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AQUEL GUARDIA MARINA RUSO FALLECIDO EN CÁDIZ... L 24 de agosto de 1719 y en una mañana que, por gaditana, seria luminosa y abrasadora, se dio cristiana sepultura en el campo santo del Hospital del Bey al caballero guardia marina Alex Bolosens, hijo de don Andrés y de doña Eudoxia y natural de la Gran Rusia, fallecido el día anterior. Me imagino las dificultades de ceremonia y de orden religioso que hubo que vencer para caso tan excepcional en aquella época, y aun la contrariedad y auténtico sentimiento de nuestras autoridades, en especial del intendente general de Marina, don José Patino, presidente ademas de la Casa de Contratación, organismo sevillanisimo que desde hacía dos años se había trasladado a Cádiz. Y también la extrañeza de quien esto lea al considerar que los buques de la naciente Marina de Pedro el Grande por aquellos años aún no hablan salido del Báltico y, por consiguiente, no podía haber un barco ruso entre los muchos de todas las banderas que frecuentaban la bahía; pero es que el tal mozo moscovita, como se verá, junto con otros compatriotas suyos, vivía en la que pronto iba a denominarse la Tacita de Plata en su maravilloso siglo E t i barrio de! Pópulo, en Cádiz, con el castillo) Academia de los Guardias Marinas (siglo XVIII) Desde la fundación se exigía a los aspirantes la hidalguía de sus cuatro apellidos y el uniforme y las fornituras fueron idénticos a los de los R. R. Guardias de Corps, pero con galón dorado en lugar de plateado de aquéllos; la juventud noble española llovió sobre la institución que tan flamantemente se iniciaba, y fue el primero que aparece en los libros de asiento conservados el príncipe de Yache, hijo del de Campo Florido, capitán general de Guipúzcoa. y otros archivos, no hallé rastro algún de estos muchachos que vinieron aquí aprender y constituir luego la solera d una auténtica oficialidad en Marina, ta: ansiada por Pedro el Grande como impres cindiblé para su política de expansión apertura al Occidente. Por aquellos años, Rusia aún no, tenú embajadores en Europa, y por ello es ex plicable, amén del incendio aludido del Al cazar de los Austrias, sede de las covacheu las de nuestras Secretarias de Estado y d Marina, la falta de papeles que aludan este ingreso en masa de jóvenes rusos nuestra incipiente Escuela Naval; es cas seguro que fuera idea del aventurero gine brino Lafort. mentor del Zar, que llegó a ser almirante de Moscovia, negociación personal de él con Alberoni ei algunos de sus viajes a Francia e Balia: lo cierto es que el 15 de agosto d T 471! figuran asentados en el libro matriz o Lis ta de la Real Compañía de Caballero! Guardias Marinas de Cádiz, y pasaron a mando directo de su alférez, don Juan Jos Navarro de Viana, más tarde marqués át la Victoria. ¿Cuál seria el choque de estos jóvenes de fijo fuertes y rudos, al integrarse ei la finura de la vida gaditana y la g nura y viveza de sus gentes? ¿Cómo s entenderían? ¿Qué pensarían de nosotros y de nuestra tierra? Uno de ellos- -Bolosens- -no tuvo tiempc de conocernos, ni acaso de darse cdentí del brusco cambio de escenario; porque nueve días después fallecía en plena canícfllí y tan sólo con los montones de sal de las salinas recordándole la blancura de los hielos de su patria. Y los pesqueros rusos que a todas horas surcan la mar libre del saco de Cádiz, espiando cosas y claves de la base de Rota, en franca apertura al Occidentí como jamás soñara el Zar Pedro, ignoran de fijo que allí, casi a la lengua de! 8 a en lo que fue campo santo del Hospita del Rsy, y bajo la claridad salada d Machado, yacen desde hace dos siglos y medio los restos de un compatriota suyo que vino a España para aprender a hacer a Rusia grande por la mar; pero a la manera española: por la senda del honor. Julio GUILLEN xvm. En 1717 se fundó en Cádiz la Real Compañía de Caballeros Guardias Marinas, y aunque. en Francia e Inglaterra ya existía esta suerte de cadetes, por carecer éstos de riguroso internado o verdadero plan rígico de estudios puede afirmarse que aquella fue la primera Escuela Naval que hubo en Europa. Se radicó en el castillo moro del barrio del Pópulo que reedificó Alfonso el Sabio y que subsistió hasta mediados del siglo XIX. en donde se daban las claEn tales libros, cuya serie completa exisses, y hasta tuvo observatorio en tiempos te, pues radicaban no Madrid, sino en de don Jorge Juan, alabado por Lallande. la Intendencia General en Cádiz, puede sede El internado estuvo junto a las Casas del guirse toda esta afluencia de juventud hiCabildo, en la plaza de San Juan de Dios, en la llamada Posada de la Academia dalga, incluso católicos de otros países; origen de ramas españolas de linajes ingleses, como los Winthuyssen, Magdonell, que inPoco se sabe de la fundación, pues la Secretaria del Despacho de Marina estaba cluso pelearon contra Nelson; franceses cual Liniers y Bouyon; flamenco fue el Van en el Alcázar Real de Madrid y en el incendio de 1734 ardieron todos los papeles Hallen famoso, como Colart; y fueron sinnúmero los italianos tales que Gravina, de su archivo; pero por suerte se conoce Ristori, Malaspina, Vernacci... sin contar una carta de Patino a don Andrés de Pes los realistas franceses que tras la revolupara que diese cuenta a S. M. de la idea que presidió tal fundación, de la que son ción sirvieron en nuestra Real Armada y sus hijos comenzaron a lucir los cordones estos párrafos: de guardia marina, entre los cuales se des Viendo la Nobleza de España sin catacó nada menos que un Du Quesne, que rrera, poco aplicada a seguir ninguna y en una crianza que no la distinguía de la pie- con el tiempo radicó su familia en La Habana. ve, y conociendo que sus genios eran a propósito para cualesquiera facultades á que Pero, entre todos estos extranjeros incose dirigieren, se pensó á reducirla á térnexos y que tan sólo vinieron aquí por inminos en que pudiese aprovecharse la bue- clinaciones personales, destaca el núcleo de na disposición de su material; y no se proveintiún mocetones rusos que aparecen inpusieron otros más proporcionados que el gresados en la Real Compañía el 15 de recogerla en una Compañía con nombre de agosto de 1719, cuyos complicados nombres Guardias Marinas siguiendo la máxima de no dudo en transcribir: Tbimotei, prinotros Príncipes. cipe de Tschevbatot Ivan Alesejett, PeAtendiendo, pues, a la propensión de los dro Kaschfcin, Basilio Tauschef, Arttemi Españoles que se alimentan de Gloria, que Tolbouguin, Esteren Konofrizin, Señen de no es económica, y que al paso que no les Dubrouskt Ivan de Obriutin, Andrsé de conviene mucha libertad siente con exceso Suchotin, Ivan de Kukarin, los hermanos la opresión que no sea moderada y el tra- Ivan y Pedro Zinofief, Jacobo de Rastato que no sea decente; se discurrió en que fleff, Telfin Zimmermanott, Esteban Schide los Establecimientos de otras extrange- pilot, Ivan Kaisarott, Ivan Neplujet, Ivan ras naciones y de las circunstancias que Tschirikou, Ivan Anilschkot, Basilio Phimilitan en la nuestra se hiciese un con- iisotto, y el referido Alex Bolosens; algujunto que resultando de todas tres entre nos de los cuales murieron en la campaña sí, fuese un tercero aceptable a el genio del Dniéper, ya en tiempos de la Gran de los Españoles, corrigiendo los defectos Catalina, y uno de ellos, Neplujet, fue ya que fomenta la naturaleza con un sustitu- en 1730 almirante y después gobernador to que por sí mismo la estimulase á adde Ucrania. quirir la virtud, las ciencias y la Gloria... Por más que buceé por el de Simancas