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y poesía, cadadía El mar es una constante universal en la poesía gr en el corazón del hombre. Con resonancias cultas O con acento popular, el mar. la mar, se escucha Siempre en los poetas. Nuestra página de hoy se hace caracola marina para dejar paso a voces de oa er y de ahora; a la melancólica canción de Martin Codax. al paisaje al que se nos asoma Maraaall V a dos poemas de quienes, como Tomás Morales, el atlántico, y Gerardo Diego, el cantábrico, tanto acercaron su verso al mar. EL MAR ONDAS DO MAR Ondas do mar de Vigo, se vistes meu amigo! e ai Deus, se verrá cedo! Ondas do mar levado, se vistes meu amado! e ai Deus, se vearrá cedo! Se vistes meu amigo, ó por que eu sospiro! e ai Deus, se verrá cedo! Se vistes meu amado por que ei gram cuidado! e ai Deus, se verrá cedo! Yo aanor mi puerto en donde cien raros pabellone desatan en el aire sus enseñas navieras, y 9 e juntan las parlas de todas las naciones Con la policromía de todas las banderas. El puerto donde arriban cual monstruos jadeantes üesde los más lejanos confines de la tierra, las pacíficas moles de los buques mercantes y las férreas corazas de los navios de guerra. Ai ondas que era vin veear, se me saberedes dizer por que tairde meu amigo sen mi! Ai ondas que en vin mirar, ee me saberedes contar por que tarde meu amigo sen mí! MARTIN C DAX TOMAS MORAI. ES VISTAS AL MAR Parecéis flores del mar, velas que salís ahora, al tiempo en que el sol se pone y el mar es color de rosa. Mar de acero al crepúsculo, delicia de la- mirada; bien me acabas la jornada, bella y plena, ¡Dios del mar, gracias mil por la jornada tan serena! JUAN MABAGALIÍ MIRA EL MAR, SIEMPRE MAR Mira el mar, siempre el mar. Es el eterno, infatigable obrero batihoja, que va puliendo el agua hoja tras hoja y legando a la playa su cuaderno. Rítmicos siempre, pero nunca iguales, el viento va extendiendo con su pluma los versos blancos de rizada espuma que avanzan paralelos y triunfales. Jamás le ha de fallar ritmo ni rima, ni imagen justo ni materia prima. Muere un verso en la arena y otro escribe. Aprende su alfabeto, y deletrea mi poema que en él eterno vive. Yo para tí lo pienso y él lo crea. GERARDO DIEGO EL MAR ES C O M O ÜN VIEJO CAMARADA E 3 mar es como un viejo oamarada de infamóla, a quien estoy unido con salvaje amor; yo respiré de niño su salobre fragancia, y aún llevo en mis oídos su bárbaro fragor.