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A B C. M I É R C O L E S 16 DE J U L I O BE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 75. económico RELACIONES HISPANO- POLACAS -Los intercambios se rigen por el Protocolo firmado el pasado mes de mayo. -Las compras españolas en Polonia han superado los 10 millones de dólares en los seis primeros meses del presente año. -Los principales productos exportados en 1968 fueron los abonos y agrios. Madrid. (De nuestra Redacción. España y Polonia acaban de firmar un acuerdo por el que se crean representaciones consulares y comerciales en Madrid y en Varsovia. El acto tuvo lugar en París y bajo la presidencia de los embajadores en Francia, señor Cortina, español, y señor Clechowski, polaco. Estas representaciones tendrán a su cargo la ejecución y puesta en práctica tanto de los acuerdos comerciales y de pagos, por los que se rige el comercio hispano- polaco, como otro cualquier acuerdo, bien sea de colaboración económica, industrial o técnica que estén en vigor o que se concluyan en el futuro. Es evidente que esta situación, nueva a partir de este momento, redundará e incidirá, en una forma muy destacada, en el aumento de las relaciones entre ambos países, puesto que, además de permitir un más estrecho contacto entre las autoridades españolas y polacas, hará posible que se promuevan y alienten los intercambios entre ambos países, tanto culturales como científicos y turísticos, hecho que, en último término, tienen una positiva influencia en los intercambios comerciales, al permitir a cada uno de los países conocer mejor los productos factibles de exportación por ambas partes. Las relaciones comerciales entre España y Polonia están regidas en la actualidad por el convenio de pagos de 23 de octubre de 1963, si bien también se le denomina acuerdo interbancario, puesto que fue firmado entre el Instituto Español de Moneda Extranjera y el Norodowy Bank Polski y que vino a sustituir al que se firmó en julio del año 1957 y a los protocolos sucesivos anuales que venían regulando los intercambios de ambos países. El pasado día 2 de mayo tuvo lugar en Varsovia la firma del IV Protocolo Adicional, que modifica el acuerdo anteriormente citado entre el Instituto Español de Moneda Extranjera y el Bank Handlowy Warszawie, S. A. de Polonia, por el que se regulan los intercambios, con efecto retroactivo, desde el 1 de enero del presente año hasta el 31 de diciembre. También se establece en este TV Protocolo Adicional que, en el caso de que las siguientes negociaciones no puedan efectuarse en tiempo útil, este Protocolo y sus listas de mercancías y anejos quedarán automáticamente prorrogados por un nuevo período anual. Tanto Polonia como España se han comprometido en este IV Protocolo a aplicar en sus relaciones comerciales los principios del G. A. T. T. asegurando unas ventajosas condiciones recíprocas para continuar sus intercambios. También España se compromete a aplicar a la importación de mercancías polacas el régimen de liberación y trato concedido a otros países, en especial a Jos integrados en la O. C. D. E. y Polonia aplicará a las mercancías españolas un trato tan favorable como el que concede a las mismas mercancías que son objeto de importación de otros países. También se especifican el interés de los dos países por el desarrollo de la cooperación económica, industrial y técnica en condiciones mutuamente ventajosas entre las organizaciones y empresas de ambos países, así como en terceros mercados. Como puede observarse de lo indicado anteriormente y recogido en el Protocolo que rige las relaciones comerciales, existe un destacado interés, tanto por las autoridades polacas como por las españolas, -en fomentar los intercambios de mercancías, productos que vienen especificados en las listas, que en el Protocolo se determinan P- 69 y E- 69 (exportaciones polacas a España y exportaciones españolas a Polonia, respectivamente) si bien estas listas no recogen exhaustivamente los productos con posibilidad de intercambio. A partir del año 1957 es cuando se inician los intercambios comerciales entre ambos países, apreciándose en los mismos una prácticamente constante tendencia al incremento, si bien en el pasado año 1968 se observa que no se llegó a alcanzar, en el caso de las importaciones españolas desde Polonia, la cifra máxima que correspondió al año 1965 con 17,67 millones de dólares, al haberse situado las compras españolas en 16,79 millones de dólares. Es de señalar que, en los seis primeros meses del año en curso, España ha adquirido productos polacos por valor de 10,73 millones de dólares, por lo que no es muy aventurado el vaticinar que quizá el año 1969 marque el máximo en las importaciones españolas y se supere la cifra correspondiente al año 1965. Por otra parte, no es menos cierto que las compras españolas en Polonia en el año 1968 superaron a las del ejercicio anterior en el 27,30 por 100, mientras que en 1967 se producía un aumento del 13,67 por 100. En la vertiente exportadora se ha pasado de los 0,96 millones de dólares, correspondientes al año 1957, a un total de 11,79 millones en el año 1968, lo que ha supuesto un aumento en términos absolutos de más de 11 millones de dólares, pero con la característica de que en 1968, y con respecto al ejercicio anterior, las ventas españolas a Polonia experimentaron una disminución del 21,40 por 100, puesto que 1967 marcó el máximo, con 15 millones de dólares, en la exportación española. El saldo de los intercambios entre España y Polonia ha presentado diversas AL AIRE DE LA CALLE VARSOVIA Y OTRAS COSAS La proyección exterior de la economía española y su concreción en un mayor impulso exportador ha de ser el resultado de una política definida. Parece evidente que los esfuerzos individuales o el aprovechamiento de coyunturas específicas han de encajarse dentro del marco de unos objetivos generales, a cuyo servicio se condiciona el despliegue de las distintas actividades. El prestigio nacional y el ámbito de las relaciones políticas son caldo de cultivo casi imprescindible para el incremento de los intercambios comerciales que, en definitiva, siempre discurrirán a favor de corriente. Hace justo una semana comprobaba personalmente en Varsovia un aire favorable hacia todo lo español, mientras en París ya estaba prácticamente concluido el acuerdo consular. Y admiraba la tremenda tensión del delegado del Instituto Español de Moneda Extranjera, Francisco Bozano, única representación española hasta la fecha, para cubrir todos los flancos en unas relaciones cada vez más amplias en sus mútiples facetas. Es difícil la pretensión de unas grandes relaciones comerciales y nada más. Porque lo comercial necesita de muchas andaderas para soldar de verdad los recíprocos intereses. Pero hemos de pasar al terreno de las generalizaciones. La exportación española y, en suma, nuestro comercio exterior precisa del apoyo de unas claras y definidas directrices internacionales para saber, al menos, si cuenta 0 no con esa proyección nacional que ha de cobijar las iniciativas individualizadas para multiplicar su eficacia. Las negociaciones con la Comunidad Económica Europea, las relaciones con los países socialistas del Este, la definición de posiciones concretas frente a problemas específicos, la coordinación real ante una necesaria acción exterior, todo ello debe abandonar su estado de galaxia para convertirse en datos y realidades palpables. De ésas que se traducen en un respaldo cierto y en una conjunción eficaz de los intereses públicos y privados. Lo demás contiene demasiadas incertidumbres y despilfarras para que nos satisfaga. Por ello, una mayor definición de coordenada exteriores será, sin duda, un lubricante extraordinario para el lanzamiento de nuestros recursos, exportadores. Y conste que en la- exportación no veo sólo un puñado de divisas. -Nemesio FERNANDEZ- CUESTA.