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MIRADOR Estado europeo pero ahora cree que Europa tiene que ser una obra concordada con el debido respecto a la diversidad Rechaza la Europa de las patrias del General De Gaulle, y señala como meta la de integrar pueblos Insiste en que los voluntarios sspañotes de la División Azul iban animados por un patriotismo europeo Quinto. España. Son palabras de 1949: Creo firmemente que, con todos nuestros defectos, hay aquí acumuladas fuerzas espirituales más sanas y más grandes que en. los otros pueblos de Europa. Cree que la clave del problema nacional es la educación civil Y sn 1951 va casi tan lejos como Cánovas: Para mí. ese interés o ese ideal de lo español estará sismpre en primera linea, porque su defensa es deber y derecho sagrados e imprescriptibles. Sexto. Varía. Caracteriza a Azorín como poco o nada adicto al parlamentarismo y como regeneracionista de signo conssrvador reaccionario le llamaba Antonio Machado) Hay un artículo dedicado a la rebelión juvenil; es de 1968, uno de los últimos. Hay una cierta simpatía hacia los contestatarios y se condena la neutralización académica: Convertir la Universidad en un campo de entrenamiento para una convivencia política, a la luz de la verdad, tiene positivo interés, aunque con ello sa ocasionen algunos desórdenes superficiales. Por Gonzalo FERNANDEZ DE LA MORA ENSAYOS AL VIENTO Serrano Súñer Ed. Cultura Hispánica, Hadrid, 1989. 348 páginas. AMÓN Serrano Suñer, nacido en 1902, es una de las figuras políticas más destacadas del Estado del 18 da julio. Ministro del Interior en 1938, asume la cartera de Asuntos Exteriores en el critico bienio de 1940 a 1942. La defensa de su gestión se encuentra en su libro Entre Hendaya y Gibraltar (1946) una obra muy difundida en varias lenguas y que constituye una fuente de primer orden para la historia de la España contemporánea. Ahora Serrano Suñer reúne en un volumen, bellamente prologado por Azorín. más de medio centenar de artículos escritos para la Prensa periódica a lo largo de dos decenios. No están clasificados por orden cronológico, pero tampoco de una manera rigurosamente temática. Aúneme alguno de ellos entra sn el terreno de la critica literaria, casi todos son de incidencia politica. En realidad, la cosa pública es lo predominante no sólo en la biografía, sino también en los escritos de Serrano Súñer. Sobre ella hay que centrar los focos. Primero. Notas autobiográficas. Nunca hs rehuido la verdad ni esquivado mis responsabilidad, pero tampoco he soportado con paciencia ser un personaje inventado por la fantasía de unos, el rencor dé otros o la complacida comodidad de no pocos. Considera como difíciles de olvidar los dias del traslado de los restos de José Antonio desde Alicante a El Escorial. Y en 1961 declara escribir cuando ya en el declive de la vida hay pocas cosas que apasionen Desde esta perspectiva alude a nuestros errores a lar cosas en que pusimos mucha fe y ssrv mos con pureza de intención, que han nostrado luego su inutilidad Pero se puede rectificar de distintas maneras: distingue cuándo en un cambio da opiniones hay una limpia y honrada adhesión al proceso de la propia inteligencia, y cuándo se trata de una me ra y cínica acomodación a nuevas sitúa ciones y a nuevas ocasiones de provecho Segundo. Critica de la democracia. Alude a la esterilidad de nuestro parlamento refiriéndose al período 1904- 1916, e invita a los ingleses a pensar que acaso el parlamentarismo no sea una panacea universal En 1953 denuncia el recrudecimiento de las supersticiones democráticas Esto le lleva a condenar a los liberales fanáticos e intolerantes y a distinguir entre los hombres para Quienes la ideología, incluso la autoritaria, será siempre una propuesta a la inteligencia y aquellos otros para quienes la idea, incluso la liberal, será siempre un arma con que aporrear la cabeza del adversario Reconoce que el si; ema funciona en algunos países como. p r ejemplo, los Estados unidos, pe; -o hace i tar que el americano elige entre dos equipos más bien que entre dos sistemas de juego cuando es llamado a votar. Pero, por otro lado, ¡qué espectáculo de mala dictadura está dando con frecuencia la democracia de hoy! Y ciñéndose a las coordenadas nacionales, confiesa en 19 S 7: Salvo en los lejanos años de mi juventud universitaria, he tenido siempre serios reparos sobre la posibilidad ás lanzar a España, sin más, a una experiencia democrática pura total o absoluta. Las experiencias pasadas fueron catastróficas R Tercero. Las fórmulas autoritarias. Exalta la figura de Mussolini- el más genial de los políticos de nuestro tiempo -y la grandeza real da su obra. Define a Hitler como el genio de la desmesura En 1953 afirma: Sin autoridad no hay libertad. Y en 1937 precisa: Fuimos autoritarios, y durante un tiempo tuvimos razones de necesidad para serlo. En esta linea está un importante articulo, quizá el más sustancioso dsl volumen, titulado Sobra la dictadura y fechado en 1953. Allí escribe: Yo no postulo la dictadura como fórmula política aconsejable, y menos como panacea pero cree que puede ser necesaria y fecunda, según las condiciones de los hombres Esta fe en el individuo superior k haca afirmar, frente al tópico con- Ramón Serrano Súñer trario, que los grandes creadores políticos fueron casi siempre intelectuales Cuarto. Política exterior. A d e m á s de aportar algunos datos sobre su resistencia frente a las exigencias de Hitler, Serrano Súñer se encara con la coyuntura diplomática más reciente, y tema posiciones claras. Nuestras convicciones y sentimientos europeos están con los patriotas franceses que quieren conservar la Argelia francesa. Si Portugal se defiende, si defiende su gran obra transmarina de creador de pueblos, es porque tiens buena conciencia. Y frente a la oleada descolonizadora, levanta acta de que se fustiga el racismo de los blancos mientras se atiza y legitima al racismo de los negros Y tiene unas páginas de respeto a los héroes de Dien Bien Fu Su idea de Europa es más bien federalista. No negaré que Hitler ms parecía en el año 1940 el instrumento histórico de la construcción de un No tengo ahora a la vista los artículos y discursos de Ramón Serrano Súñer anteriores a 1943, pero reconstruyo con bastante claridad su perfil de hombre público y de ideólogo sn aquella época. Y lo cierto es que, a pesar de los anuncios de palinodia que a veces, con acentos un tanto patéticos, formula Serrano Súfiar, encuentro una solidaridad fundamental y una genuina continuidad entra las actitudes de antaño y las de hogaño. Y digo esto en honor del protagonista. Porque en lo esencial sigue fiel a si mismo y porque las rectificaciones, exigidas por los hechos, afectan más a lo circunstancial que a lo trascendental, más a lo accidental que a lo sustantivo. Por lo menos, a la luz de los textos recogidos en este libro sería injusto incluir a Esrrano Súñer como alguno lo ha hecho, dentro de ase denostado y para mi desventurado circulo de los nuevos liberales Mi impresión es más bien la contraria: la evolución que registran estos artículos es un agiornamanto del autoritarismo, una adaptación a la coyuntura de unas convicciones antiguas. Hay una flexibilidad oue descarta ei empecinamiento, pero hay una asunción del pasado y una vertebral coherencia que eliminan la socorrida y tentadora hipótesis del cambio de campo. Coincido con la interpretación que Sarrano Súñer- hace de la democracia y dsl autoritarismo. Pero a las razones que él aduce añadiré una que estimo absoluta- 1 ments primaria: en mi opinión, la bondad o la maldad de un Estado no se mide por j el procedimiento o manera de cumplir sus j fines forma de gobierno) sino por el efectivo cumplimiento de los mismos (establecimiento de un orden justo y consecución de un razonabla desarrollo) Mi indiferentismo constitucional es, pues, teóricamente completo. No creo en la perfección absoluta de ningún tipo de régimen. Valoro las formas políticas por sus resultados reales. Esta es la definitiva causa de que el Estado del 18 de julio me parezca bueno. Por el mismo motivo estimo muy aceptables la Monarquía victoriana y el presidencialismo estadounidense, con Ser tan distintas unas constituciones de otras. En cambio, difícilmente seguiría a nuestro autor en sus posiciones diplomáticas Pasa a la pág. 6 de Mirador.