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ABC. JUEVES 3 Prensa monseñor Briva- -más bien hacia la. unidad. Esto no quiere decir que la Santa Sede quiera dejar de ser- -como ha sido durante estos años- -respetuosa hacia las diversidades; éste respeto va a mantenerse. Y en todo caso no debe pensarse que este Sínodo surja de una especie de temor a cismas nacionales; surge de algo positivo: de una voluntad de mayor coordinación. El enfoque- -precisaba monseñor Roca- no es represivo, sino regulador. Y en cuanto a la línea del Episcopado español, reflejada en los debates de estos días, se decía que, en realidad, no se puede decir que nuestros obispos hayan estado ni en pro ni en contra de esa mayor apertura pedida por el cardenal Suenens, que, en todo caso, no se ha tomado sobre este ponto decisión ninguna, pero sí puede señalarse una tendencia más bien crítica hacia esa postura que acentuaría las diversidades. De todos modos, en realidad, el tema está aún a medio camino. Tras el informe- -notablemente abierto- -presentado a la, Asamblea por T. I. Jiménez Urresti, primer teólogo que ha intervenido en una sesión de nuestra Asamblea episcopal- el Episcopado decidió matizar su opinión con una serie de preguntas que se están elaborando y que serán sometidas a votación en próximas jornadas, para que así el obispo- -o los obispos- -españoles que acudan al Sínodo puedan reflejar con fidelidad, matemática incluso, la opinión de todos los miembros de la Asamblea. LOS PROBLEMAS DE LOS SACERDOTES ESPAÑOLES Si la primera jornada se centró en el tema Papa- obispos, la de ayer tuvo como problema central el estudio de los problemas sacerdotales en España; pero no planteado a nivel de conflictos -pues es sabido que los estallidos polémicos no siempre son reflejo de la realidad total- sino a base de un planteamiento sociológico y teológico. El tema tuvo arranque de tina ponencia leída por el cardenal Enrique Tarancón cuya lucidez, sinceridad y realismos- -decía monseñor Roca- -lia impresionado a la Asamblea La ponencia no partía de teorías, sino de un serio estudio sobre la ancha problemática del clero que se viene realizando desde hace muchos meses: la encuesta realizada hasta el momento en ocho diócesis y sobre unos tres mil sacerdotes en la que se analizan todos sus problemas humanos, sacerdotales y religiosos. Esta encuesta, que se extenderá a otras trece diócesis y cinco mil sacerdotes más, será sin duda el estudio más serio hecho jamás sobre la real problemática del clero. Y un primer esbozo de conclusiones fue el ofrecido ayer por monseñor Tarancón, estudio de tal importancia que la propia Conferencia manifestó su deseo de que próximamente pueda ser publicado en su integridad (en nuestro número de mañana esperamos poder ofrecer a los lectores un amplio resumen de este trabajo) Y junto a este informe del cardenal de Toledo, la Conferencia estudiaba muy detenidamente un amplio documento elaborado por la Comisión Episcopal del clero sobre la teología del sacerdocio. En la jornada de ayer se revisaron 12 de sus SO párrafos, y en el debate sobre ellos intervinieron 44 obispos presentando muchísimas propuestas de modificaciones, todo lo cual hace que la publicación de este documento no pueda considerarse como inmediata, pues deberá ser revisado a tenor de estas propuestas hechas por los diversos obispos en el debate de ayer. Este es el resumen de las dos primeras jornadas de las que se ha ofrecido una información a la Prensa mucho más amplia y concreta que en ediciones anteriores de la Conferencia. Conferencia ésta a la que asisten 69 prelados, estado ausenteSj por enfermedad o imposibilidad de asistir, los arzobispos dimisionarios de Granada, Pamplona y Valencia; el obispo dimisionario de Canarias y les obispos de Canarias, ííarbasíro, Falencia, Tarazona, auxiliar de Madrid, monseñor Marta, y prefecto apostólico de Ifni- Sahara. En estas dos primeras jornadas no se DE J U L I O DE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 36. han estudiado- -como ayer se dijo en la mos dejar de expresar nuestra adhesión rueda de Prensa respondiendo a pregun- a las palabras del Papa dirigidas a Espatas de los periodistas- -ni el problema de ña. Estas palabras ni se han discutido ni relaciones Iglesia y Estado ni las palabras se discutirán. Tendremos que desentrañarrecientemente dirigidas a. España por el las y reflexionar sobre ellas, pero es claro Papa. Es evidente- -precisó monseñor Bri- que nadie las va a discutir ni regatear su va- que los obispos españoles no pode- adhesión. LA RENOVACIÓN- ES LA PALABRA QUE SE NOS HA DADO COMO UNA ORDEN, COMO UN PROGRAMA, COMO UNA ESPERANZA Palabras de Pablo VI en la audiencia de ayer PERO LA NOVEDAD NO PUEDE- SER EN LA IGLESIA PRODUCTO DE UNA ROTURA CON LA TRADICIÓN Ciudad del Vaticano 2. Lo nuevo no puede ser en la Iglesia el producto de una ruptura con la tradición afirmó hoy Su Santidad el Papa Pablo VI en el discurso que pronunció en la audiencia general concedida a millares de fieles de todas las partes del mundo en la basílica de San Pedro. Subrayando que es el deseo de la Iglesia y del mismo Pontífice recoger las grandes palabras del Concilio, el Santo Padre hizo notar que una de estas palabras era la de novedad Es una palabra sencilla- -d i j o- utilizadísima, muy agradable para los hombres de nuestro tiempo. Llevada al campo religioso es maravillosamente fecunda; pero, mal entendida, puede convertirse en explosiva. Pero es la palabra que se nos ha dado como una orden, como un programa, más bien, se nos ha anunciado como una esperanza... El Papa indicó que han sido dos los términos que han calificado al Concilio: renovación y aggiornamiento palabra ésta a la que el Papa Juan dio camino libre y que ha entrado ya en él lenguaje corriente y no sólo de Italia; dos términos que hablan de novedad. Uno refiriéndose más bien al campo interior, el otro, al exterior, canónico, institucional. El Santo Padre expresó su preocupación de que este espíritu de renovación que se expresa en el Concilio sea comprendido por todos y se mantenga vivo. Responde- -señaló- -al aspecto destacado de nuestro tiempo, que está todo en rápida y enorme transformación, es decir, en vías de producir novedad en cada sector de la vida moderna. Surge espontáneamente la comparación: ¿Todo el mundo cambia y la religión no? ¿No se produce entre la realidad de la vida y el cristianismo, el católico especialmente, una deformación, una separación, una incomprensión reciproca, una hostilidad mutua? Una corre y el otro está parado, ¿cómo pueden estar de acuerdo? ¿Cómo puede pretender el cristianismo influir hoy sobre la vida? He aquí- -prosiguió Pablo VI- -las razones de las reformas emprendidas por la Iglesia, especialmente después del Concilio: el episcopado intentando promover la renovación correspondiente a las necesidades presentes, las Ordenes religiosas dispuestas a reformar sus estatutos, el laicado católico se califica y se articula en los ordenamientos eclesiales; he aquí la reforma litúrgica, cuya extensión e importancia todos conocemos; la educación cristiana examina con detenimiento los métodos de su pedagogía, y he ahí toda la legislación canónica en vías de revisión renovadora. Y cuántas otras consoladoras y prometedoras novedades germinan en la Iglesia para testimoniar la vitalidad nueva, que incluso en estos años tan escabrosos para la religión demuestra la animación continua del Espíritu Santo. El desarrollo del ecumenismo, guiado por la fe y la caridad, es suficiente por sí solo para señalar un progreso casi imprevisible en la vida y en el camino de la Iglesia. La esperanza, que es la mirada de la Iglesia hacia el futuro, llena su corazón y nos dice cómo éste palpita en la nueva y amorosa espera. La Iglesia no es vieja, es antigua; el tiempo no la doblega y, si ésta es fiel a los principios intrínsecos y extrínsecos de su misteriosa existencia, la rejuvenece. La Iglesia no teme a lo nuevo, sino que lo vive. Como un árbol de segura y fecunda raíz, trae en sí, a cada ciclo histórico, su primavera. Pablo VI indicó que el problema de lo nuevo en la vida católica es extremadamente complejo: Lo nuevo no, puede ser en la Iglesia producto de una rotura con la tradición. La mentalidad revolucionaria hace ya tiempo que ha entrado también en la mente de tantos cristianos, de buenos cristianos. La única rotura que se nos ha concedido es la de la conversión, la rotura con el pecado, no con el patrimonio de fe y de vicia, del que somos responsables y afortunados herederos. Las innovaciones necesarias y oportunas a las que debemos aspirar no pueden venir de una separación arbitraria de la raíz viva, que nos ha transmitido Cristo desde el momento en que apareció en el mundo y ha hecho de la Iglesia señal e instrumento de la validez de nuestra unión con Dios. El Papa destacó que para los católicos la novedad consiste más bien y de forma esencial en una vuelta a la tradición genuina y a sus fuentes, que son el Evangelio... Quien sustituye la propia experiencia espiritual, el provio sentimiento de fe subjetiva, la propia interpretación personal de la palabra de Dios produce ciertamente una novedad, pero es una ruina. Así, quien desprecia la historia de la Iglesia en aquello que tiene de ministerio carismático para la tutela y la transmisión de la doctrina y de las costumbres cristianas puede crear novedades atrayentes, pero que carecen de virtudes vitales y salvadoras: nuestra religión, que es la verdad, que es la realidad divina en la historia del hombre, no se inventa y, ni siquiera, hablando con propiedad, se descubre; se recibe y, por antigua que sea, es siempre viva y nueva, es decir, perenne y siempre apta para florecer en nuevas y genuinas expresiones. Está claro, dice el Concilio, que la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el magisterio de la Iglesia, por sapientísima disposición de Dios, se encuentran entre sí conectados y unidos, de tal forma, que no pueden subsistir independientemente. -Efe. Sólo hasta el 30 de Agosto roble, 1. a calidad, colocado y barnizado PARQUET decoración (Metro Ventura Rodríguez) 2 7 5 pts. m Tels. 241 44 23- 241 44 24 Luisa Fernanda, 18 necesita BOTONES. Presentarse en Joaquín María López, 74, bajo, (11.14 LABOBATORI 0 FARMACÉUTICO