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A B C. S Á B A D O 26 DE J U L I O DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. FAQ. 59, LAS NEGOCIACIONES ESPAÑA- MERCADO COMÚN LOS PRODUCTOS AGRÍCOLAS SON LOS MAS FAVORECIDOS POR LAS NUEVAS COHESIONES DE LA COMUNIDAD En el sector industrial, las reducciones d e la tarifa a d u a n e r a de la C. E. E. llegan h a s t a el 70 por 100, en un plazo d e cuatro años UNAS CLAUSULAS DE SALVAGUARDIA PERMITIRÁN A AMBAS PARTES, EN CASOS JUSTIFICADOS, SUSPENDER TEMPORALMENTE DETERMINADAS IMPORTACIONES Bruselas 25. Una sensible mejora de las ofertas comerciales a España, sin una proporcional demanda de concesiones comerciales, es el punto característico del contenido del segundo mandato en relación con el primero, dado por el Consejo de Ministros a la Comisión el 11 de julio de 1967, para iniciar conversaciones con España. El segundo mandato será otorgado por el Consejo de Ministros a la Comisión en su primera sesión después de las vacaciones. Hasta entonces, la Comisión se encargará de preparar la redacción del proyecto de mandato. Pero fuentes muy allegadas al Mercado Común han revelado eJ contenido de lq que será este segundo mandato. Quizá el sector en que se realizan mayores concesiones de la C. E. E. a España, en comparación con el primer mandato, es el de la agricultura. Mientras en el primer mandato, la O. E. E. no ofrecía prácticamente nada a España, ya que dejaba fuera exportaciones españolas tan importantes como los agrios y el aceite de oliva, en el segundo mandato se calcula que mas del 60 por 100 de las exportaciones agrícolas españolas estarán incluidas en el Acuerdo C. E. E. -España. Y, desde luego, las más importantes. Si se tiene en cuenta los problemas agrícolas, del Mercado Común y la. sensibilidad de éste ante las importaciones de grandes países agrícolas, se podrá tener una idea de la importancia de este paso. A cambio de esto, el Mercado Común, que acepta el principio de mayores concesiones por su parte, sólo pide a España una rebaja de sus tarifas aduaneras por un total del 40 por 100 y con un ritmo mucho más lento que el de la C. E. E. Es de hacer notar que las concesiones presentadas por España en este sector suponen, ponderadamente y según fuentes del Mercado Co, mún, ya una reducción de un 32 por 100 de las aduanas. Parece ser que el principio español de reducción selectiva por productos, y no lineal, es aceptado por á Mercado Común. LOS PRODUCTOS SIDERÚRGICOS Y EL CARBÓN, EXCLUIDOS Los productos de la C. E. C. A. (carbón y acero) serán excluidos de esta primera fase del acuerdo. Hay un argumento jurídico para esta exclusión: España no negocia con la C. E. C. A. sino sólo con la Comunidad Económica Europea. Pero está además el. jjroblema del dumping y del anti- dumping Ésto quiere decir que las empresas comunitarias de productos siderúrgicos venden éstos a un precio artificialmente bajo y que, para defenderse de ello, España debe practicar medidas antidumping Según se dice en fuentes comunitarias, la Delegación española ha conseguido que la Comisión del Mercado Común tenga en cuenta estos problemas, pero ino resulta que el dumping comunitaria no es practicado por los Estados, sillo pjpjr las empresas privadas, la mejor solucioü que por el momento se ve, y que se acepjtaría sin duda, sería el establecimíentp djs acuerdos privados entre empresas españolas y comunitarias tendentes a obviar esta problema. A la vista de las concesiones gueka ce el Mercado Común, se puede afir mar que la Delegación española ha Cd seguido convencer durante las conversa dones a la Delegación comunitaria en un punto importante para España: él del equilibrio de las concesiones. ÉspOr ña no puede ofrecer cuantitativamente mismo que el Mercado Común, dudo el desnivel existente entre los intercambvgf comerciales de las dos partes. Esta idea es recogida en el segundo mandato, explica el itecho de que el Mercado Ca tnún haga amplias concesiones, sin por ello pedir a España iguales contrapartidas. En el sector industrial, el Mercado- Común se ha puesto por fin de acuerdo en una reducción del 70 por 100 (frente a un AL AIRE SE LA CALLE DERECHOS DE GIRO Los Humados derechos especiales de giro creadores de liquidez adicional Inmediata, constituyen la fórmula de solución prevista a nivel de Fondo Monetario Internacional ante la crisis financiera mundial exteriorizada desde hace ya más de un año. El nuevo instrumento, que tal vez reciba tu espaldarazo funcional en la Asamblea del Fondo del próximo septiembre, es esperado en muchos sectores con evidente entusiasmo, pues, en efecto, su cometido de papel- oro vendrá a significar una disminución de las actuales tensiones. Sin, embargo, aunque todos seamos partidarios a la fuerza de este artificio, no es posible negar, el carácter sofisticado de una medida que viene a cubrir un flanco al dólar como moneda de reserva, pero como simple suplemento defensivo, sin atacar el fondo del problema. El remedio propuesto no es otro que el del gordo que cambia de cinturón cuando éste no da más de sí. Frente a la realidad esplendorosa de otras conquistas humanas, la de los derechos especiales de giro me parece un expediente habilidoso y útil que no permite una salida, pero no una auténtica solución, dados los problemas que quedan, hoy por hoy, colgando de una nona de penumbras. La verdadera conquista et la decisión supranácional que implica- -factor que ha destacado recientemente Nar varro Rubio- Triffin tiene rosón cuando afirma que en la cesión de las soberanías monetarias está la clave del problema; como la tenía Keynes cuando, frente a los norteamericanos, concebía en 1944 un organismo internacional prestamista y no de mero ajuste. Ahora, la posición del dólar ha cambiado, y para seguir desempeñando su papel- -que et precisamente lo qué irritaba m De Gaulle- -necesita el apoyo de estos derechos especiales, nueva moneda de curso legal internacional sin más cobertura que el consenso general. Sólo en el caso de que su creación sirviera para reafirmar la regla de oro del equilibrio de las balanzas de pago tendría verdadera justificación. Una regla m la que, según ha quedado demostrado, ni los Estados Unidos, capaces de un alunizaje, pueden sustraerse. Claro está que en las presentes circunstancias, la mayoría de los países va a respirar, y por ello es fácil pronosticar un gran éxito de público los repetidos derechos, que amortiguarán muchos de los actuales apuros financieros. Sean, por tanto, bien venido y pidamos únicamente que su distribución se haga de modo tal que no contribuya al olvido de la impreS cindible disciplina monetaria. -Nemesio FERNANDEZ- CUESTA.