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PREHISTORIA POÉTICA DE RAFAEL T ENGO en mis manos un libro que es una joya auténtica por su contenido y por su continente, ün libro vivo que respira poesía sustancial y traslúcida en la fluidez cantarína de versos nacidos entre sueños adolescentes y en los iniciales años de juventud de auien es un poetaprincipe de la literatura española, que tuvo su segunda edad de oro en el reinado de Alfonso XJ. il. Este volumen, rico de letras y de tintas, posee compostura de antiguo libro cora y as uno de los cien ejemplares que ha firmado Rafael Alberti, el gran ausente ds su sitio en frase de Pemán, que le llama, ciudadano del dolor, del amor y de la nostalgia y teólogo da los ángeles, de unos ángeles inscritos en un sindicato de artesanías y oficios muy humanos. Pues bien, el libro que acaricio y tengo ante mis ojos contiene la reproducción facsímil de la caligrafía y dibujos de los propios posmas y de los originales del autor, con la añadidura, en cada ejemplar, no menos preciosa, de otra reproducción a color de un diseño de la misma época en que Rafael escribió los poemas que hoy, por vez primera, se publican con el título de Poemas anteriores a Marinero en tierra Para colmo de belleza y de goce del espíritu, el libro ha sido estampado sobre papel Murillo elaborado a mano en la manufactura italiana de Fabriano fundada en el siglo X m mientras los grabados de la caligrafía y de los dibujos fueron tirados en tórculos ilustres; la impresión tipográfica, compuesta en acreditadas prensas a retinas; el material y elaboración de la portada y del estuche es obra de artesanos cartoneros de Cittá de Castello y la dirección artística, ideada y realizada por un español de dimensión internacional, como Abel Vallmitjana. el maestro escondido de Villa Guillichiní esa mansión callada y misteriosa en medio de los campos y las ¡uaves colinas de Arezzo al decir de Alberti. Así ha nacido este libro maravilloso, tachonado de un puñado de diamantes que renacen a la luz del sol, como breve prehistoria poética, del hombre siempre rezumante de la cal, de la sal y de la espuma de) Puerto de Santa María, y que una sobrina suya, detectando recuerdos, ha encontrado, al cabo de más ele cuarenta y cinco años, quizá en un escritorio colonial que debe oler a sándalo. Es fácil comprender el emocionado asombro que supone repasar, mirando, una obra de a- te como ésta, junto ¡ú artista que me glosaba cada una de sus liricografias; que me leía, recitando con su cálida voz marinera, alguno de los poemas primitivos, y que me decía, con humildad nostálgica, cómo había escrito su primera poesía la misma dolorosa noche que: murió su padre, sobra el contrapunto del vocear en las calles madrileñas la revista Ultra ariete en aquel entonces de la joven vanguardia literaria española, y, finalmente, cómo osó enviar una serie de sus versos a aquella revista con la ingenua esperanza de verlos publicados, hasta que llegó al convencimiento de que habían ido a parar al cesto ds los papeles. Sin embargo, tales versos son los qus hoy acaban de renacer estampados con tanto lujo colorista y caligráfico. El libro de la rigurosa prehistoria artística de Rafael Alberti, el de la existencia poética anterior a Marinero en tierra su primera obra impresa con la que, de golpe, apareció al público y nada menos que de la mano espontánea- -como él posta dice- -de Juan Ramón Jiménez y bajo la aureola del Premio Nacional de Poesía, avalado, entre otros, por el juicio de Antonio Machado. Cierto que en ese libro de su consagración estaba en substractum si oro de sus ilusiones pictóricas, sus paseos matutinos por el Museo del Prado, su impresionismo al aire libre, su cubismo recién descubierto y el lenguaje no ya pintado, sino escrito. Nos pasó, como dice Pemán, su tarjeta de una vez para siempre: Marinero en tierra Pero no sólo se es marinero cuando se está en la mar, sino también cuando ss está en tierra, porque zarpar o atracar son operaciones universales para el marinero. Y más para Rafael- -añade su paisano José María- que se llevó por los caminos del mundo, para legislar su puntualidad, una bahía de pulsera y un puerto de bolsillo. No obstante su gloria posterior, este Alberti de ahora, renacido, como el ave fénix en su milagrosa adolescencia, por encima de cuarenta y cinco años de vida, representa, como él evoca en este libro precioso, el comienzo de su voz, el registro de MíUttü (jotUmc cánamo 4 Una de las tiricografías presentadas por Alberti en Roma hace un par de años.