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ABC. JUEVES 31 DE JULIO E 1989. EDICIÓN DE LA MAÑANA. P A G 14. que el islamismo negro contempla el primer viaje de un sucesor de San Pedro al continente africano. No menos importante en el aspecto religioso, y aun dentro de éste en lo que se DIRECTOR; Torcuato LUCA de TENA refiere a la Iglesia católica, es el signifiDIRECTOS ADJUNTO: Pedro de LORENZO cado de esta visita de Pablo VI a la Uganda premonitoria de un fecundo crisSUBDIRECTOR: Jesús REVUELTA IMAZ tianismo africano. Es el encuentro de la REDACCIÓN. ADMINISTRACIÓN Y Roma milenaria y del Evangelio formaliTALLERES: SERRANO, 61 MADRID. zado sobre el humanismo y la tradición APARTADO NUM 43- TELEF 22 S 17 10 jurídica y filosófica de las culturas griega y romana, con las realidades antroi S d Editor: PRENSA ESPAÑOLA, S. A L a ¿pológicas, culturales y políticas- -taíi propias y legítimas como aquéllas- -en que se formaliza y con las que tiene que contar la joven Iglesia africana, que en un plazo de cuatro décadas ha pasado, en su desY África. Tierra Santa, la India, Nue- arrollo jerárquico, de uno o ciento veinte Wa York- -en la Asamblea General de la prelados autóctonos. O. N. U. Colombia, Ginebra y, ahora, Groseramente impreciso sería mediar Kampala, en el corazón del África negra este salto del Papa al corazón de África y doliente, capital de Uganda: adelanta- como los viajes que hiciera a la India o da del cristianismo, abundosa y antigua a Colombia, con la sola vara del factor en sus mártires, Pablo VI sigue su pere- económico, por muy importante que éste grinar por un sendero de problemas en sea y por mucho que haya sido casi exascuas, por sobre las llagas todas en que clusiva materia de una encíclica como la la paz del mundo ha encontrado y en- Populorum Progressio Se trata, funcuentra, en las palabras y ante la pre- damentalmente, de una asunción de las sencia del Santo Padre, ventana de fe, posibilidades germinales que tanto en luz de justicia y bálsamo de esperanza. África, como en América y Asia, habrán Pontificado andariego y testimonial so- de desplegarse un día como plenas y nuebre la rasante misma de un tiempo col- vas formas de humanismo, distintas por mado de urgencias, sediento de verdades sus distintos supuestos antropológicos, encarnadas en el testimonio de los hom- históricos y culturales. Con este viaje del Papa a Kampala parece expresarse bres. Palabras de paz son las que el Papa ha lo que, muy en lenguaje d; nuestros días, pronunciado al hablar de este viaje al cabe llamar toma de conciencia sobre que apunta a. África negra, y misión de paz es la que un proceso su manifestación, unas iglesias modo y forlleva hasta Kampala. En su última alocu- plurales en mas, en expresión varia de una unidad ción dominical hizo una referencia expre- fundamental ante la fuente evangélica y sa al problema de Nigeria, a la guerra que enfrenta, en importante medida, a la ante la autoridad del sucesor de San mayoría cristiana de los ibos con la ma- Pedro. yoría musulmana de los hausas. AparEl Papa no lleva sólo a Uganda un te de la concurrencia de muchos y com- mensaje de paz y una voluntad de conviplejos factores, confluye en la guerra de vencia pacífica con otros credos, aunque Biafra un choque entre las dos más im- exteriores también a Afíica, en su oriportantes creencias que tienen curso en gen, profundamente enraizados en ella. el África de color: el islam y el cristia- Pablo VI es portador de las llaves de nismo. En otro lugar del continente, en una aurora, de la clave d un mañana en el Sudán, una guerra también con sustra- el que la sensibilidad y quizá la reserva tos religiosos enfrenta, desde hace mucho de espiritualidad católica puede tener tiempo, a los sudaneses musulmanes y dentro de la Iglesia africana nuevos cauárabes del centro y norte del país, con las dales y más celosa custodia. poblaciones negras del Sur. Es una contienda la del Sudán, que en su olvido y en sus muertes se aproxima dramáticamente a la de Biafra. Condiciones de miseria y subdesarrollo, de independencias inconclusas en su realidad más honda, de descolonizaciones ENTREGA INMEDIATA realizadas sobre el patrón, antinatural, de las que fueron unidades coloniales y Grandes facilidades lotes del dominio europeo en el continente, cargan de acentos exasperados lo que LEY CASTELLANA. RENTA LIBRE debiera ser pacífica convivencia en la pluralidad religiosa de los africanos todos. En este cuadro de condiciones cualquier Plaza de las Sagrados Corazones, 1 disidencia, cualquier discrepancia, se ele (Paseo de La Habana, núni. 29, coa van a niveles de intensidad y encono divuelta a Concha Espina) rectamente proporcionales a lo que la materia objeto de controversia tenga de importante. Por ello, pese a que hoy en Kampala cristianos y paganos se sumarán EN SD VIAJE Al NORTE en la alegría y el júbilo para dar la bienPOR CARRETERA RECUERDE LA venida a Pablo VI, el viaje de Su Santidad debe ser considerado, desde un punto de vista religioso- diplomático, como delicado y difícil. El mismo desabrido tono con (AIRE ACONDICIONADO) que el Gobierno de Lagos respondió a la Kilómetro 160 de la carretera general propuesta de Ojukwu para que se obserMadrid- trun vara una tregua en la guerra de Nigeria ARANHA DE DUERO durante la estancia del Papa en Uganda, traduce por igual un cálculo de oportunidad política- -Gowon no sólo ha rechazado la tregua, sino también una posible ANUNCIOS A B C reciben en sugerencia pontificia de que visitara, con Esquelas 231 38 16 ALCALÁ, 2 Recuadros 232 14 34 (estanco) Ojukwu, Kampala- que el despego con ABC planetario El TESTIGO INDESEABLE Cuando hace poco más de cuatro años, en mayo de 1965, un simposio de editores y escritores de todo el mundo otorgó a Samuel Bellow el Premio Internacional de Literatura, el escritor clasificado como finalista tras las apretadas votaciones de que fui testigo en el vetusto hotel de Valleseure, fue Witold Gombrowicz. Uno y otro eran todavía entonces autores sólo conocidos de las minorías intelectuales europeas. Bellow, judío de Chicago, a la sazón de cuarenta años de edad, hacía poco tiempo que era traducido al francés. Gombrowicz, aristócrata polaco, por entonces ya sexagenario, era, por sus exilios, por sus maneras secretas, despegadas, un prestigio alejado de las grandes masas de lectores. Pertenecían uno y otro escritores, el vencedor y el finalista, a esa estirpe de los novelistas malditos en quienes la moral de su tiempo choca y se deshace. Eran proeles de una conciencia acongojada, testimonial, acusadora, en la que el despego a los comportamientos establecidos no se acompaña de una normativa sólida para nuevos caminos humanos. A principios de 1966 escribía yo en estas mismas páginas un artículo titula- do Gombrowicz o la corrupción Se reflejaba en él ese súbito, inesperado enamoramiento de las juventudes polacas por el autor de Ferdydurke y esa complacencia de Gombrowicz por la destrucción de un mundo que había sido despiadado no sólo con él, sino con todos los hombres de su generación. Para los polacos nacidos entre 1900 y 1940 éste ha sido el gran cataclismo. El sentimiento nacional, la confianza religiosa, el orden social justo y comprensible han sido sustituidos por la opresión extranjera, el ateísmo sistemático, la implantación del marxismo. Es lógico, pues, que Witold Gombrowicz haya producido una obra hondamente herida, despectiva, amarga, en la que no hay fe. Podría seguirse la tremenda evolución moral, social, política de nuestra centuria a través de una larga serie de escritores malditos, de la que unos, como Lawrenee, Miller y Gombrowicz, son el revulsivo aplicado al auna dé su tiempo, y otros como el polaco Mrozek, como el ruso Bulgakov, suponen el espolazo de una nueva esperanza en nombre del viejo espíritu. Gombrowicz, como Breeht, como Mann, alzó desde el exilio su voz contra lo que los males de su pueblo tenían de superior jerarquía, es decir, de males de su tiempo. No fue escuchado porque el sino de todas las voces que protestan es ser maldecidas, escarnecidas, ahogadas, hasta que. pasado el tiempo, su mensaje, tardíamente, es recogido, aceptado, glorificado. Son los execradores execrados. Ante su furia purificadora se alza una coraza de obstinada incomprensión, de altiva buena conciencia. Cuando, al fin, se les hace su sitio en ese escaño al que llamamos la gloria, es porque sus trenos están ya desgastados, son digeribles, asimilables. Así es como Witold Gombrowicz, glorioso, fatigado, regresó un día a Europa y buscó para morir entre los calientes viñedos de Vence, en la suave montaña francesa que mira al Mediterráneo, la paz que la vida y su obra le habían negado. Bellow, más joven, sigue en pie. Será mañana, cuando los hombres que nos sigan, se conmoverán ante sus denuncias. -Lorenzo LOPE SANCHO. UNA AURORA AFRICANA PISOS SEÑORIALES HOSTERÍA DECASTILLA