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ABC. M A R T E S 17 E J U N I O VE 1969. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 3 LO QUE SE ESPERA DE POMPIDÜU El sin De Gaulle es va una realidad. Entre dos candidatos conservadores, Francia ha elegido al que por su experiencia, personalidad y mayoría parlamentaria le ofrecía mayores seguridades. El resultado de la jornada del domingo estaba decidido desde que el partido comunista, al ordenar la abstención a sus afiliados v simpatizantes, votó por Ponipidou. Durante siete años ocupará el Palacio del Elíseo el hombre que durante siete años ejerció como profesor de Literatura, que durante otros siete fue director de la Banca Rotschild v que durante otros casi siete fue primer ministro del general De Gaulle. ¿Qué espera Francia de Pompidou? Espera, en primer lugar, la apertura Que el Estado, como ha escrito un diputado, deje de pertenecer a un clan -La mezcla de nombres que se barajan como probables integrantes del nuevo Gabinete- -CkabanDehnas, Duhamel, Giscard d Estain j, Aníoine Pinay, Rene Pleven, etc. -constituyen esa garantía de diálogo que era consiisianciabnente imposible Para De Gaulle, acos. tumbrado a tmnar en solitario las decisiones. Esperan también los franceses que el nuevo presidente dedique atención preferente a los problemas económicos y monetarios, aplazados par De Gaulle con su decisión de no devaluar el franco en el otoño último. Esperan que restablezca el equilibrio económico de los primeros años de la V República, roto, entre otras razones, por la terca insistencia en edificar una independencia militar basada en una fuerza nuclear Propia, para cuya consecución Francia carece de los recursos necesarios. Esperan- -los Sindicatos anuncian una implacable ofensiva de reivindicaciones- -la atención a. problemas sociales que tuvieron una calamitosa manifestación con las huelgas de junio del pasado año. Esperan una reforma universitaria, que Ponipidou ya lia calificado como una de las llaves del porvenir. Esperan, pit- es, una política realista, de cara a las necesidades que plantea el desarrollo de una gran nación. ¿Qué esperan los demás europeos? Esperan que destruya las trincheras tras las que De Gaulle peleaba por una unión europea hoy día irrealizable, en la que se englobaba un sueño del uAtlántico al Ural muerto en la realidad geopolítica actual del Viejo Continente; que abandone los líricos Proyectos de una Europa de las patrias v que se dedique a consolidar lo conquistado, am pUándolo paulatinamente sobre la base de los intereses v las afinidades mutuas. Espera que Pompidou sea el hombre de la Europa de las realidades y que, con este criterio, plantee la ampliación de las comunidades. Se afirma me Pompidou desaprobaba la táctica frontal, de veto reiterado, utilizada por De Gaulle para cerrarle el Paso a Gran Bretaña. Pompidou era partidario de negociar abiertamente con los ingleses para demostrar que el peso de los compromisos extra- europeos de L ndres exigía un total re planteamiento de la política británica si de verdad deseaba una integración con el Continente. Pompidou deberá ser el artífice de algo tan difícil como asegurar la continuidad, sin la que es imposible avanzar sin sobresaltos, y realizar la apertura, sin la que la puerto del futuro permanecería cerrada. -Miguel TORILES. A B C EN PARÍS LOS SINDICATOS LIE PRIMERA BATALLA POMPIDOU Cerrado el paréntesis que se abriera el 27 de abril, Francia emprenda una etapa llena de incógnitas París 16. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal. El cambio en la continuidad es lo que acaba de elegir este 15- de junio el pueblo francés. Yo creo que el principal rasgo de mi carácter es mi capacidad de adaptación le oí decir el viernes pasado a Georges Pompidou, contestando al célebre cuestionario de Marcel Proust. Pienso que mi característica principal es la facultad de adaptarme a una situación, a un puesto, a un oficio o a un auditorio quiso añadir. Ahora tiene delante de sí a una nación entera y a una política por un mandato tíe siete años. La experiencia de la apertura en la fidelidad le aguarda. El sabe las exigencias que le van a plantear una y otra, y desde este día comienza esa aventura de adaptación a ese designio francés que acaba de revelar este escrutinio. Georges Pompidou, auvernés de singular destino, firme, paciente, que sabe ser tan calurosamente cordial como implacablemente frío, según lo pidan los momentos, veloz para captar las síntesis, macizo y ágil a la vez cuando quiere cortar un incómodo ataque con un solo de sus poderosos zarpazos verbales, ha sido elegido XIX presidente de la República francesa, con prácticamente un 58 por 100 de los sufragios emitidos, obteniendo como resultado corapleto en la metrópoli 10.686.498 votos, progresando en este turno definitivo, con despecto al índice del 1 de junio, en 13,6 puntos y ganando, en comparación con la primera vuelta, algo menos que un millón de votos, consiguiendo la mayoría absoluta en ochenta y siete Departamentos- -mientras que sólo lo había logrado en dieciséis Departamentos hace quince días- -y otorgándole la mayoría la casi totalidad de las grandes ciudades de Francia. Mejor porcentaje de sufragios obtenidos en este 15 de junio por Pompidou que el que lograra el general De Gaulle en su segundo turno de la elección presidencial de 1965- -donde De Gaulle consiguió 54,49 por 100, aun cuando haya una menor proporción de votos de electores inscritos esta vez, y Pompidou consiga alrededor de dos millones de sufragios menos que los obtenidos por el general De Gaulle en 1965, cuyo número fue de 12.643.527. Acaba de cerrarse ese paréntesis que se abriera el 27 de abril. Anoche Couve de Murville dijo: En el momento en el que acaba de ser tomada esta decisión solemne- -refiriéndose a la designación de Pompidou- instintivamente, dos pensamientos se imponen al espíritu: el de Francia y el del general De Gaulle, cuya partida anticipada ha creado una situación de la que no mediremos más que progresivamente las consecuencias. Eran las frases del jefe del Gobierno- -tarea en la que se mantendrá sólo hasta el fin de semana- -y eran las palabras del hombre que en la noche pompidoliana que comenzaba a dominar a París, parecía erguir, sobre todo, la evocación y el recuerdo del general, que en los silencios de Irlanda apagó ayer su luz a las once de la noche, no sin antes haber enviado un telegrama de enhorabuena a su sucesor, al que por todas las razones nacionales y personales, dirijo mis más cordiales felicitaciones El telegrama era realmente breve. Las palabras de Couve de Murville, breves también, repetían, sin embargo, una fórmula con la que se abrió ese paréntesis el 27 de abril, y que me parece la mejor entre todas las síntesis: Para Francia es una nueva etapa de nuestro destino nacional la que comienza. CORREDERA, e v. B A L L E S T A 525 m 2 (ioial o parcelado) %15 metros fachada RESTO, 6 A 8 0 S LA TRAYECTORIA DEL GAULLISMO Media hora antes, en su sede électortcV del bulevar Latour- Mabourg había sido Me significativo poder observar y escuchar ü primera declaración del presidente elegido. El pesa de la jefatura del Estado, aun cuan- áo ésta no Quede oficialmente proclamada hasta el jueves próximo por él Consejo Constitucional, se le advertía en los rasgos y en las aetitud s a quien habla salido victorioso. El Georges Pompidou luchador, que Jiábía yo podido contemplar cuarenta y ocho horas antes, quedaba sustituido por un Georges Pompidou dominado por tm cansancio profundo que le impedía ser díteño frío de sus tensiones y de su emoción. Habló muy lentamente ante tos micrófonos y las cámaras, como si ja sus ideas en aquel momento les robara fluidez la responsabilidad o quizá ciertos recuerdos. No habló directamente del general De Gaulle, Sino que su referencia a quien le había precedido en él Elíseo pasó a través de las