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MIRADOR PENSAMIENTO SOCIAL (Viene de la pág. 4 de Mirador. subrayar si carácter burgués, armonista y moderado de Pi y Margall. No les seguiré en esa dirección. A nuestro autor hay que juzgarlo por lo que pretendió ser: un progresista de vanguardia. Pues bien, no lo fue, lo cual significa que se malogró, pero significa, además, que dejó un vacío, Que yo hubiera deseado haber visto lleno, en aquella época, por un hombre de la incorruptibiüdad, del tesón, del patriotismo, de la claridad y de la buena fe de Pi y Margall. Lástima grande. Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA que ¡a reducción de los presupuestos del Estado, el repudio de la violencia y el reparto t? ¿e las tierras públicas a los campesinos? Las censuras al comunismo jon constantes: Pi llega a decir que tiene sublevados contra sí los sentimientos más activos del hoiajre Mi conclusión es rotunda: Pi y Margall no sólo no es un marxista, sino que, acaso sin proponérselo, refuta sistemáticamente las tesis del materialismo histórico. Apostillaré que no conozco ni uri solo ¡pensador estimable del siglo XIX español que pueda ser propiamente calificado de marxista. Los hechos son así, aunque en este caso me parezcan lamentables. ¿A quién corresponde la responsabilidad de tal laguna? En mi opinión, la inexistencia de un marxismo español en el siglo pasado se debe a dos grandes errores: el de Sanz del Rio y el de Pi y Margall. El meditador de IDescas, en vez de importar Hegel, que fue el gran gigante metafísico de su siglo y una de las máximas figuras filosóficas de todos los tiempos, se trajo de Alemania a un mediocre epígono del idealismo, místico por añadidura, que era Krause. Con ello no sólo se escamoteó a los españoles el cimiento conceptual del marxismo, sino que se enderezó a nuestros intelectuales reformistas por un camino descendente y sin salida. Se ha hablado mucho del atraso del tradicionalismo español, pero, en honor a la verdad, hay que decir que mientras Donoso Cortés era un hombre que figuraba en las avanzadas del pensamiento europeo, Sanz del Río estaba muy cerca del farolillo rojo de la filosofía de su tiempo. Los efectos de ese décalage los padece todavía nuestro progresismo intelectual y político. El segundo gran culpable fue Pi y Margall, quien, en lugar de importar a Marx, se trajo a Proudhon. Aquél era un poderoso trampolín sobre el futuro. Este era una vía estrecha y muerta. Y por eso tuvimos un floreciente anarquismo, mientras carecimos hasta muy entrado el siglo XX de socialismo astricto. Pi no fue en sentido literal un anarquista, pero en su obra, y especialmente en su libro La reacción y la revolución se encuentran las tesis que durante una centuria alimentaron al anarquismo celtibérico. La absolutización del individuo y la aniquilación del Estado (en esto último hubo luego honesta palinodia) son des de las proposiciones políticas más infecundas que se han enunciado en la Edad Contemporánea. Y las dos las hizo suyas Pi y Margall. En materia de liberalismo, nuestros ideólogos estuvieron siempre al día. Y lo mismo cabría decir respecto al tradicionalismo. Pero Pi y Margall dejó a sus contsmporaneos ayunes de socialismo estricto, Se quedó en un estadio que Europa ya había proscrito. Es un ejemplo arque típico de falta da perspicacia y de anacronismo doctrinal. El precio que hubo que pagar por este error fue considerable. Ya he apuntado alguna de las partidas negati vas. Añadirá que el utopismo idealista de Pi y Margall y su creencia de que la cuestión sccial era un problema de salarios contribuyó también a que perdiéramos el tren de la revolución industrial. Es para- i dójico que tuvieran que ser los Gobiernos j conservadores de Isabel XI y Alfonso XII los qus, mucho más modernos que los ideóloges que se llamaban progresistas, emprendieran, aunqus insuficientemente, la tarea de resolver el problema social por la única vía lógica: V elevación de la renta a nacional, fórmula que, por cierto, no he visto nunca en una página de Pi. Hay exegstas que se han complacido en Guadarrama, y una selección titulada Antología personal en Editorial Sur, de Buenos Aires. GUILLERMO DE TORRE Atraviesa en estos últimos años un período de madurez y máxima fecundidad literaria. El año pasado dio a luz tres libros muy comentados: Claves de la literatura hispanoamericana en la Editorial Losada, de Buenos Aires; El espejo y el camino en Prensa Española, compuesto esencialmente de estudios sobre la novelística europea, y Ultraísmo, existencialismo y objetivismo en ¡literatura con el pie de Ediciones Guadarrama; este último está integrado por tres capítulos de su famosa Historia de las literaturas de vanguardia que obtuvo el Premio de los Escritores Europeos y que se halla en curso de traducción al inglés y alemán. Actualmente Guillermo de Torre acaba de lanzar, por Editorial Gredcs, Del 98 al Barroco que viene a ser una suerte de historia de la literatura española a lo largo de cuatro siglos, vista en algunas de sus principales figuras y corrientes; además. Vigencia de Rubén Darío y otras páginas bajo el pie editorial de Guadarrama. Finalmente, de nusstro ilustre colaborador se anuncian para este año un extenso volumen titulado Doctrina y estética literarias a cargo de Ediciones ISABEL PISANO Actriz uruguaya que desde hace algunos años reside entre nosotros, acaba de grabar para Audiens un disco de Poesía hispanoamericana en el que recoge una serie de poemas de autores- españoles y uruguayos, Antonio Machado, Rafael AIberii, Federico García torca y Carlos Murciano representan a la poesía española, en tanto que la uruguaya reúne los nombres de Hyalwar Blixen, Martínez Olascoaga, Piñeiro, Pedemonte, Costa y Meretta. Los arreglos musicales que ilustran la grabación llevan la garantía de Wuldo de los Ríos. ESCAPARÁTÍ Df LIBRERÍA ULTIMAS NOVEDADES E NACIONAL: Entren- aniones y tefe ensayos de G. Gómez de la Serna; Cinco toas de Manuel Fraga Iribarne; Bo e hombres de letonas de Marina Gómez Santos La música y el recuerdo de Satastiano Masó; Apuntes para una vida de Cristo de E. Gutiérrez Albelo; Nostramo Lourido y otros cuentos marineros de Julio F. Ovillen; También se muere en las amanecidas de Jorge FerrcrVidal Turnll; a flor y la cenfasa de Joan Carlos Vil) corla. JESÚS FERNANDEZ SANTOS Cuanc! o tanto se habla de la crisis actual de te novela española y tan acerbamente se critican sus logros de estes últimos treinta años, resulta reconfortante ver cómo uno de los valores más firmes de la narrativa española, Jesús Fernández Santos, atrapado por el cine, vuelve a darnos otro fruto de su capacidad creadora. No vamos a hablar de esta última novela de Jesús Fernández Santos El hombre de los santos cuya crítica y glosa apareció recientemente en estas páginas. Solamente queremos señalar el hecho del retomo de Jesús Fernández Santos a un género donde, sin duda, ls esperan grandes éxitos, porque se trata de un novelista de cuerpo entero y de uno de nuestros narradores mejor dotados y con más limpio dominio del lenguaje y de la técnica novelesca.