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LA MÚSICA EN ESPASA ORGANIZACIONES EL TEATRO REAL EN MADRID, EL DEL UCEO Y EL PALAÜ EN BARCELONA, MARCOS FUNDAMENTALES Y PERMANENTES Las sociedades iilarmóniccrs y culturales de nuestras provincias, centros de la vida musical española ALEA EN CABEZA DE LOS EMPEÑOS CONTEMPORÁNEOS -AMIGOS DE LA OPERA INSTITUTOS EXTRANJEROS, CAJAS DE AHORRO, CÍRCULOS MEDINA JUVENTUDES MUSICALES Y PROMOCIONES DE CULT U R A POPULAR COMPLEMENTOS DE IMPORTANCIA Los Conservatorios, bases de formación pedagógica, y las organizaciones universitarias, cantera de melomanías Por Antonio FERNANDEZ- CID E N trabajos anteriores se habló de la dirección orquestal, los cantantes, los solistas instrumentales y las agrupaciones. El broche de esta serie de artículos se rendirá de modo particular a los compositores. Parece ahora que ha llegado el momento de referirse a las organizadones musicales en nuestro país, abstracción hecha de cuanto atañe a la fórmula Festivales tan en boga, que será base de un especial comentario. ¿Cuál es la organización de la vida musical en España? La pregunta se orienta de forma expresa no a despliegues pedagógicos profesionales, sino a la, difusión musical entre aficionados, las posibilidades que éstos tienen de satisfacer su filarmonía y los centros y medios de que disponen. Por el tipo de referencias y juicios planteados en esta serie, quedan fuera de su órbita lo que atañe a. los Conservatorios; claro es que no por desconocimiento de la importancia, sino por tratarse de materias distintas. Quede, solamente, constancia de q u e e n los de España, de donde han salido figuras musicales gloriosas, el viento renovador es indudable y la inquietud activa manifiesta. Por mayor frecuentación y vecindad, puede asegurar quien firma que jamás en el madrileño se ha planteado un criterio más abierto y un deseo mayor de ampliación y extensión, en multitud de conciertos, conferencias y demostraciones públicas, muchas de ellas a cargo de los mismos profesores y olíannos. En Barcelona, 18 en los dos centros oficiales, en las distintas ciudades que los poseen, muchas veces en lucha con parquedad de medios, han podido aplaudirse meritorios resultados. Alguna cita especial se impone: por la madurez rectora y el criterio ecléctico ejemplar, el Conservatorio de Pamplona, que dirige Fernando Remacha; por el cuadro amplio y los medios infrecuentes en un centro no estatal, el Osear Esplá de Alicante; por los concursos internacionales que patrocina y organiza, el de Orense; por la condición de academia especialísima de información e interpretación de la música española, Música en Composítela que anima los estíos santiagueses. La referencia sobre centros musicales pedagógicos puede suscitar el recuerdo a los empeños universitarios, cada vez menos infrecuentes. El lastra máximo que arrastra la vida musical española parte de la falta de formación, de la condición cenicienta de nuestro arte, de que las nociones y orientaciones de tipo estético exigidas en escuelas, colegios y centros de bachillerato para las artes plásticas brillan por su ausencia en la música. El español, pueblo sensible, desconoce oficialmente la música no ya en su técnica, sino en su Implicación dentro de la cultura. En algunos colegios y para preuniversitarios o alumnos de los últimos cursos, han comenzado a brindarse, muy en pequeñas dosis, las conferencias orientadoras. Lo que tiene un vuelo cada vez mayor es la creación de clubs universitarios, aparte alguna Cátedra en Filosofía y Letras, en los Colegios Mayores. La S. U. M. (Sociedad Universitaria de Música) en el Calasancio, los clubs de música y discos en distintos puntos, los conciertos y sesiones que se celebran, constituyen la mejor cantera del mañana y se advierte la consecuencia en las centurias de Universitarios y estudiantes que aspiran a las puertas del Real a obtener entradas para los programas sinfónicos; incluso con sacrificio de horas en las colas a fin de lograr las económicamente a su alcance. Todavía, en este apartado, podríamos recordar los empeños tan meritorios de la Sección Femenina con sus Conciertos Juventud que han llegado a reunir en el Monumental Cinema a dos mil quinientos colegiales, a los que se les ofrecía un breve programa sinfónico, elegido y comentado cuidadosamente. Lo mismo habría de aplaudirse en las Juventudes Musicales barcelonesas, que despliegan incesante actividad y reúnen a varios colegios en el Palau en marcos, incluso, más extensos. o visitan los centros en misión educadora de indudable eficacia. En fin, no se olvide cómo Arte y Cultura en Madrid, y para un bloque de inscritos reclutados en ambientes de la alta sociedad, desarrolla cursos musicales divulgadores y meritorios. Y pongamos nuestra mayor esperanza e ilusión en los acuer-