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EDITADO PRENSA SOCIEDAD M A D POR ESPAÑOLA, ANÓNIMA R I D FUNDADO EN 19O S POR DON TORCUATO LUCA DE TENA A catástrofe que supone la soberanía de la masa, denunciada sagazmente por Ortega y Gasset, no es ya una amenaza, es un torbellino que está arrollando Ja civilización sin que podamos percibir síntoma a l g u n o de que amaine. La masa es el fenómeno de las multitudes desenfrenadas, amorfas y desorganizadas. Su presencia es constante, y la apelación a su imperio el santo y seña que mueve el curso de nuestros días. Desde la aparición de La rebelión de las masas no se había publicado libro tan importante sobre el tema como Sociedad de masas y derecho que acaba de brindarnos el académico y notario Juan Vallet de Goytisolo. Son cada vez más numerosas las referencias que colocan en genitivo la palabra masa: sociedad de masas, derecho de masas, medios de información de la masa, cultura de las masas, técnicas de masa. Hace pocos días un periódico hablaba de la necesidad de un turismo de masas, acaso sin considerar debidamente que cualquier colectividad turística moderna- la igual que este compuesta de multimillonarios que de proletarios- -es un exponente de gregarismo despersonalizado. El sello característico de una sociedad es, por una parte, su condición histórica como antecedente; por otra, su finalidad de destino. Entreveradas ambas circunstancias por lazos de permanencia comunes y sometidas, por supuesto, a una autoridad interna visible. Vallet señala, como distinción característica de la masa, su carencia de estructura jerarquizada, su manipulación desde fuera y su falta de responsabilidad. Spengler la describió como lo absolutamente uniforme, enemiga de toda distinción de rangos y de la posesión ordenada del saber ordenado Ahondando en el mismo tema, Pío XII definió que pueblo y multitud amorfa- -o como suele decirse, masa- -son cosas diferentes Ante todo importa precisar que el fenómeno de las masas no debe identificarse como equivalente a masas obreras. Desdichadamente, el fenómeno de la sociedad de masas se manifiesta en el mundo estudiantil, ciertamente no indigente, y muchas veces asegurado lo superfluo y hasta el lujo. Lo esencial de Ja constitución de Ja sociedad de masas es estar integrada por hombres medios, sin caracteres definitorios distintos de los demás, desarraigados del ambiente, desvinculados de su familia, ajenos a su pueblo y a su patria. Por supuesto, consciente o acaso a veces inconscientemente, escindidos de una creencia religiosa ultraterrena. Porque la máxima cristiana busca el reino de Dios y lo demás se te dará por añadidura se ha cambiado hoy día por esta otra: Busca, ante tofo, la felicidad en la Tierra, que la ultraterrena es imposible si no la disfrutas primero en el mundo. Las espectaculares conquistas del progreso material están acompañadas de una propaganda en los periódicos, en la radiV. en la televisión, que las desorbite. S presenta al proceso tecnológico como un ABC fin en sí mismo. Toda la propaganda es informativa, no educadora. Esencialmente e s t á inspirada por el símbolo de Babbit. El personaje, de Sinclair Lewis, que vende cosas que nadie necesita. Pero lo grave es que la publicidad desmedida emborracha a la masa y simultáneamente contagia al Leviatan estatal, que llega a creerse su mendaz propaganda y la pone en práctica. No puedo extenderme aquí en los males económicos del mundo moderno, que están sobreviniendo por un c r e c i m iento técnico vertiginoso y desmedido, de consecuencias tan fatales para la colectividad como lo son para las personas las compras impensadas. Lo peor de esta propaganda tecnicista, que está invadiéndonos, es que con ese señuelo de llegar a vivir bien sin trabajar se hace, al mismo tiempo, tabla rasa de todos los valores morales y espirituales. La propaganda fílmica del cine y de la televisión opera sobre los sentidos y desarrolla una potencia de uniformación que crea fácilmente la mentalidad de masa. Hemos denostado, con razón, a los grandes retóricos que ocultaban la verdad con los oropeles de la garrulería huera, pero bien sonante. Peores males trae la televisión con su despliegue de imágenes cautivadoras que influyen en los sentidos y adormecen nuestra capacidad de discurso. Lo afectivo se impone de un modo decisivo sobre lo intelectivo. Por eso la televisión debe administrarse con prudente parsimonia. La moderna organización orientada exclusivamente hacia la eficiencia crea una jerarquía que concentra todas las decisiones en su cumbre. Lo cual impide el desarrollo de las iniciativas en los subordinados, que les deja insatisfechos. Además se sienten desvinculados de todas las relaciones comunitarias naturales, y él alma se les llena de desasosiego y de tedio. La prisa, el ruido, son, por una parte, causa de la angustia del mundo moderno, pero, por otra, son también su droga. El ritmo de la vida moderna, consecuencia dé la falta de contro del desarrollo mecánico y del macro urbanismo, contribuye también a que las personas se conviertan en hombres masa. No hay REDACCIÓN. ADMINISTRACIÓN Y TALLERES: SE R R A N O 6 1 tiempo para pensar y resulta más cómodo que piensen por nosotros. Así, en nuestra sociedad mecanizada el hombre se convierte en un diente más en la máquina tecnológica El ruido acalla el pensamiento. A veces me pregunto si las radios siempre abiertas de los taxis, de los automóviles particulares, de los peatones que se pasean con un transistor, no son impensadamente un deseo de evasión de las preocupaciones. Esta ausencia de silencio es inhumana. Sólo el silencio alumbra las obras déP espíritu y su compañía es indispensable para el equilibrio de la existencia humana. El ruido contribuye a la sociedad de masas. Por último, el reinado de la masa es la consecuencia de la serie de revoluciones que, desde la francesa, se han multiplicado y sucedido por todo el orbe terráqueo. El falso mito de la igualdad, juntamente con la desaparición de los cuerpos intermedios, nos ha llevado a la soberanía de la sociedad de masas. i Es inconcebible que pueda prender en las gentes el grito de la igualdad cuando la naturaleza toda es un grito constante que proclama el imperio de la desigualdad! Desigualdad que tampoco es una consecuencia del pecado original, como a l gunos piensan. Concretamente Santo Tomás explica que ordo consistit in disparitate Al desaparecer los cuerpos intermedios, o estar cada día más disminuida su prevalencia, fatalmente se agiganta el estado omnipotente interventor y opresor como director único ¿el mundo actual, homogéneo, como dice Marcuse. El libro tie VaHet s un toque de atención poderosísimo para los borregos de la masa; o de los rinocerontes que la mano de Ionesco nos ha puesto en el teatro. Imagen clarísima de lo que supone el predominio de la sociedad de masas. El marxismo y sus secuaces han conseguido hacer antipática la palabra reacción. Pero no conozco, sin embargo, enfermo alguno que no sea un reaccionario decidido frente a los males que le aquejan. Si no queremos sucumbir tenemos que reaccionar y detener la ola- devastadora de Ja familia, de las corporaciones profesionales y políticas. Defender, n suma, la persona contra el individuo. Poner peso y medida en el avance del progreso, que solamente es posible merced al caudal acumulado por las generaciones que nos precedieron. No matemos la gallina de los huevos de oro, que es la herencia acumulada por las generaciones. Tampoco caigamos en la tragedia de Icaro. El drama de no conocer sus limitaciones. Por volar demasiado alto el fuego derrite sus alas, y su vuelo audaz le lleva a la muerte. El falso mito del progreso indefinido, aliado con una técnica deshumanizada, p u d i e r a representarse con el mito d Icaro. El conde de los ANDES L EL MITO DE ICARO PROTEJA SU DENTADURA CON AIMdent CONTRIBUYE A EVITAR LA CARIES.