más abordar el tema con carácter general. Esas sociedades viven, las más de las Wíf i? l íf H? El Victoria Eugenia donostiarra, uno de los más bellos fondos para la actividad de las sooiedades culturales d e provínolas, que oede asimismo para la Quincena estival. El Camarote Granados en el corazón de fas Ramblas, templo de los Amigos del músico y de la música. en sus ciclos del Instituto Nacional de Previsión, y la Sociedad de Conciertos de Música de Cámara dedica sus medios a los de la Agrupación Nacional Pero es en las restantes provincias en donde toa de encontrarse la típica fisonomía de las Sociedades Algunas, como la de Bilbao- -lo mismo que Málaga, con un siglo a sus espaldas- y la de Oviedo, ¡también anciana, gloriosa y activa; las dos, llevadas con celo y amor por sus rectores, ¡tienen casa propia, dos teatros que facilitan los problemas de fecha y acomodo. Son dos Filarmónicas muy prestigiosas, como lo es, con el mérito de la situación geográfica, en región no muy musical, la de Málaga, que acaba de celebrar su centenario y sobre la qus se ihan rendido glosas recientes. La dinastía de los Buylla, en Oviedo; el conde de veces, al margen de toda oj- otección o la reciben mínima. Sólo con el extraordinario celo, el entusiasmo contagioso, la generosidad de tiempo y hasta dinero de sus directivos- -la base está en los hombres y hasta el hombre que organiza- -pueden continuar su trascendental servicio. Antes, el aliciente mayor, el mayor gancho para conseguir afiliados residía en las periódicas visitas de as orquestas madrileñas. Hoy los costos de los viajes, de las dietas de los instrumentistas, comprometidos en un apretado calendario profesional, no permiten que siga la costumbre. De ahí el peligro de algunas deserciones y tibiezas. Para conseguir inscripciones han de marcarse cifras pequeñas mensuales. Con ellas, ¿cómo atender a los gastas y los cachet cada vez mayores? Pienso que se impone la ayuda y planteo que de-