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ABC. V I E R N E S 25 DE J U L I O DE 19 9. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 9. LA RENTA NACIONAL EN 1968 -En 31 de diciembre superaba los 1,5 billones de pesetas. -El aumento en términos reales sobre el ejercicio anterior íue del 4,35 por 100. -Los sueldos y salarios superaron los 750.000 millones de pesetas. Madrid. (De nuestra Redacción. Aunque hasta el momento no se conocen los datos definitivos, sí se dispone ya de cifras provisionales sobre el nivel alcanzado por la renta nacional de España el pasado 1968, magnitud la más importante de todas las de la economía, puesto que permite conocer la situación económica del país de una forma concreta y clara. La renta nacional de España en el año 1968 que, como ya se sabe, representa la suma de todas las rentas percibidas por los residentes en el país, incluidas en ellas las del Estado, Corporaciones y Sociedades, que se deban a remuneraciones obtenidas por la prestación de factores de la producción, se situó en un monto de 1.512.892,9 millones de pesetas, lo que ha supuesto, si se compara esta cifra con la correspondiente al año 1967, en pesetas de cada año, un aumento del 8 por 100. Si estos resultados de la renta nacional expresados en términos monetarios, o sea derivado de comparar las cifras alcanzadas en pesetas de cada uno de los dos años considerados, se transforman en pesetas constantes del año 1964 el incremento es del 4,35 por 100, porcentaje de elevación muy destacado. Como ya se ha indicado, en la composición de la renta nacional entran una serie de magnitudes cuya evolución interesa analizar, la mayor magnitud componente de la renta nacional la constituyen los sueldos y salarios. PARTICIPACIÓN DE LAS REMUNERACIONES DE ASALARIADOS Como puede observarse en el cuadro de la página siguiente, en el que se especifican los montos alcanzados por los distintos componentes de la renta nacional expresados en millones de pesetas de cada año, la mayor participación ha correspondido a la remuneración de los asalariados, que alcanzaron en el pasado ejercicio 875.553,1 millones de pesetas, lo que ha supuesto el 57,87 por 100 de la renta nacional total, mientras que en el año 1967 el nivel alcanzado por este mismo concepto, al haberse situado en 807.536,3 millones de pesetas, suponía el 57,65 por 100 del total. Por otra parte, si se compara la cifra de 1968 con la del ejercicio anterior, se observa que se ha producido un aumento, en términos relativos, del 8,42 por 100, superior al experimentado por el conjunto de la renta nacional. Dentro de estas remuneraciones de los asalariados, los sueldos y salarios correspondientes a los sujetos a contrato de trabajo o no sujetos a este concepto- -denominaciones que se utilizan en la contabilidad nacional- -ascendieron, en el pasado ejercicio, a. 752.511,1 millones de pesetas, frente a 687.348,0 millones en el ejercicio anterior, lo que supone, por tanto, un aumento del 9,48 por 100, superior al del conjunto del epígrafe remuneraciones de ios asalariados puesto que también dentro del mismo se incluyen, por un lado, la contribución de los trabajadores a la Seguridad Social, que en 1968 ascendió a 20.943 millones de pesetas, y la de las empresas por este mismo concepto, que totalizó en el ejercicio comentado 102.100 millones de pesetas; la contribución de los trabajadores a la Seguridad Social en 1 6? ascendió a 19.418 millones de pesetas y la de las empresas a 100.769,4 millones. Por su importancia, ocupa el segundo lugar entre las aportaciones a la renta na cional, las rentas de la propiedad y de la empresa, de las economías domésticas e instituciones privadas sin fines de lucro, que totalizaron en el pasado ejercicio 531.356,8 millones de pesetas, con incremcnto del 8,34 por 109 sobre la cifra alcanzada en el año 1967. Es de señalar que la participación de este epígrafe sobre el total de la renta nacional ha experimentado incremento en el pasado año 1968, puesto que en el ejercicio anterior supuso el 35,01 por 100 y en 1968 pasó a representar el 35,12 por 100. El menor aumento, con respecto al ejer- cicio de 1967, dentro de los componentes de la Renta Nacional española, se ha producido en el ahorro de las sociedades, toda vez que al situarse en 50.700,1 millones dé pesetas solamente creció en 2,11 por 100, habiéndose disminuido también su participación sobre la Renta, al situarse en el 3,35 por 100 frente al 3,54 por 100 en el año 1967. LOS MAYORES INCREMENTOS EN 1968 En un 4,68 por 100 crecieron en 1968, y con respecto al ejercicio anterior, los impuestos directos sobre las sociedades al alcanzar la cifra de 45.900 millones de pesetas, lo que ha supuesto el 3,03 por 100 do la Renta Nacional, frente al 3,13 por 100 en el ejercicio de 1967. De un monto de 21.641,8 millones de pesetas en el año 1967 se ha pasado a 24.895,05 millones de pesetas en el pasado año por el concepto de rentas de la propiedad de la empresa de las administraciones públicas, lo que supone una elevación de un ejercicio a otro del 15,03 por ÍÓU y también un aumento en la participación sobre la cifra total de la renta nacional. Quedan por comentar los niveles alcanzados por los dos conceptos negativos de las componentes de la Renta Nacional, que son 1 SE B U ESttE INFORME DEL BANCO DE ESPAÑA No pretendo convencerles de que el informe anual del Banco de España que acaba de distribuirse ha de ser el best- seller de este verano caluroso, pero su lectura- -apenas concluida cuando redacto estas líneas- -reconforta ciertamen- te el ánimo y la confianza, al comprobarse, a través de sus ciento sesenta y dos páginas más apéndice estadístico, que sus autores no sólo saben lo que se traen entre manos, sino que profundizan con evidente discernimiento sobre la situación de la economía española y sus perspectivas inmediatas. El lector, más menos enterado, concluye el informe del Banco de España y se sumerge en una especie de relax? ante la apabullante disección de los problemas económicos nacionales, acompañados de una interpretación certera y prudente de los datos disponibles. Conste que no me dejo llevar de la vehemencia profesional ni de la exageración adjetivadora. Realmente el compendio que se nos ofrece me parece magnífico y su lectura me atrevería a recomendarla con entusiasmo como antídoto, máxime frente a tanta ligereza enjuiciadora que nos Invade a todos lo niveles. A nadie debe extrañar el rigor de la literatura económica del Banco emisor, pero pocas veces nos hemos enfrentado con una radiografía tan penetrante y útil para los responsables de la marcha de nuestra economía. Si quisiera hurgar en algún aspecto menos atractivo del informe subrayaría su frialdad en el manejo de las cifras relativas al paro y a las remuneraciones salariales. Me parece más importante lo que llamamos vulgarmente bienestar que el encaje de unos porcentajes en unos módulos ideales, pero comprendo que las recetas del Banco de España no tienen por qué ser políticas. Bien sabemos el trecho que separa lo pintado de lo vivo, y lo distinto que es el toreo de salón del de veras. Sin embargo, casi sorprende que con un conocimiento tan pormenorizado de nuestra realidad económica y una percepción tan certera de las variables de su desarrollo, el salto a la lidia de la política económica cotidiana tropiece luego con incomprensiones y confusionismos tan flagrantes como los que a veces nos aquejan. El diagnóstico del Banco de España, con un cepillado político y unas gotas de gramática parda, contiene las bases de un eficaz programa económico. Tal vez fuera importante la elaboración de un resumen bien subrayado con lápiz rojo. Pero los que leen, como es natural, casi nunca son los que mandan. -Nemesio FERNANDEZ- CUESTA,