Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
y poesía, cada día Natural de Vivero (Lugo) nació en 1811, v don Juan Valera dijo de él que era el más romántico de nuestros poetas modernos Fue una destacada personalidad en la vida cultural de su tiempo, como asimismo en la política, que ejerció de manera activa, siendo diputado, ministro y embajador. Ocupó el cargo de rector de la Universidad de Madrid y perteneció a la Real Academia Española. En 1844 apareció un volumen de su obra con el título de Poesías Está presente el tema patriótico y él fervor entusiasta por su tierra gallega. Su verso tiene un cierto tono oratorio, sentimental y a veces casi visionario. PASTOR DÍAZ LA MARIPOSA NEGRA Borraba ya del pensamiento mío le la tristeza el importuno ceño; dulce era mi vivir, dulce mi sueño, dulce mi despertar. Ya en mi pecho era lóbrego y vacío él que un tiempo rugió volcán hirviente; ya no pasaban negras por mi frente nubes que hacen llorar. UwfM. Ya no aparece solo entre las sombras; doquier me envuelve su funesto giro: cada instante sobre mí la miro mil círculos trazar. Del campo entre las plácidas alfombras, del bosque entre el ramaje la contemplo, y hasta bajo las bóvedas del templo... y ante el sagrado altar. Para calmar mi frenesí secreto cesa un instante, negra mariposa, us leves alas en mi frente posa; tal vez me aquietarás... Mas redoblando su girar inquieto huye, y parece que a mi voz se aleja, y revuelve y me sigue, y no me deja... ni se para jamás. A veces creo que un sepulcro amado lanzó, bajo esta larva aterradora, el espíritu errante que aún adora mi yerto corazón. Y una vez, ¡ay! estático y helado, la vi, la vi... creciendo de repente, mágica desplegar sobre mi frente nueva transformación. Vi tenderse sus alas como un velo sobre un cuerpo fantástico colgadas, en rozagante túnica trocadas so un manto funeral. Y el lúgubre zumbido de su vuelo trocóse en voz profunda, melodiosa, y trocóse la negra mariposa en genio celestial. Era una noche azul, serena, clarai, cuando, embebido en plácido desvelo, alcé los ojos en tributo al cielo de tierna gratitud. Mas ¡ay! que apenas lánguido se alzara este mirar de eterna desventura, turbarse vi la lívida blancura de la nocturna luz. Incierta sombra que mi sien circunda cruzar siento en zumbido revolante- y con nubloso vértigo incesante, a mi vista girar. Cubrió la luz incierta, moribunda, con alas de vapor, informe objeto: cubrió mi corazón terror secreto, que no pude calmar. No, como un tiempo, colosal quimera mi atónita intención amedrentaba; mis oídos profundo no aterraba acento de pavor. Que fue la aparición vaga y ligera leve la sombra aérea y nebulosa; que fue sólo una negra mariposa volando en derredor. No, cual suele, fijó su giro errante la antorcha que alumbraba mi desvelo; de tu siniestro, misterioso vuelo, la luz no era el imán. jAy! que sólo el fulgor agonizante en mis lánguidos ojos abatidos, ser creí de sus giros repetidos secreto talismán. Lo creo, sí, que a mi agitada suerte JSU extraña aparición no será en vano; desde la noche de ese infausto arcano, ¡ay Dios! aún no dormí. ¿Anunciáranie próxima la muerte? ¿O es más negro su vuelo repentino? Ella trae un mensaje del Destino; yo... ¡no la comprendí!