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SITUACIÓN ESTRATÉGICA NAVAL DEL MUNDO E L gran teórico y filósofo de la guerra, el general prusiano Clausewitz definió la guerra como una lucha singular y sangrienta aue se desarrolla a través de actos aislados y cerrados en sí mismos llamados combates. El arte de combinar estos combates para alcanzar la finalidad de la guerra es la estrategia. Hoy ya no es la guerra algo claramente separado de la paz ni aquélla esta reservada en exclusiva a los Ejércitos y las Flotas. Entre la fuerra, con fuego y sangre, y la paz surge, dominadora, la guerra fría en la que, igual que en la caliente hay batallas incruentas- -o moderadamente cruentas- -en los ámbitos militar, diplomático, económico, social, etc. batallas que han de ser enlazadas adecuadamente para lograr los objetivos nacionales que la política haya fijado; así es como aparece la estrategia general asentada en los más altos niveles gubernamentales. En esas grandes batallas se desarrollan combates cuyo enlace armónico origina las estrategias militar, diplomática, económica, etc. de la mano de Clausewitz y extrapolando sus ideas hemos llegado a la actual estrategia militar, que utiliza a los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire con estrategias terrestre, naval y aérea, raramente independientes en la guerra caliente pues hoy son casi inconcebibles las acciones en las que intervenga un solo ejército aisladamente. Pero en la paz, esa paz caliente o guerra fría que actualmente disfrutamos, el poder naval, por sus características de flexibilidad y don de presentarse y de permanecer en cualquier frontera marítima, constituye una baza primordial como instrumento inmediato a la estrategia general; entonces, la estrategia naval la sirve directamente. Esta faceta, que tan ligada está con la política internacional, es la que vamos a considerar en este difícil intento de exponer en tan breve espacio y a grandes rasgos la situación estratégica naval en el mundo y, naturalmente, hemos de referirnos a los dos grandes bloques enfrentados, y dentro de ellos a los dos colosos que los dirigen, con mano de hierro el uno y enguantado de terciopelo el otro. En la estrategia general de la U. R. S. S. que tiene la iniciativa, caben varias líneas de acción, entre las que hay que desechar una agresión en Europa, pues derivaría en esa guerra nuclear cuyo fantasma está sosteniendo la sabrosa paz, llena de guerras limitadas, en que vivimos. Bajo Kruschef, los soviets pasaron de la política continental y de expansionismo, con el arma ideológica casi en exclusiva, a una estrategia global competitiva con las Estados Unidos a lo largo y ancho del mundo. En 1960 ss vio el despertar de un interés significativo por las operaciones anfibias, y en 1964 la Infantería de Marina y el material de desembarco comenzarían a crecer rápidamente, al mismo tiempo que el tonelaje de la Marina mercante pasaba de 1,5 millones en 1959 a seis millones en 1965, con barcos de características adecuadas para cumplir también fines militares. Todo esto, unido a la expansión de su flota pesquera de altura y a su programa oceanógrafico eran claras muestras de que su estrategia naval se extendía a los océanos, sirviendo a una estrategia nacional que rompía la cascara continental por primera vez en la Historia. La Marina soviética, paralelamente al desarrollo de su ya tradicional Flota submarina coa fines exclusivamente navales y ahora también con objetivos derivados de su estrategia de disuasión n u c l e a r desarrolla su Arma aérea y construye portahelicópteros que tienen capacidad antisubmarina y para el desembarco vertical. Al mismo tiempo, su Mota de superficie muestra cruceros y destructores modernos con proyectiles dirigidos superficie- superficie que aún no tienen paragón en las Marinas occidentales. El peso de esta nueva estrategia naval soviética se vio por primera vez en ¿1 Mediterráneo, en el conflicto árabe- israelí, y se está viendo en todo este mar, donde el poder naval ruso aparece en los confines de todas las aguas territoriales. Sin embargo, para que ese poder llegue a ser un instrumento efectivo de una estrategia competitiva con la global de Estados Unidos necesita bases y cobertura aérea en zonas marítimas alejadas. Para conseguir esto último tendría que construir portaaviones, y por ahora no hay indicio de ello. En su afán de adquirir bases, la U. R. S. S. se encontrará con la estrategia de contención de Estados Unidos, pero en todo caso algo ha conseguido en el Mediterráneo y ya trata de obtenerlo en el Indico; es nuy posible que el interés que R u s i a muestra en arreglar el conflicto árabe- israelí sea con miras a abrir el canal de Suez y por él verter su flamante poder naval oceánico, y, por ende, su influencia en las costas del sudoeste asiático en busca de aquellas bases. En cuanto a los Estados Unidos, hasta ahora han seguido su estrategia de contención y cerco con una estrategia s v transoceánica apoyada por bases situadas en los puntos vitales del mundo y por una fuerza naval potente y equilibrada- -aunque con mayor decrepitud que la rusa- y hoy por hoy poco tiene que temer el poder naval soviético en un guerra caliente si se exceptúa la amenaza al tráfico de su poderosa Flota submarina. Sin embargo, en la guerra fría el peso que ejercía con su presencia en el Mediterráneo ha sido contrarrestado con nueva estrategia naval de la U. R. S. S. y lo será en otros mares oceánicos si ésta ss decida a equilibrar su fuerza naval y consigue hacerse con otras bases ultramarinas. La única opción que parece tener la estrategia naval norteamericana es continuar proyectando el potencial de la nación en la periferia de los países bajo la influencia comunista o en peligro de caer en ella, y no ceder un paso en el mantenimiento de su preponderante poder naval para conservar, al menos, el equilibrio actual. En cuanto a las demás naciones del mundo libre, su estrategia naval no puede ser otra, mientras persista la amenaza soviética, que contribuir a la estrategia americana, sin perjuicio de hacer la propiawviendo a los respectivos intereses nacionales que sean ajenos los de su potente aliado o amigo. Enrique POLANCO MARTÍNEZ Vicealmirante director de la Escuela de Guerra Naval.