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GRANDEZA Y SERVIDUMBRE DE LA MAR El elogio de la marina y de la empresa marinera de España está en labios de Europa. Traemos a esta página tres loas que valen por la alabanza de tres marinas cotizadas: las de Gran Bretaña, Francia y Portugal. Lo que el famoso navegante y escritor inglés Walter Raleigh dice, no necesita comentario. En su Historia del mundo que quedó incompleta, está vivo el reconocimiento por la valiente aventura española. Del geógrafo francés Nicolás Nicolai, que tradujo el Arte de navegar de Pedro Medina, es la exaltada loa de la nación española. Finalmente, de manos portuguesas, tan doctas y experimentadas en asuntos de mar, se ha escrito el vivo tributo de admiración para el Museo Naval de Madrid. Junto a estas señales de grandeza, una cita, humanamente dramática, el envés de la moneda, la servidumbre que con su estilo de vida pagan unos marinos españoles. No andaba el erario a punto. No cobran. No pueden vivir con el decoro que a sí mismos, como marinos españoles, se deben. Y no transigen con aceptar trabajos manuales, tenidos por indignos, como lo eran de los hidalgos. Mueren de inanición. Han sido años de asedio y lucha, de empequeñecimiento. Con su actitud humana, estos marinos de El Ferrol levantan tanta extrañeza como admiración. Y emociona tanto el parte que el entonces capitán general de El Ferrol, don Francisco Melgarejo, envía el 10 de abril de 1816, al ministro de la Marina, don José Vázquez Pigueroa. como puede emocionar la gesta atlántica y descubridora de nuestra Armada en tiempos de grandeza. Don Francisco Melgarejo (Walter Raleigh: The histary oí the World London, 1614. No puedo menos de alabar la paciente virtud de los españoles. Raramente o jamás nos es dado encontrar una nación que haya sufrido tantas desgracias y miserias como sufrieron ellos en sus descubrimientos de las Indias; persistiendo, sin embargo, en su empresa con constancia invencible, y logrando brindar a su patria regiones tan maravillosas que se pierde el recuerdo de tantos peligros pasados. Excmo. Sr. x En la mañana del día 7, falleció el Teniente de Navio D. José Lavadores de estenuación en virtud de continuada escasea y hambre, de lo que ha sido testigo todo el Departamento, además del parte oficial del Mayor General que incluyo- Al mismo origen se debió la muerte del Capitán de Fragata D. Pedro Quevedo de que dios pasados di parte á V. E. antes de ayer murió desnudo y hambriento un Oficial del Ministerio, y sé hallan próximos a lo mismo postrados en paja un Capitán de Navio, dos de Fragata, un Comisario y otros muchos de las más clases que me es doloroso recordar por no afligir demasiado el ánimo de S. M. al que si lo tiene a bien se dignará V. E. hacerlo presente. Por el parte citado, y por cuanto presencio podrá repetir a S. M. que no tiene individuos y Oficiales más leales; primero perecerán todos y yo, que dejar de llenar nuestro deber y aún espirando bendeciremos al Rey nuestro Señor. (Armando Cortesao: Cartografía. Cartógrafos Portugueses de los séculos XV e XVI Iisboa, 1935. Hay en España un organismo científico en el que el investigador de cualesquiera asuntos que se relacionen con la historia de la ciencia náutica, sea cual fuere su nacionalidad, encuentra excelentes elementos de trabajo y las mayores facilidades, ayudas y atenciones. Ese organismo, que honra no sólo a la gran nación vecina y hermana, sino también a todo el mundo científico, es el Museo Naval de Madrid, cuya biblioteca y archivos de fotografías y de cuantos datos existen en el mundo y puedan interesar a la historia de la marina se enriquecen cada día con nuevas adquisiciones, orientadas con inteligencia y saber verdaderamente excepcionales.