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Con motivo del vigésimo aniversario de su creación, el 0. T A. M. celebró unas maniobras aeronavales en aguas del Atlántico, en abril último. designa una enorme comunidad de intereses económicos, políticos, militares, demográficos, culturales, por el nombre del mar que las une y no las separa, consecuencia de la creciente importancia de las comunicaciones marítimas, y a su vez la única contrapartida posible de la extraordinaria potencia continental creada por la U. R. S. S sobre la base del dominio total de las vías fluviales endocontinentales euroasiáticas. que juegan en su economía y desarrollo el mismo papel que las marítimas oceánicas en el mundo occidental. Todos les países que ferman el O. TJV. N. excepto uno, limitan con el mar: cuatro con el Mediterráneo, el resto con el Atlántico Norte. Sus seguridades individuales y colectivas dependen en todos ellos de sus comunicaciones marítimas. Si a cualquiera de estos países se le negara su acceso al mar constituiría para él un verdadero desastre, asi como un gran retroceso para el G. T- A. N. Si las pérdidas en el Atlántico fueran inaceptables, el C. T. AJí. no podría sobrevivir. Hay que hacer destacar que la dependencia de todos estos países que integran la gran coalición del transporte marítimo no disminuye con el progresivo aumento de la importancia del transporte aéreo y de las fuerzan militares del aire. Ambos trans- L AS razones profundas que han. producido la unión de las naciones occidentales en el Pacto del Atlán t i c o Norte hay que buscarlas. ademas de en motivaciones defensivas, en el inmenso desarrollo habido en las comunicaciones marítimas en estos últimos años, decisivos para la marcha del mundo actual. Las zonas periféricas de Eurasia, formadas por naciones que tienen un contacto perpetuo con el mar, junto con Amárica del Norte y gran parte de la del Sur, han desarrollado una vida inOustrial y ciudadana. tan poderosa que ha originado unas corrientes del tráfico marítimo de una amplitud desconocida hasta ahora, ante la necesidad de llevar materias primas a los centros indus- tríales más lejanos, situados generalmente en las costas norte atlánticas europeas y americanas, para desde allí, una vez manufacturadas, repartirlas por toda la superficie de la Tierra. Al mismo tiempo, la mejora de las comunicaciones terrestres continentales ha hecho posible el arrastre económico de las mercancías a los puertos dándoles unas posibilidades de envió a ultramar que antes no poseían. Como consecuencia de todo ello, las comunicaciones marítimas se han intensificado de forma considerable haciendo posible que el tonelaje mundial de buques mercantes se acerque a la cifra de ciento veinte millones de toneladas, con tendencia a seguir aumentando. Esta situación de dependencia de los pueblos del transporte marítimo es lo que ha hecho cambiar el concepto de las coaliciones entre las naciones, pues así como antes se hacían alrededor de un interés puramente continental, tales como fueron las distintas alianzas europeas que lucharon contra Francia en las guerras napoleónicas, más adelante la Tríplice, las Potencias Centrales durante la Primera Guerra Mundial, después de la Pequeña Entente. el Eje Roma- Berlín, etcétera, hoy día son las naciones ribereñas de un mismo mar u océano las que sienten la necesidad de estrechar sus relaciones agrupándose entre sí por medio de pactos que les garanticen sus líneas de comunicaciones marítimas, vitales para su economía y aun para su supervivencia material y política. Estas razones son las que han proporcionado un carácter oceánico a la estrategia actual, puesto que son los grandes puertos, especialmente los atlánticos, los definidores de los intereses nacionales e in- ternacionales de las áreas periféricas de Eurasia y América. Esta expresión del Pacto del Atlántico no constituye una nueva etiqueta de una coalición al estilo clásico, es decir, alrededor de un objetivo continental, sino que