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EL MUSEO IMAGINARIO Por Vicente VEGA NOMBRES Y HECHOS Poco de ambas cosas vamos a enumerar en esta circunstancial variante que qfrece El Museo Imaginario en honor de los Caballeros de la Mar. For consiguiente, no trataremos hoy de las artes plásticas, sino de reflejar compendiosamente el valer y el valor de unos muy contados marinos, limitaciones impuestas tanto por la vastedad del tenia, que un décuplo número de ABC no absorteria, como por salimos al paso aquellos versos del Divino Herrera. Y pues vuestro valor es soberano no os merece ensalzar ingenio humano. ROGER DE LAURIA No por cortesía, y menos aún por iictados cronológicos, ponemos en cabeza ál que si bien nació en un lugar de Calabria, fue traído muy niño a España, criándose en la Corte de Pedro III de Aragón, II de Cataluña y I de Valencia, llamado el Grande To 4 a la existencia de Rcger de Lauria se desarrolló en la Península, defendiéndola con ardor y talento, llevando a sus naturales de victoria en victoria. Valeroso, audaz, experto como pocos en cosas de la mar, es una figura descollante, casi legendaria, de la Armada española, y de tal manera impuso su autoridad en los mares circundantes, que pudo decir, y dijo, que ni les peces surcarían el Mediterráneo sin llevar marcadas las armas de Aragón El solo nombre de este arriscado marino bastaba para inspirar terror a sus enemigos. Pedro m de Aragón le designó el mando de su escuadra de Sicilia y de las que en lo sucesivo se alisten por cuenta da la Corona El de Lauria correspondió con creces a tal confianza, 5 la relación de sus proezas vale por la historia de un titán. Colmado de gloria y de honores, falleció en Valencia el 17 de enero de 1305. JOFRE TENORIO Almirante de Castilla en 1336, es su vida otra historia romancesca. He aquí, en síntesis, el último capítulo: Abul- Hassan, rey de Marruecos, al enterarse de la gran derrota infligida a sus huestes por los cristíanos en los campos de Lebrija, donde halló la muerte su hijo Abomelic, juró vengarse, y dispuso el envío de una escuadra de doscientas cincuenta velas. Alonso Jofre Tenorio guardaba el paso de Gibraltar con veintisiete galeras y seis naves. A la vista de tan gran desproporción de fuerzas, inició una maniobra estratégica, pero habiendo llegado hasta él los sarcasmos de los musulmanes, que calificaban de cobardía lo que sólo era buen sentido, e ¿t un exceso de pundonor hizo frente a la armada enemiga, que no tordo en imponerse. Hundidas casi todas tas unidades castellanas, la capitana se encontró rodeada. No por ello dejó de defenderse a la desesperada. Cuando los cadáveres y los heridos obstruían la cubierta, Jofre, con el estandarte real en una mano y con la otra esgrimiendo su spada, continuó peleando briosamente contra los infieles; incluso al darse cuenta de que tenía una pierna paralizada, y así hasta recibir un mazazo que le tendió exánime, expirando sin soltar el pendón de Castilla. Los benimecines arrolaron el cadáver al agua después de cortarle la cabeza, que enviaron a su Rey. JUAN JOSÉ NAVARRO REQUESENS En la historia de la Armada española, y en la general de España, se sitúa a este procer catalán inmediatamente después de Don Juan de Austria, de quien por nombramiento real fue lugarteniente y su colaborador activísimo y afortunado en la guerra de las Aipujarras, así como también te asistió en la memorable jornada de ¿espanto. Terror de la piratería berberisca, actuó providencialmente en la defensa y salvación de las plazas de Sosas, Arenys de Mar y Cambrils, pero su mayor gloria en este aspecto fue la de acabar con el poder del tristemente célebre corsario Barbarroja que cobraba el barato en el Mediterráneo, manteniendo nuestras costas en constante alarma y continuado saqueo. Otra brillante faceta de ¡Requesens, menos divulgada y de extraordinaria importancia, fue la de experto diplomático y hábil negociador. Advertidas estas cualidades por Felipe II le designó para, suceder al duque de Alba en I gobierno de Flandes, aya situación se agravaba cada día. La decisión real fue acertada, mas todo su excelente tacto político poco o nada pudo hacer para apaciguar a los soliviantados flamencos, animados por el deseo de lograr la independencia, exacerbado por el régimen de terror conque el duque de Afina había tratado de dominarles, y tres años más tarde falleció Requesens en Bruselas (1576) Descendiente de nobilísima estirpe, fueron sus padres Juan de Zuñiga y Estefanía de Requesens, por lo que parece natural que el hijo se apellidase Zuñiga de Requesens. Los historiadores han hecho constar qae en 1 contrato matrimonial de los padres estiV láae que el primogénito debería apellidarse Requesens y Zuñiga, para qae de esta manera pudiera perpetwwse 1 apellido de tan ilustre casa. Va a librarse en tos cosías de Provenza el que registrará la Historia con el nombre de combate naval de Sizié 1744) De un lado, las escuadras de España y Francia, adiadas: de otro, la inglesa, superior a las de sus enemigos. En lo más arduo de la lucha, la flota francesa, al mando del almirante De Court, opta por reí irarse prudentemente, no faltando autores que aseguren se retiró sin disparar un tiro. La española, dirigida por Navarro, prosiguió la lucha hasta conseguir la retirada de los ingleses. Esta es una de las cincuenta batallas íy cinco sities) en que logró la victoria aquel jovenzuelo que sentara plaza en el Ejército de tierra, donde alcanzó el grado de capitán por méritos de guerra, y que hacia 1712 pasó a la Armada. En la acción que mencionamos, ganó el grado de teniente general y el título de marqués de la Victoria. Llegará a capitán general. Falleció en la ciudad de San Fernando (Cádiz) a los chenta y seis años de edad.