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Ante la gran maravilla de la cartografía, la carta de Juan de la Cosa. apeüidación de los Iwmbres que, desde la bruma rusa, llegaban a la claridad mediterránea. EXTREMEÑOS VASCOS EN EL DESCUBRIMIENTO- ¿Por qué tantos extremeños en el Dascubrimiento? La respuesta surge, inmediata, de labios de un extremeño consentido. PEDRO DE LORENZO. -Porque no eran navegantes y tenían la ilasión del mar. Fran cosmógrafos, eran pastores y se guiaban por las estrellas. GipiiiEN. -Los vascos son los qus predominan en la aventura del Descubrimiento. PEDRO DE LORENZO. -Treinta y siete trujillanos alista la marcha de Caxamarca, en Méjico. No todo se acaba con Orellana en el Amazonas, o con Pizarro en Perú. ¿A qué puede atribuirse Ja gran recluta de vascos? presunto. GUHiiEN. -A que exista una Marina. MICA DE TENA. -El vasco tiene una aportación realmente colosal. PEDRO DE LORENZO. ¿Pero es correcto llamarles vascos? GUILLEN. -Se les llamaba vizcaínos, en general, a todos. AZNAR. en el Caribe, especialmente, se sigue llamando a los vascos vizcaínos. Setenta apellidos vascos tiene en su linaje don MANUEL AZNAR. Sabe de qué va. De pequeño debió oír unas llamadas de un entrañable- inolvidable compañero era su padre. De muchacho compuso música. Su amor ai mar está en él título del periódico que dirige, Diario de la Marina en su empeño y campaña por levantar un monumento al último soldado español ultramarino. En baluarte del mar convierte La Vanguardia de Barcelona. Es un humanista este amable, fiumanisimo embajador que querría quedarse en Echalar, escribiendo la biografía del pueblo, viendo volar las palomas, releyendo un trozo de la Eneida, bajo un árbol frondoso. Viajero universal, ha hecho historia con su pluma y con su sangre. Algún día nos dará su interpretación de Ramón Cabrera, el. Tigre del Maestrazgo; la relación puntual y esmerada de la influencia que ejercieron los agentes secretos británicos en la guerra hispanoamericana. Tantas cosas. Sabe algo más que latín este hombre a quien le escribe el padre Arrape, recién nombrado general de la Compañía de Jesús, a quien he visto, personalmente, cómo rendían testimonio de- admiración en ¡os pasillos de la O. N. ü. todos los embajadores del mundo. Volvemos a los libros: Recorremos vitrinas, modelos, cartas, estampas. Repasamos la historia del nacimiento de la bandera española. Admiramos a Gaya, y cada uno imagina cómo en realidad fue el rostro de Cristóbal Colón. Don JULIO GUILLEN tiene la virtud humanísima de la divagación. Nos habla ahora de El arte de navegar que escribe, en Valladolid, Pedro Medina. -La única historia social que verdaderamente se puede escibir en España es la de la Marina. Europa aprendió a navegar en barcos españoles- -resume, hermosamente, el almirante. Me gustaría oírle, con más reposo, explicar el Museo. Pienso en la perfección que África tiene en el mapa de Juan de la Cosa. -También se le llamaba vizcaíno, aunque era montañés; era el Golfo de Vizcaya el que daba nombre y servía de general referencia, dice don MANUEL AZNAR. Algún día es posible que don MANUEL nos cuente, por entero y al detalle, todc eso que los vizcaínos, vascos o cántabroi hicieron en la empresa marinera de España. Víctor de la Serna, hombre de la Montaña, lia visto muy bien el mar, porque le viene de cuna, en la otra orilh. Don MANUEL AZNAR respira mar. Don JULIO GUILLEN bicea mar. Don TORCÜATO LUCA DE TENA ha hecho del mar un empeño científico y literario. Don PEDRO DE LORENZO sueña el mar desde su Extremadura. Respira mar El Sol de AZNAR y el verso de Basterra. La guerra del 98 queda atrás. La carabela Pinta -era dt los Pinto, y La Niña la hicieron posible los Niño. Juan de la Cosa Vizcaíno arme la Santa María reconstruida con insuperable amor por JULIO GUILLEN. El almirante tiene ahora una gran preocupación: satisfacer el deseo de los investigadores marineros de todo el mundo, que quieren celebrar su próxima reunión en Madrid, junto al Museo Naval. En el último Congreso de Coimbra éste fue el acuerdo entusista y unánime. Pero el Museo Naval tiene muy escasas capacidades económicas. Sería una cita grande y con eco. Don 1 JULIO GUILLEN, si no le echarí una mano generosa, teme mucho que esta segunda reunión mundial no pueda hacerse en Madrid. Brasileños, holandeses e ingleses están encantados y dispuestos a tomar a su cargo la organización de esta reunión que España tiene la obligación histórica de atender. Esto no es, propiamente, tina conversación; más bien prólogo. El mar queda al fondo. Con apellido español y aüento niversal. El mar, innumerable, poderoso. Un buen camino para llegar a su última dimensión histórica, poética, emocional y humana es el Museo Naval. Vaya usted a verlo. Salvador JIMÉNEZ