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EDITADO PRENSA SOCIEDAD M A D POR ESPAÑOLA, ANÓNIMA R I D FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC amigo o un desconocido, que al cabo es lo mismo, pues ya con él, con lo humano, no tienen ninguna relación. Y en cuanto a los niños, pues aprenderán a dar gritos de vaqueros, gruñidos de boxeadores, palabras cortantes de bandidos, aislados de su mundo, de su vida, de su medio, a tal punto que, según alguien apuntaba, en algunos lugares se da el caso de niños que porque ven la televisión tienen un lenguaje especial, que los otros chicos no comprenden, un lenguaje en el que se mezclan los personajes más extraños, de un mundo irreal, ficticio, lo que los hace vivir aventuras que algunas veces los llevan a delinquir, ya que para ello no tienen sino revestirse del gángster que han visto en el televisor, y, extraído de la pantalla, pa- sarlo a la vida y encarnarlo ellos. Adiós, pues, al salón, a la sala, a la tertulia, a la charla, a la conversación y a las visitas. Ahora se va a las casas de los amigos a lo mudo, y a lo mudo se asiste a los programas de televisión. Miguel Ángel ASTURIAS Premio Nobel REDACCIÓN. ADMINISTRACIÓN Y TALLERES 61 SERRANO, TERTULIA Y TELEVISIÓN EL arte de conversar, sí. Del salón donde se recibía a las visitas, sí. Del arte de la chismografía, sí. Primero se liquidaron las sillas en que antes se aposentaba el que degustaba una copa, antes de pasar al comedor. Se toma este trago, o tragos sacramentales, de pie, pateando. El comedor está a punto de liquidarse con el sistema del buffet Cada quién se toma su plato, sus cubiertos, sus servilletas, su pan, su copa, y se sirve de las viandas puestas sobre la mesa, y se retira a comer de pie, en el grupo de los amigos con quienes cambia algunas palabras mientras engulle, pateando; o bien, cuando las bisagras de las rodillas no le dan más, consigue por allí una silla, y a veces hasta una mesita de la sala, burlándose del moderno sistema de comer parado, pateando. Y liquidado el comedor, está a punto de suprimirse la sala o el salón, como quiera llamársele. ¿Para qué sirve? Antes, allí se recibía a las visitas, se conversaba sabrosamente. Ahora a las visitas se les recibe frente al televisor, y no hay manera de encajar una palabra porque todos son ojos puestos, desde el padre y el abuelo al nieto, a la pantalla. Pero no sólo la conversación sufre, el arte de conversar, decíamos, declina con la televisión, sino la amistad misma. Si no se charla, si no se platica, si no se cambian ideas, los lazos entre los amigos serán cada vez menos, hasta llegar a ser, como ya se ve en las nuevas generaciones nacidas y crecidas a la luz de los televisores, seres extraños, aislados, manejados a control remoto desde otras latitudes, a través de las imágenes transmitidas que, por lo regular, encarnan problemas que no son los propios. La palabra es amistad, la palabra es lazo de unión entre los hombres, y ¿qué ocurre con esto de encontrarse a lo mudo, frente a una pantalla, cada quién aislado en su pensamiento y sentimiento ante las imágenes que contempla? Pues, sencillamente, que vamos hacia una Humanidad sin palabras propias, absorta en lo que otros dicen por ella a través de las imágenes en negro y blanco y color de ese reducido cine que se introdujo a las casas, y que si en verdad fuera mensajero de cultura, y no de programas innocuos o perjudiciales, sería aceptable y dejaría de ser el enemigo número uno de la cultura misma. Antes, como decíamos, existía la tertulia, el intercambio de opiniones, las relaciones amistosas, esa trabazón nacida de la palabra entre los hombres; todo eso, por desgracia, con el mal uso de la televisión ha pasado a ser historia, ha perdido valor, y ahora es a lo mudo que las gentes se encuentran, chistándose para que nadie hable, para que nadie ose interrumpir la transmisión, pasada la cual se van las visitas por ser ya entrada la tarde o la noche, y hasta mejor verse, aunque nunca se verán más, porque sólo tienen ojos para el televisor, ojos y oídos, dándoles igual que esté junto a ellos un D París, 1 SS 3. LA CARRETERA A HORA para viajar en coche hay que tener en cuenta que las naciones son como las ciudades con embotellamientos, colas y week- ends los sábados de Guadarrama, de la Costa Brava, de Aix- en Provenza, de Arles, de Niza. Acabo de atravesar Francia saliendo por La Junquera y regresando por Irún. Creo, efectivamente, que en España no se conduce bien. Lo que en Francia era un caso esporádico de flagrante desdén por las leyes de la carretera, pasada la frontera española se hace endémico. Tan sólo los camioneros los de los grandes transportes, suelen dar pruebas de competencia y solidaridad. Hay siempre el reacio a las indicaciones, y abunda el insensato con familia. De todas las advertencias que Albídent EL DENTÍFRICO DISTINTO se olvidan o desoyen hay dos en las que habría que hacer hincapié a todas horas: ceñirse a la derecha- -en Francia las indicaciones son continuas para recordarlo- j- y atender a los indicadores de dirección. Entre nosotros se desdeñan y hay que sacar el brazo. En el extranjero no se saca el brazo: primero porque una gran parte del año hace mucho frío y las ventanillas van cerradas, y, en América, porque se lo cortan a uno. No hace mucho, en una República sudamericana, un conductor que sacaba el brazo lo perdifi; le fue segado con un instrumento cortante desde otro coche por unos criminales. Tengo la noticia publicada en la Prensa del país del suceso, con todos sus detalles. En nuestras carreteras, en la proximidad de las poblaciones, los de c 5 Jfltt nías conspiran contra la vida y la HP dia decente de los que realizan un viaje largo. Un coche en cuya ventana trasera ponía: Oviedo, ciudad madre de la vida padre quiso adelantar a un camión, y, como se encontró con otro enfrente, su arrepentimiento a poco le cuesta caro a los demás. En Somosierra, uno cuyo slogan era: Too er mundo es güeno (menos él) se dedicó a adelantar a todos por las cuestas abajo y estuvo a punto de chocar con otro cuyo rótulo turístico era: Y Sevilla ¡Caa ná! Por cierto que, meditando sobre estos letreros que tanto proliferan, caí en la cuenta de lo difícil que es escribir corto. Un poeta inmortal retrata en ocho versos a las ocho provincias andaluzas y termina el prodigio diciendo: ...Y Sevilla. Y el entusiasta de su patria chica enmienda y alarga el verso, por fanatismo. He visto a Jerez, alegría de España adelantar a un autocar lleno de viajeros y cortarle en seguida el paso virando hacia la derecha para tomar un c a m i n o transversal. Los De Madrid al cielo no sólo no aminoran en la luz amarilla, sino que traspasan la roja. El que iba en un Burgos, capital del oro negro llevaba el intermitente funcionando en vano, teniendo a todos pendientes de su indecisión, que acaso durase hasta el solar del Cid. Adelantaba, allí donde la velocidad debía ser aminorada por obras: Sabadell, ciudad piloto deportiva No quise saber lo que le pasaría a Toledo, gloria de España que llevaba un capote de paseo bailando y muchos cachivaches de esos que no hacen más que distraer al conductor, que estuvo a punto de chocar en cadena con Torrevieja, blanca de sal, morena de sol y con otros dos... Es de ver cómo cada cual pone su granito de arena para la atracción de forasteros, su amor localista, su pasión por la tierra que le vio nacer y le dio- ¡ay! -su permiso de conducir. La disculpa, cuando se ve a la guardia civil de tráfico tomando notas y varios coches parados, no puede ser más edificante: -Verá usted... Me distraje leyendo el letrero que llevaba el coche de delante, cuando... Antonio DE OBREGON