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y poesía, cadadía SANTOS TORROEILA Rafael Santos Torroella- -1914, Port- Bou, Gerona- -es una de tos voces más sólidas, más compactas de la actual poesía española, y su obra- -como critico de arte, como promotor de empresas poéticas. como traductor- una de las más dignas de ser eonocidas. Su poesía, seria, sigue un largo proceso de ahondamiento que va desde su primer libro Ciudad perdida hasta Cerrada noche pasando por, Sombra infieV p Hombre antiguo En 1964 fue publicada en Buenos Aires una cumplida antología de su obra poética bajo él título de Poesías DEMASIADO Vivir es demasiada o demasiado poco. Amor no lo es apenas 8 no es amor tan sólo. Infranqueable noche 3 c Dios desde nosotros: ¡soledad sin fronteras de todos entre todos. Morir es demasiado o demasiado poco. EL ROSTRO DE LA PATRIA DESDE EL AIRE Cruzando el duro y combatido lecho de este río de nubes, allá abajo, feon hoja de cristal delgado, el Taj le hiere, oh tierra sumergida, el pecho Dijérate ensoñada y al acecho 3 e la tristeza que por ti contrajo éste mirar en vuelo que hacia abaj como a la muerte se me va derecho. Madre dormida, el rostro hoy puedo rerti hellamente tendido, como el ave, si no con su mirada fugitiva. Y nunca como ahora he de saberte tan dulcemente dolorosa y grave, tan, en muerte y amor, definitiva. Le quedarán los ojos incansables, las palabras, esa última tierra de su sangre y sus huesos, que tanto se resisten. Siempre queda más allá del dolor, la muerte misma prometiendo esperanzas, ejecutando a solas su tarea, enemiga de ayudas y llamadas. No temáis. Nuestra vida no es el vaso de vidrio que se rompe. Cabe mucho dolor- -o mucho amor- -j en cualquier hombre. ¡AUTORRETRATO, EN UNA FOTOGRAFÍA Levemente inclinada la cabeza por el peso de alguna pesadumbre que tira desde dentro. La costumbre 3 e esta tímida sombra de tristeza tenaz sobre los ojos; pero aguda la mirada tendida bajo el puente avanzado y estrecho de la frente, hecho más que a las cosas, a la duda. No innoble la nariz, pero excesiva. La boca escasa, como parco el don de la palabra en ella; por pasión, no por orgullo, en su silencio esquiva. Y poco más en el borroso espejo al que rae asomo con desgana a veces. Si voy pagando lo que soy con creces, ni por ello me alabo ni me quejo. NO TEMÁIS No temáis. Todavía cabe mucho dolor en cualquier hombre. No se enloquece asi, tan fácilmente. No se rompe como vaso de vidrio el corazón, al primer golpe. Estamos sabiamente hechos para sufrir, con materiales duros, por la fuerte mano artesana que hizo cada cosa. Está tenso el cristal: por eso salta tras su límite exacto. Mas el hombre le quedarán sus gritos y sus lágrima