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NUÑEZ, EL ESTILO HEROICO L OS últimos años de la vida de Méndez Núñez, muerto en Pontevedra el 21 de agosto de 1869, coinciden con el ccaso de la Marina román- tica, señalado por el triunfo del vapor sobre la vela y por el paso de Suez, relegando el derrotero de las grandes navegaciones. Precisamente el héroe gallego había mandado el primer acorazado que tuvo Espam y, también, el primero que dio la vuelta al mundo. Es como un símbolo de la encrucijada de su propio vivir: gesta de un militar hombre de letras a quien alguna vez se le reprochó el ser, como su conterráneo el medieval Chariño, un almirante- poeta. No estorbó esta situación fronteriza para que alcanzase, en ese otro vivir que es el de la fama, una consagración no igualada por ningún español de su tiempo: alabanzas literarias que brotaban de todos los ángulos ideológicos, comentarios técnicos, glosas biográficas, actos populares, en todos los rincones ¡da un país escindido ¡por irreconciliables banderías. Aún hoy su nombre en los rótulos de calles, teatros, hoteles o cafés recuerda el clamor unánime que culmina en el manifiesto del treinta de marzo de aquel triste año, cuando se proponía al pais que el almirante ocupase la más alta magistratura del Estado. Es cierto que, desde niño, supo acuñarse un perfil de medalla conmemorativa, como si supiese que estaba posando para la posteridad. Pero lo atrayente es que, aun así, actuase con jovial sencillez. En su talante coincidían, heredadas o aprendidas, las virtudes del caballero, del fidalgo del gentkman pero también había mucho de los viajeros amantes de la naturaleza, de los eruditos de la ilustración de los pintores que estrenaban plein air Leyendo el prólogo de un reciente libro de Cioranescu he pensado en la frecuencia con que se da esta feliz síntesis en los hombres de mar. Es un humanismo que en el marino viene conformado por el riesgo compartido, por las horas de soledad, de añoranza y de reflexión, por el ejercicio del difícil mando en una espacio confinado y, en contraste, por el conocimiento variadísimo de tierras y de hombres, sintiéndose, en cierto modo, parte de lo vivido en cada singladura, por lo que, en la escala de lo nacional, llamamos mundividencia IAI nombre de Méndez Núñez que, con tanto ahínco, quisieron perpetuar jas gentes de entonces, ligamos las de hoy algunas frases lapidarias, su actitud heroica y también ciertas hablillas banales; pero se nos ha huido la visión del hombre entero, el trascender inmediato de una virtus que lo hacía digno de ser presentado como ejemplo. Y es justo que, sobre todo, hayan perdurado lo que hemos llamado los dichos del almirante porque tuvo el don de condensar en ellos sus actitudes. Dejó toda una antología de conceptos forma que sólo puede cultivar quien posea espíritu para poder infundirlo en cortas, apuestas palabras. Creo que fue Santayana quien estableció la proporción directa entre expresión concisa y expresión inspirada: estilo de epígrafe, de máxima, de emblema... No poco le vendría de linaje. Recordemos que uno de los Núñez Palcón había troquelado, al rendirse el San Juan Nepomuteeno en Xrafalgar, aquel A los tres; a uno nunca que llevó Galdós al más famoso de los Episodios Lo temprano de este don lo confirma. El Gracias, no al capitán mercante que quiere atenderlo cuando ha salvado la vida a un par de muchachos en trance de ahogarse fue dicho a los diez o doce años. A los diecinueve habla de respetar las Ordenanzas no usándolas para la propia conveniencia. Poco después, en Cádiz, se desprende de la damisela que ha retrasado el reloj para retenerlo a su lado diciendo: El guarda de puerta no habría podido retirarse hasta que yo llegase. Sus cartas familiares, sus informes, sus arengas... están cuajadas de felices condensaciones. Sobre todo en el último decenio de su vida, cuando grita en Pagalungan La Marina no se retira cuando juzga la anexión de Santo Domingo Mal negocio cuando se opone a la ruptura de hostilidades con Chile: ...siempre dirían que después de haber hecho una atrocidad huimos ppr temor a una responsabilidad en los diálogos con el Comodoro Rodgers, entre humor y sarcasmo; en lá respuesta al alférez de navio Alvarez de Toledo: Usted llegó pasado mañana. El climax habría de alcanzarse en el Callao y la frase ha logrado honores de lema. Fue escrita antes que dicha. La alusión a la Marina con honra cierra una comunicación al ministro de Estado Bermúdez de Castro, el 24 de marzo de 1866. No había necesitado antes demasiadas palabras para manifestar al Gobierno su criterio adverso a la acción que pondría a prueba todo su valor y su pericia. Y en el propio lecho de muerte supo cerrar su vida con la misma admirable mesura en la expresión. Quizá uno de los cargos más graves que hayan de esgrimirse en el futuro contra nuestra generación será el de haber sustituido los prototipos imitables, las formas de vida dignas de ser objeto de nobles vocaciones, por ejemplos no ejemplares por figuras mezquinas cuando no deformes. En este centenario convendría contemplar, en todo su contorno, humano y humanístico, la personalidad de Méndez Núñez, todo un héroe de la mar. José FILGUEIRA VALVERDE El despacho del Almirante Méndez Núñez reconstruido en el Museo de Pontevedra.